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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

domingo, 5 de julio de 2026

lêdo ivo / cuatro poemas









Murciélagos

*

Los murciélagos se esconden entre las cornisas
de la aduana. ¿Pero dónde se esconden los hombres,
que sin embargo vuelan toda la vida en la oscuridad,
chocándose con las paredes blancas del amor?

La casa de nuestro padre estaba llena de murciélagos
colgantes, como luminarias, de las viejas vigas
que sustentaban el tejado amenazado por las lluvias.
“Estos hijos nos chupan la sangre”, suspiraba mi padre.

¿Qué hombre tirará la primera piedra a ese mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de otros bichos
(¡mi hermano! ¡mi hermano!) y, comunitario, exige
el sudor del semejante incluso en la oscuridad?

En el cerco de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en la paja de su almohada, en la luz del
[faro
el hombre guarda las monedas doradas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo, sólo guarda el día
[ofendido.

al morir, nuestro padre nos dejó (a mí y a mis ocho hermanos)
su casa donde por la noche llovía a través de las tejas quebradas.
Pafamos la hipóteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes ellos se debatían: ciegos como nosotros.

~

Las iluminaciones

*

Me desmorono en ti como una bandada de pájaros.

Y todo es amor, es magia, es cábala.
Tu cuerpo es bello como la luz de la tierra
en la división perfecta del equinoccio.

Suma del cielo gastado entre dos hangares,
eres la altura de todo y serpenteas
en el fabuloso suelo esponsalicio.

Se transforma la noche en día porque existes,
femenina y total entre mis brazos,
como dos mundos gemelos en un sólo astro

~

El camino blanco

*

Voy por un camino blanco.
Viajo sin llevar nada.
Mis manos están vacías.
Mi boca está callada.
Voy sólo con mi silencio
y mi madrugada.
No escucho, entre los barrancos,
la voz del gallo estridente
que, en la tiniebla de la explanada,
anuncia las alboradas.
Ni siquiera escucho mi alma:
no sé si va durmiendo
o me acompaña despierta,
si es viento o si es ceniza
o nube roja radiante
el día que se levanta
como vela desdoblada
en nave que corta las olas.
Ni siquiera sé si es alma
o sólo sal de lágrimas.
Voy por un camino blanco
que parece la Vía Láctea.
Sólo sé que voy tan solo
que ni siquiera me acompaño,
como si yo fuese un camino
pisado por bulto extraño.
No sé si es día o si es noche
lo que surge delante de mí,
si es fantasma del pasado
o viviente del presente.
No sé si es el torrente claro
del agua que corre entre piedras
o si un halcón me vigila
oculto en la niebla,
espantapájaros prometido
a mi último día.
Atravesando barrancos
y plantaciones de tomate
y oyendo el canto escarlata
de airosos gallos polacos,
voy por un camino blanco:
blancura de bruma y plata.
Entre ramos de carqueja
hay constelaciones de rocío
y una claridad de mediodía
ciega mi madrugada.
Voy como vine, sin saber
la razón de la travesía.
Ni siquiera llevo en la boca
el sabor de agua salada
que recuerda a mi infancia
hecha de mar y de mangle.
Ni siquiera llevo en los ojos
- en mis ojos de niño -
la mancha roja de sangre
dejada por el asesino
que vi cierta madrugada.
Voy por un camino blanco
y nada llevo ni tengo:
ni nido de pajarito
ni fuego santo de leño.
Sólo voy llevando mi nada.
Es todo lo que he juntado
para ofrecerle a Dios
esta madrugada.

~

Balada insolente

*

Al amor, como al baño
se debe ir desnudo
llevándose no obstante
calcio y Poesía.
Y se debe exigir
más que la muerte,
la vida; movimientos
libres y respiración.

Que, en este momento,
la Poesía sea
risa y no lágrimas.
Nunca asaz alabada,
que esté siempre
al servicio de la vida
sin traicionar a los hombres.
Poesía y calcio.

Al amor, que lo tiene todo,
Se debe ir sin nada,
llevándose sin embargo
provisiones de harmonios
incluso en la mirada.
En la noche higiénica
el viento balancea
grandes flores: calcio.

***
Lêdo Ivo (Maceió, 1924-Sevilla, 2012)
Versiones de Raquel Madrigal Martínez

/

Os Morcegos

*

Os morcegos se escondem entre as cornijas
da alfândega. Mas onde se escondem os homens,
que contudo voam a vida inteira no escuro,
chocando-se contra as paredes brancas do amor?

