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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.
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jueves, 25 de abril de 2024

rossella di paolo / la noche oscura










En una noche oscura

seis cajas de libros, un vestido, la máquina

de escribir con ansias, en amores inflamada.

Mi madre gritando en la escalera, mis hermanos

los pelos arrancados

¡que no lo sepa nadie!

¡oh dichosa ventura!

una mujer sola, en Lima, qué dirán

salí sin ser notada

qué dirán: puta en cierne

estando ya mi casa sosegada.

 

En la noche dichosa

en secreto que nadie me veía

en un taxi negro hacia otra habitación

sin otra luz que mi rabia por vivir

y escribir lo que viviera

y esas clases que dictar ajustándome a la lengua

lo que en el corazón ardía:

una mujer sola, en Lima, qué dirán

qué dirán, puta en cierne.

Puta con burdel tapizado de libros

mi cama de combate con tantas palabras que poner

y enderezar

el poema en mi cuello

y todos mis sentidos suspendidos.

 

Todos no, que allí tuve yo los ojos para verte

de lejos la cabeza, tu adelantada frente

oh noche que guiaste la habitación al lado

oh noche amable más que el alborada

hombros bravos de toro, suaves ojos de toro

oh noche que juntaste

su risa con la mía, su leche en mi café

amado con amada

y el beso en el abismo, los círculos de fuego

amada en el amado transformada.

 

Quedeme y olvideme

el rostro recliné sobre ti

el rostro, el vientre, los muslos…

Cesó todo y déjeme

dejando mi cuidado, el llanto del domingo,

la honra de mi casa

todo

entre las azucenas olvidado.


***
Rossella Di Paolo (Lima, 1960)

jueves, 25 de enero de 2024

rossella di paolo / de "la silla en el mar"










Escribano aureolado

*

En ferocísima nada tú
sin manos
para coger el día
(ni pies tampoco ni boca ni oídos)
tú sin lloros
tú hechizado
tú clavado cimentado y
enlucido
tú las calles sin salida
        las puertas condenadas
tú los arcos cegados
        las ventanas tapiadas
tú el muro
tú el muro
aureolado penitente
piedra en pecho duro duro
ni una brizna en tu reino
pasa el viento pasa el otro
sin un cielo.

~

Una mujer contra el muro

*

Cerrado a piedra y lodo a cal y canto
en cruz y escuadra resguardado
cómo he de encontrarte nunca
por no verte mis ojos no los tengo en la cara
mis pechos tampoco lejos de tus manos
y sin tus manos ninguna mía alcanza algo
menos las piernas por más desvelos
que ya la tierra sola me camina encima
la inmensa tierra herida
abierta por tu falta.

~

Cripta

*

Te sacaría de la siesta de vivir muerto
si conociera la mano que sujeta las manecillas
de tu corazón sol de piedra campana de piedra
tu boca no se abrirá al aire de mi boca
me levanto me arranco el polvo un poco la pena
y camino cómo camino lejos de ti...

~

Una casa

*

Déjenlo jugar a la pega inmóvil solo
o contar contra la pared hasta
hasta que no quede nadie
capaz de esconderse de algo
de salvarse de algo ya déjenlo
hacer el muertito parado
echado en el pasto en el piso
quizá esté contando ladrillos
ovejas en la boca del lobo para dormirse mejor
un ladrillo saltando de unas manos a otras manos a otras
otro ladrillo saltando de unas manos a otras manos a otras
hasta la casa donde todos íbamos a ser felices
si no hubiésemos sido nosotros
pero teníamos que ser nosotros
ahora o nunca terminamos la casa
nunca termina la casa
de caérsenos encima.

~

En la piscina

*

Un cuerpo
largo
triste
bracea
en el cielo
desnudo
del agua
un brazo frío
y otro brazo
los ojos abiertos
quietos
en el quieto
fondo
de losetas.

~

Retiro

*

                    A Tilsa Tsuchiya

Una lengua anudada a otra lengua
no es silencio
ni la tortuga con túnica de piedra
ni el pez en su nube
los brazos no brazos
los muñones
portones
que clausuran.

~

Rincón

*

Densa
silla
abierta
detiene
el mar
la tierra
las estrellas.

~

Costa

*

            (vayamos por la sombra)

Qué orillas las sombras
cuando el sol ahoga
y eso eres: sombra
y a esa voy
braceando en brava luz
aturullada
quiero alcanzar el flanco negro
de la luna
tocar el borde justo de tu manga
tenderme
en esa tierra inmóvil
que es la sombra de un
hombre
vaciado de su sueño.

***
Rossella Di Paolo (Lima, 1960) La silla en el mar. Lima: Peisa, 2016.

viernes, 31 de marzo de 2023

rossella di paolo / de "prueba de galera"


Las montañas

*

Las montañas azules como el aire
ceñidas de altísima distancia
miran con nostalgia sus hombros vulnerados.

Bajan sus ecos lentos. Ya no claman
se están quietas soñando las montañas
en sus alas, en sus alas.

