sábado, 13 de mayo de 2023

erich kästner / tres poemas









Romance objetivo

*
 
 Después de ocho años que se conocían
 (y se puede decir: se conocían por entero)
 de repente su amor perdido sentían.
 Como otros un bastón o un sombrero.
 
 Estaban tristes, y alegres se engañaron,
 intentaron besos tan tranquilamente.
 Y no sabían qué hacer y se miraron.
 Ella lloró por fin y él estaba presente.
 
 Desde la ventana los barcos saludaban.
 Él dijo que eran ya las cuatro y cuarto,
 hora de tomar cerca el café que tomaban.
 Se oía estudiar piano en un vecino cuarto.
 
 Se fueron al café más pequeño que había
 y empezaron en sus tazas a removerlo.
 Estaban por la tarde allí todavía
 sentados, solos, ni una palabra les salía.
 Y no podían comprenderlo.  

~

 La otra posibilidad

*
 
 Si hubiéramos ganado la guerra,
 con rumor de olas y rugido de tormenta,
 Alemania ya no se podría salvar,
 y se parecería a un manicomio.
 Se nos domesticaría con notas musicales
 como a una tribu salvaje.
 Al llegar los sargentos, saltaríamos
 de la acera y nos cuadraríamos.
 Si hubiéramos ganado la guerra
 seríamos un estado orgulloso.
 Y hasta en la cama apretaríamos
 las manos contra la costura del pantalón.
 Las mujeres deberían parir niños
 Un niño al año. O a la cárcel.
 El estado necesita niños como conservas.
 Y la sangre les sabe a zumo de frambuesa.
 Si hubiéramos ganado la guerra,
 el cielo sería nacional.
 Los curas llevarían charreteras
 y Dios sería general alemán.
 La frontera sería una trinchera.
 La luna sería el botón de un soldado raso.
 Tendríamos un emperador
 y un casco en vez de cabeza.
 Si hubiéramos ganado la guerra,
 todos seríamos soldados.
 Un pueblo de cretinos y afustes.
 ¡Y por todas partes alambradas!
 Se nacería siguiendo órdenes.
 Porque los hombres son bastante baratos.
 Y porque sólo con cañones
 no se ganan las guerras.
 La razón estaría encadenada.
 Y la llevarían a todas horas ante los jueces.
 Y habría guerras como operetas.
 Si hubiéramos ganado la guerra -
 ¡afortunadamente no la hemos ganado!
 
~
 
 ¿Conoces el país donde florecen los cañones?
 
*

 ¿Conoces el país donde florecen los cañones?
 ¿No lo conoces? ¡Lo conocerás!
 Allí están los apoderados orgullosos y audaces
 En las oficinas, como si fueran cuarteles.
 Allí crecen botones de soldados debajo de la corbata.
 Y se llevan cascos invisibles.
 Allí se tiene cara pero no cabeza.
 Y el que va a la cama, ¡se reproduce inmediatamente!
 Allí cuando un jefe quiere algo
 - y es su profesión querer algo -
 la razón primero se cuadra y segundo se pone firmes.
 ¡Vista a la derecha! ¡Y la cabeza agachada!
 Los niños nacen allí con pequeñas espuelas.
 Y la raya hecha.
 Allí no se nace civil.
 Allí se asciende al que se calla.
 ¿Conoces ese país? Podría ser feliz.
 ¡Podría ser feliz y hacer feliz!
 Allí hay campos, acero y piedra
 y empeño y fuerza y otras cosas bonitas.
 ¡Incluso espíritu y bondad hay allí a veces!
 Y verdadero heroísmo. Pero no en muchos.
 En cada segundo hombre hay un niño
 que quiere jugar con soldados de plomo.
 Allí la libertad no madura. Allí se queda verde.
 Cualquier cosa que se quiera construir, acaba saliendo un cuartel.
 ¿Conoces el país donde florecen los cañones?
 ¿No lo conoces? ¡Lo conocerás!

***
Erich Kästner (Dresde, 1899-Múnich, 1974)
Versiones de José Luis Reina Palazón

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