A casa de nosso pai era cheia de morcegos
pendentes, como luminárias, dos velhos caibros
que sustentavam o telhado ameaçado pelas chuvas.
“Estes filhos chupam o nosso sangue”, suspirava meu pai.

Que homem jogará a primeira pedra nesse mamífero
que, como ele, se nutre do sangue dos outros bichos
(meu irmão! meu irmão!) e, comunitário, exige
o suor do semelhante mesmo na escuridão?

No halo de um seio jovem como a noite
esconde-se o homem; na paina de seu travesseiro, na luz do
[farol
o homem guarda as moedas douradas de seu amor.
Mas o morcego, dormindo como um pêndulo, só guarda o dia
[ofendido.

ao morrer, nosso pai nos deixou (a mim e a meus oito irmãos)
a sua casa onde à noite chovia pelas telhas quebradas.
Levantamos a hipoteca e conservamos os morcegos.
E entre as nossas paredes eles se debatem: cegos como nós.

~

As Iluminações

*

Desabo em ti como um bando de pássaros.

E tudo é amor, é magia, é cabala.
Teu corpo é belo como a luz da terra
na divisão perfeita do equinócio.

Soma do céu gasto entre dois hangares,
és a altura de tudo e serpenteias
no fabuloso chão esponsálício.

Muda-se a noite em dia porque existes,
feminina e total entre os meus braços,
como dois mundos gêmeos num só astro.

~

O Caminho Branco

*

Vou por um caminho branco
Viajo sem levar nada.
Minhas mãos estão vazias.
Minha boca está calada.
Vou só com o meu silêncio
e a minha madrugada.
Não escuto, entre os barrancos,
a voz do galo estridente
que, na treva do terreiro,
anuncia as alvoradas.
Nem mesmo escuto a minha alma:
não sei se ela vai dormindo
ou me acompanha acordada,
se ela é vento ou se ela é cinza
ou nuvem rubra raiante
no dia que se levanta
como vela desdobrada
em nave que corta as vagas.
Não sei nem mesmo se é alma
ou apenas sal de lágrimas.
Vou por um caminho branco
que parece a Via Láctea.
Só sei que vou tão sozinho
que nem sequer me acompanho,
como se eu fosse um caminho
pisado por vulto estranho.
Não sei se é dia ou se é noite
o que surge à minha frente,
se é fantasma do passado
ou vivente do presente.
Não sei se é a torrente clara
da água que corre entre pedras
ou se um gavião me espreita
oculto no nevoeiro,
espantalho prometido
ao meu dia derradeiro.
Atravessando barrancos
e plantações de tomate
e ouvindo o canto escarlate
de airosos galos polacos,
vou por um caminho branco:
brancura de bruma e prata.
Entre tufos de carqueja
há constelações de orvalho
e um clarão de meio-dia
cega a minha madrugada.
Vou como vim, sem saber
a razão da travessia.
Nem sequer levo na boca
o gosto de água salgada
que relembra a minha infância
feita de mar e de mangue.
Nem sequer levo nos olhos
- nos meus olhos de menino -
a mancha rubra de sangue
deixada pelo assassino
que vi certa madrugada.
Vou por um caminho branco
e nada levo nem tenho:
nem ninho de passarinho
nem fogo santo de lenho.
Só vou levando o meu nada.
Foi tudo quanto juntei
para oferecer a Deus
nesta madrugada.

~

Balada Insolente

*

Ao amor, como ao banho
deve-se ir nu
levando-se contudo
cálcio e Poesia.
E deve-se exigir
mais que a morte,
a vida; movimentos
livres e respiração.

Que, neste momento,
a Poesia seja
riso e não lágrimas.
Nunca assaz louvada,
que ela esteja sempre
a serviço da vida
sem trair os homens.
Poesia e cálcio.

Ao amor, que tem tudo,
deve-se ir sem nada,
levando-se no entanto
provisões de hormônios
até mesmo no olhar.
Na noite higiênica
o vento balança
grandes flores: cálcio.

sábado, 4 de julio de 2026

ilya kaminsky / vivimos felices durante la guerra












 
Y cuando bombardearon las casas de los otros, 
 
protestamos,
pero no lo suficiente, nos opusimos, 
 
pero no lo suficiente. Estaba 
en mi cama y a su alrededor América
 
se desplomaba: una casa invisible tras otra casa invisible tras otra casa invisible. —
 
Salí con una silla a contemplar el sol. 
 