~

La huida

*

Ya está bueno, mar.
Te he visto recoger tus olas y mirarlas con largura.
Ya está bueno.
Y alzar tus olas sin volverte y por el aire
definitivo como el ángel
y mansamente
tenderse las orillas en la guarda.

~

Daguerrotipo

*

La tarde es una pieza que no bailo
Un mar enfebrecido al que no accedo
De pie inmóvil en orillas
Abiertas de par en par como ventanas
Sólo me asomo.

~

Ah de los mares empujados hasta el crepúsculo
y despeñados allí para cantar.

Ah de los que oyen.

~

Carta

*

He sabido de alzar barajas
hasta dar en el aire con un castillo de espadas
dispuesto sobre los hombros extraviados del rey
y de la soleada corona que unta sus sienes evasivas
he sabido. Como del preciso desvelo que lo corteja
mesando los mapas que el rey, doy fe,
dejó crecer por los muros espesamente.

~

Espera

*

He puesto los dedos sobre vidrio
Ventanas o botellas que no ceden
contra agua.

Saliva de nube ojo fluvial
He asomado la garganta al vidrio
y no naufrago

Ha de ser que el mar está de lado
La suerte echada el pico en tierra
Eso, pues.

***
Rossella Di Paolo (Lima, 1960) Prueba de galera. Lima: Paracaídas, 2017 [1985].

miércoles, 24 de noviembre de 2021

rossella di paolo / tres poemas











Balneario de invierno

*

Mar en desuso
abandonado en la playa
entre restos de barcas y pelícanos.
 
El malecón se pasea, antiguo,
del brazo con el viento
detrás de una lluvia de memoria desgarbada.
 
Hay un muelle desdentado
tumbado bajo las gaviotas
y este aire endurecido
con un tufo amargado de salitre.
 
Fantasmas que recurren a las bodegas
a apostar ojeras
genuinas
del más puro sueño de oriente.
 
Mar: habría que repintarte
       y lustrar tu superficie.
       (qué dirían de ti
        tus futuros inquilinos)

~

El sueño

*

El sueño encendió un pájaro
y hubo que raspar carbón de nuestros dedos
y llorar lejos.
 
El sueño vaga pensativo acariciándose las alas,
abrasado.
 
Sólo nosotros sabemos de su ojo glacial y su ceniza alta
e intacta como un beso.

~

Las altas distancias

*

Si yo escribo tu nombre en la arena
y tú escribes mi nombre en la arena
pero en otra playa
es que hemos descuidado las cosas
hemos dejado crecer el mar como hierba mala
y habrá que arrancarlo con cuidado
hasta allanar la arena de esa playa
donde puedas escribir mi nombre y rozar el dedo
que está escribiendo el tuyo despacito.

***
Rossella Di Paolo (Lima, 1960)

lunes, 11 de mayo de 2020

rossella di paolo / tres poemas









Limbo

*

Un día puse una piedra encima de tu nombre
y me dije: iré cantando hasta mi casa.
Y canté
como una loca sobre sus piernas fuertes
como río loco canté.
Hasta que el canto empezó a hacerse agüita rala
(ni para regar guisantes)
y entre paso y paso
se me fue perdiendo un pie.
No acierto a ver el tejado de mi casa ni el árbol
más alto
¿será que me dejé el corazón bajo la piedra?
¿mi tonto corazón junto a tu nombre?

Sé que ya no llegaré a mi casa.
Sé que tampoco puedo volver.

~

Loca de basural

*

Soy la loca que revuelve en la basura
y estoy aquí gritando tu nombre
tu nombre que aviento contra latas descartadas
(yo la descartada) y que revienta y me salpica
porque soy la loca que tú sabes
acaba de llevarse una botella al ojo
y te observa arriba entre las moscas
la loca bien trajeada con sus cáscaras
de naranja al cuello y gritando
que el sol es verde y pica
como pulga, como las mil pulgas
y qué rico es rascarse y hasta que vengas
con tus manos de policía a ordenarme la cabeza
a revisarme por todas partes como Dios manda
y a seguir el ritmo suelto del tornillo
que me está bailando
como un trompo aterrado
como un trompo.

~

Profesora de lengua y literatura —Ex

*

          Sepan que estoy viviendo, nubes,
          sepan que canto
          Javier Sologuren

Nunca más pararme frente a la pizarra —ecce femina—
con un cucharón
para meter en los platos vacíos de sus cabezas
el engrudo homérico, la berenjena eglógica
el acento esdrújulo y miserable, ni más
tizas de colores, salsas de tomate,
para abrirles las bocas
ojalá el entendimiento.
Ya no la tarjeta en la tostadora horaria
saltando con su tardanza al rojo vivo
ni exámenes para probar cuánto resisten
mis nalgas en el pupitre y cuántas tildes
puede gotear un cárdeno Faber Castell 031.
Se acabó la clase, la ilusión de mango,
todos al recreo, yo al recreo (pero sin vuelta)
al recreo de desclavarme de la pizarra
y saltar por la escalera al fin resucitada.
Último día, las rejas se levantan,
y en este valle ameno
nubes, sepan que canto
sepan que canto, bestias.

***
Rossella Di Paolo (Lima, 1960)