A los seis meses 
de un desastroso reinado en la casa del dinero 
 
en la calle del dinero en la ciudad del dinero en el país del dinero, 
nuestro grandioso país del dinero, nosotros (perdónanos) 

vivimos felices durante la guerra.

***
Ilya Kaminsky (Odesa, 1977)
Versión de Alain Pallais

/

We Lived Happily During the War

*

And when they bombed other people’s houses, we
 
protested
but not enough, we opposed them but not
 
enough. I was
in my bed, around my bed America
 
was falling: invisible house by invisible house by invisible house.
 
I took a chair outside and watched the sun.
 
In the sixth month
of a disastrous reign in the house of money
 
in the street of money in the city of money in the country of money,
our great country of money, we (forgive us)
 
lived happily during the war.

lunes, 9 de febrero de 2026

germán carrasco / dos personas se miran en la mesa contigua












¿Alguna vez me negaste un futón
para echar mis huesos
o te he negado, alguna vez, una subida
a la montaña? ¿Una cerveza, o siete-
mil, una pelea con o sin guantes,
una comida casera caliente,
o un té de hierbas que –según nosotros–
nos limpiará los años de rock and roll
encostrados en el hígado y el alma?
¿Nos hemos negado alguna vez
las palabras, el silencio o la contención
ante el duro tema laboral o de dinero?
Recuerda cómo nos hemos hecho el aguante
con serenidad y respiración de monje
ante algunas celadas, o cómo, a veces,
nos hemos recogido con pala
tras los golpes de estado del amor.

***
Germán Carrasco (Santiago de Chile, 1971-2026)

viernes, 16 de enero de 2026

cristina peri rossi / para qué sirve la lectura













Me llaman de una editorial
y me piden que escriba
cinco folios sobre la necesidad de la lectura

No pagan muy bien
¿quién podría pagar bien por un tema así?
pero de todos modos
necesito el dinero

así que enciendo el ordenador y me pongo a pensar
sobre la necesidad de la lectura
pero no se me ocurre nada

es algo que seguramente sabía cuando era joven
y leía sin parar
leía en la Biblioteca Nacional
y en las bibliotecas públicas

leía en las cafeterías
y en la consulta del dentista

leía en el autobús y en el metro

siempre andaba mirando libros

y me pasaba las tardes en las librerías de usados
hasta quedarme sin un duro en el bolsillo

tenía que volver a pie a casa

por haberme comprado un Saroyan o una Virginia Woolf

Entonces los libros parecían la cosa más importante de la vida

fundamental

y no tenía zapatos nuevos
pero no me faltaba un Faulkner o un Onetti 
una Katherine Mansfield o una Juana de Ibarbourou

ahora la gente joven está en las discotecas
no en las bibliotecas

yo me hice una buena colección de libros
ocupaban toda la casa

había libros en todas partes
menos en el retrete

que es el lugar donde están los libros
de la gente que no lee

a veces tenía que seguirle durante mucho tiempo
las huellas a un libro que había salido en México
o en París

una larga pesquisa hasta conseguirlo

No todos valían la pena
es verdad
pero pocas veces me equivoqué
tuve mis Pavese mis Salinger mis Sartre mis Heidegger
mis Saroyan mis Michaux mis Camus mis Baudelaire
mis Neruda mis Vallejo mis Huidobro
para no hablar de los Cortázar o de los Borges
siempre andaba con papelitos en los bolsillos
con los libros que quería leer y no encontraba
por allí andaban los Pedro Salinas y los Ambrose Bierce
la infame turba de Dante

pero ahora no sabía decir para qué maldita cosa
servía haber leído todo eso

más que para saber que la vida es triste
cosa que hubiera podido saber sin necesidad de leerlos

Cuando habían pasado cinco horas yo todavía no había escrito
una sola línea
así que me puse a escribir este poema
Llamé a los de la editorial
y les dije creo que para lo único que sirve
la lectura
es para escribir poemas

no puedo decirles más que eso

entonces me dijeron que un poema no servía
que necesitaban otra cosa.

***
Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941)

jueves, 8 de enero de 2026

renée nicole macklin / sobre aprender a diseccionar fetos de cerdo











Quiero recuperar mis mecedoras,

las puestas de sol solipsistas,
y los sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros de las patas peludas de las cucarachas.
 
He donado Biblias a negocios de caridad
(las aplasté en bolsas plásticas de basura con una lámpara de sal del Himalaya ácida:
las Biblias postbautismo, las que arranqué de las esquinas de las calles de las manos carnosas de los zelotas, las simplificadas, fáciles de leer, parasitarias):

recuerdo más el olor a goma resbaladiza de las imágenes de los libros de texto de biología de alto brillo; me quemaban los pelos del interior de las fosas nasales,
y la sal y la tinta que se me quedaban en las palmas de las manos.
Bajo los recortes de la luna a las dos y cuarenta y cinco de la madrugada estudio y repito
               ribosoma
               endoplásmico—
               ácido láctico
               estambre
 
en el IHOP de la esquina de Powers y Stetson Hills—

repetí y apunté hasta que encontró su camino y se estancó en algún lugar que ya no puedo señalar, tal vez en mis entrañas,
tal vez allí, entre el páncreas y el intestino grueso, está el insignificante arroyo de mi alma.

Es la regla con la que ahora reduzco todas las cosas; dura y astillada por el conocimiento que solía reposar, un paño contra la frente febril.
¿Puedo dejar que ambos sean? Esta fe voluble y esta ciencia universitaria que interrumpen desde el fondo del aula.

               Ahora no puedo creer
que la Biblia, el Corán y el Bhagavad Gita me acaricien la oreja con sus largos cabellos, como solía hacer mamá, y exhalen por la boca «deja espacio para la maravilla».
Toda mi comprensión se derrama por el mentón hasta el pecho y se resume en:

la vida es solo
óvulos y espermatozoides
y dónde se encuentran esos dos
y con qué frecuencia y qué tan bien
y qué es lo que muere allí.

***
Renée Nicole Macklin (Colorado, 1988-Minneapolis, 2026)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

On Learning to Dissect Fetal Pigs

*

i want back my rocking chairs,

solipsist sunsets,
& coastal jungle sounds that are tercets from cicadas and pentameter from the hairy legs of cockroaches.
 
i’ve donated bibles to thrift stores
(mashed them in plastic trash bags with an acidic himalayan salt lamp—
the post-baptism bibles, the ones plucked from street corners from the meaty hands of zealots, the dumbed-down, easy-to-read, parasitic kind):

remember more the slick rubber smell of high gloss biology textbook pictures; they burned the hairs inside my nostrils,
& salt & ink that rubbed off on my palms.
under clippings of the moon at two forty five AM I study&repeat
               ribosome
               endoplasmic—
               lactic acid
               stamen
 
at the IHOP on the corner of powers and stetson hills—

i repeated & scribbled until it picked its way & stagnated somewhere i can’t point to anymore, maybe my gut—
maybe there in-between my pancreas & large intestine is the piddly brook of my soul.

it’s the ruler by which i reduce all things now; hard-edged & splintering from knowledge that used to sit, a cloth against fevered forehead.
can i let them both be? this fickle faith and this college science that heckles from the back of the classroom

               now i can’t believe—
               that the bible and qur’an and bhagavad gita are sliding long hairs behind my ear like mom used to & exhaling from their mouths “make room for wonder”—
all my understanding dribbles down the chin onto the chest & is summarized as:

life is merely
to ovum and sperm
and where those two meet
and how often and how well
and what dies there.

jueves, 11 de diciembre de 2025

bob dylan / la muerte no es el fin












Cuando estés triste y te sientas solo, y no tengas ningún amigo,
acuérdate de que la muerte no es el fin.
Y que todo lo que considerabas sagrado se derrumbe y no se repare,
acuérdate que la muerte no es el fin.
No es el fin, no es el fin.
Acuérdate que la muerte no es el fin.

Cuando estés en una encrucijada que no puedas comprender,
acuérdate que la muerte no es el fin.
Y que todos tus sueños se hayan desvanecido y no sepas lo que te espera,
acuérdate que la muerte no es el fin.
No es el fin, no es el fin.
Acuérdate que la muerte no es el fin

Cuando las nubes de tormenta se acumulen a tu alrededor y caigan fuertes lluvias,
acuérdate de que la muerte no es el fin.
Y no hay nadie allí para consolarte, para darte una mano,
acuérdate de que la muerte no es el fin.
No es el fin, no es el fin.
Acuérdate de que la muerte no es el fin.

Oh, el árbol de la vida está creciendo,
donde el espíritu nunca muere,
y la brillante luz de la salvación brilla
en cielos oscuros y vacíos.

Cuando las ciudades ardan con la carne quemada de los hombres
Acuérdate de que la muerte no es el fin
Y busques en vano encontrar un solo ciudadano respetuoso con la ley
Acuérdate de que la muerte no es el fin
No es el fin, no es el fin
Acuérdate de que la muerte no es el fin
No es el fin, no es el fin
Acuérdate de que la muerte no es el fin.

***
Bob Dylan (Duluth, 1941)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Death is not the end

*

When you're sad and when you're lonely, and you haven't got a friend
Just remember that death is not the end
And all that you've held sacred, falls down and does not mend
Just remember that death is not the end
Not the end, not the end
Just remember that death is not the end

When you're standing on the crossroads that you cannot comprehend
Just remember that death is not the end
And all your dreams have vanished and you don't know what's up the bend
Just remember that death is not the end
Not the end, not the end
Just remember that death is not the end

When the storm clouds gather 'round you, and heavy rains descend
Just remember that death is not the end
And there's no one there to comfort you, with a helpin' hand to lend
Just remember that death is not the end
Not the end, not the end
Just remember that death is not the end

Oh, the tree of life is growing
Where the spirit never dies
And the bright light of salvation shines
In dark and empty skies

When the cities are on fire with the burning flesh of men
Just remember that death is not the end
And you search in vain to find just one law-abiding citizen
Just remember that death is not the end
Not the end, not the end
Just remember that death is not the end
Not the end, not the end
Just remember that death is not the end

miércoles, 10 de diciembre de 2025

roberto appratto / tres poemas










Conversación

*

Las voces de adentro y las voces de afuera
hablan al mismo tiempo de cosas diferentes
como si se comentaran sin escucharse.
Las voces de adentro y las voces de afuera
se toman su tiempo para limpiar el ambiente
sin decir lo que son ni lo que cantan: de a poco
la versión  de afuera cambia
como si diera un salto visto de abajo
por encima de los años que ha tardado,
complicado por las tensiones del momento.
Por otro lado, las voces de adentro entienden en el acto
y cantan como si supieran la letra, inspiradas
por el aire que las mueve: son de adentro,
de un interior apasionado por lo que creían. 
Las voces de adentro y las voces de afuera
hablan en  presente del indicativo
del cuerpo que las une. No sé  si hablan bien,
pero tratan de cubrir  los períodos oscuros,
esos días que se dispersan como versos
y dejan por atrás una imagen, muy precisa,
de lo que no se quiere decir. Algo que se cierra
como una bóveda secreta entre la lengua de afuera
y la lengua de adentro, para que nadie entienda.

~

Desde el principio

*

Acerca de componer sin mirar atrás,
sin olvidarse de cómo decir algo
con agregados que marca el uso
y la imaginación tal como está.
Sin tocar nada ni pensar
cómo podría ser otro, pensado por otro. Ahí 
segregamos lo poético, como  puesta en escena
de lo que no se ve pero se redondea,
con mucho cuidado.
Eso que se llama la palabra justa.
La debilidad no se nota, ni siquiera vista de cerca.
Por lo tanto, se puede seguir un rato más
mientras se piensa en el siguiente giro,
en la siguiente coma,
en el siguiente poema. El redondeo
es una cuestión de oficio,
todo el mundo sabe eso. Sin dudar:
el que escribe es uno, el que sabe cómo moldear
la imaginación con tiempo.
Se termina el poema con una sonrisa
que lleva la cara hacia adelante y hacia arriba,
donde está el público. Eso es lo que uno espera.
Sin embargo llega un punto en que la certeza no aguanta
y uno queda en un rincón ordenando papeles,
repitiendo en voz alta dos o tres frases antiguas
para decir yo soy ése y  no perder la mano.
Eso es todo:
el oficio no salva de la repetición.
Yo aconsejaría quedarse un rato sin decir nada.

~

Sobrenatural

*

La imagen de lo que  no tiene imagen
brilla sola en el canto de la hoja
como un cuerpo que se prende y se apaga
en una película vieja de ciencia ficción.
La imagen escribe al margen la historia  y el sonido
de un pensamiento oscuro
imposible sobre todo de día.
Se toma un tiempo para no perder el control
entre lo que está y lo que no está, como una danza
que  apenas toca el suelo marca el rostro del vampiro.
El nombre aparece dibujado.

***
Roberto Appratto (Montevideo, 1950-2025)
Fotografía de Ricardo Antúnez