Anuncio

El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía sueca. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía sueca. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de septiembre de 2025

kristina lugn / esto es un hogar













Esto es un hogar.
El sofá es una parte importante del hogar.
Las personas ponen también su sello en el hogar.

¿Sigue siendo el sofá una parte del hogar
cuando la persona que se sienta en él
muere de repente?

¿Olerá el sofá entonces a los recuerdos
de la persona que solía sentarse en él
y se sentía sola?

¿Tendrá el sofá tal vez un nuevo hogar?
¿Podrá el sofá entonces transmitir
sus experiencias al nuevo hogar?

¿Y que así la persona que solía sentarse en él
de verdad llegue a ser en cierto modo
digna de recuerdo?

¿O se llevarán el sofá
junto con la persona y los quemarán
uno a uno?

¿Uno a uno, esto es
en espacios distintos
y así el hogar se rompa?

***
Kristina Lugn (Tierp, 1948-Estocolmo, 2020)
Versión de Marina Torres

martes, 18 de junio de 2024

harry martinson / barcos fantasmas












Barcos fantasmas somos, silenciosos, rumbo
a las salidas del sol y los amaneceres.
Barcos sin hogar somos, eternamente errantes.
Navegamos en tempestades septentrionales
y en tibios oleajes meridionales, silentes.

Barcos sin hogar somos, eternamente errantes.
Y constantemente aparecen en nuestro viaje
como fantasmas los mismos sueños salvajes
y las mismas canciones suenan una y otra vez.

Y olvidadas tempestades se despiertan
danza de la muerte sobre las corrientes
y dulce y conciliador canturrea el mismo oleaje.

Mira: mil barcos han perdido el rumbo
y a la deriva navegan entre nieblas
y mil hombres se han ido a pique
rezando a las estrellas.

Y vemos el mismo destino todavía
camino a los rayos de un alba bella.
Y los mismos sueños llenan todavía
los cansados cerebros.

En oscuros espacios brilla sin embargo
Orión igual de centelleante
sobre hombres cansados,
que han dejado de mirar a las visiones matinales.
Nosotros, los demás, soñamos aún esta noche
con la luz del alba, que deslumbrante
se elevará sobre pecios en dunas fantasmales.

***
Harry Martinson (Jämshög, 1904-Estocolmo, 1978)
Versión de Francisco J. Uriz

lunes, 18 de diciembre de 2023

harry martinson / vivir de verdad













Vivir de verdad es atreverse a elegir las propias opiniones
más que permitir que le obliguen a uno a elegir su realidad.
Te aconsejo que vomites por la boca la realidad que odias.

Sueña de buena gana y de preferencia lo que no quiere la época.
Sepárate de lo típico de los tiempos hacia delante y hacia atrás.
Los tiempos venideros están violados y cargados de todas
las cadenas imaginables
sobretodo las de la utilidad y las del insípido bienestar
con su acolchada seguridad, de tan poco valor para el espíritu,
y de sus cochecitos de juguete para todos.

***
Harry Martinson (Jämshög, 1904-Estocolmo, 1978)
Versión de Francisco J. Uriz

/

Att verkligen leva

*

Att verkligen leva är att våga välja sina vyer
mera än att låta sig tvingas att välja sin verklighet.
Jag råder dig att utspy den verklighet du avskyr ur din mun.

Dröm gärna och helst vad tiden inte vill.
Var otidsenlig framåt och bakåt.
Den närmaste tiden är våldtagen och belagd med alla tänkbara bojor
inte minst nyttans och den fadda trevnadens
med dess andligt billiga trygghetsvadd och dess leksaksvagn åt alla.

viernes, 15 de diciembre de 2023

maria wine / no la que tú crees









Yo no soy obviamente la
que tú crees que soy
Soy una luciérnaga angustiada
que no alcanza su propia luz
Soy un negro caracol del bosque
mi casa es una mancha de baba de brillo diamantino
y la lluvia despeja siempre mi camino
Soy un cachorro de gato
que ha huido a lo alto de una frondosa copa
y no baja
mientras la sombra de un pastor alemán
ande dando pasos de lobo al pie del árbol
Soy la intrépida miedosa
la alegre triste
y hago como tú
me engaño con verdades a medias.
Soy aceptablemente imposible en todas partes

No,
no soy realmente la
que tú crees que soy
Soy dos manos tendidas
que piden misericordia
Soy un ratoncillo
que roe el queso que he hecho en casa
Soy una trinitaria
de aterciopelada nostalgia
Soy un pequeño pensador
que se aturulla de ideas vertiginosas
pero que nunca logra sacar a la luz ni siquiera
una chispa de ellas
Tengo la espalda derecha como una reina
y en mi interior se quejan los pequeños hijos de puta
del orgullo

Soy un obstáculo para mí misma
y para otros
pero también un gran salto
que hace que otros salten
Soy un balón
que se niega a que lo metan en la portería a patadas
Soy un gorrión
que atesora migas de pan para una comida de cisne
¡Yo soy eso en mi interior
que nunca surge de tu interior!

***
Maria Wine (Copenhague, 1912-2003)
Versión de Francisco J. Uriz

martes, 14 de marzo de 2023

kristina lugn / tendrás una ventana panorámica









Tendrás una ventana panorámica
de subsidio infantil.

El cielo estrellado será el empapelado de tu sala
y Mozart escribirá la música.

Vivirás en un hogar
que te ame.
Tendrás sentido del humor.
Y la obra completa de Strindberg.

Y todos mis nietos.

Mi regalo será
que hables muchos idiomas
y toleres
todo tipo de tiempo.

Tendrás los pies
sobre la tierra
y vertiginoso techo
con estucados.
Serás dueña de una vida
que todo te lo perdonará.
Mente despejada tendrás.

Y fuertes sentimientos.
Te divertirás.
Todo esto está
en el seguro de la casa.
Vivirás en paz.

Mi subsidio de alimentos es que jamás
pierdas la esperanza.
Poseerás un corazón valeroso.
Y un osado intelecto.

Y un buen juicio.

Aquel en quien tú crees
nunca soltará tu mano.
Mi regalo de Navidad
es que si resbalas
tu prójimo con gusto te acoja.

Que una sonrisa amistosa sea tu compañera de viaje.
Una exención te enviaré desde mi soledad.
Nada heredarás de mi parte.
Pero recibirás todo el dinero.

***
Kristina Lugn (Tierp, 1948-Estocolmo, 2020)
Versión de María Kallin y Víctor Rojas
Fotografía de Robert Blombäck

/

Du ska få ett panoramafönster

*

Du ska få ett
panoramafönster
i barnbidrag.
Stjärnhimlen ska vara
din vardagsrumstapet
och Mozart ska skriva musiken.

Du ska får ett hem
som älskar dig.
Du ska få ett sinne
för humor.
Och Strindbergs
samlade verk.

Och alla mina barnbarn.

Min present till dig
är att du ska tala många
språk och tåla all
slags väderlek.

Du ska få god
markkontakt och
svindlande takhöjd
med stuckaturer.
Du ska få ett liv som
förlåter dig allt.

Klar i tanken ska du vara.
Och stark i känslan.
Du ska få ha roligt.
Allt detta står i
hemförsäkringen.
Du ska få vara i fred.

Mitt underhållsbidrag
till dig är att du aldrig
någonsin kommer att
sluta hoppas.
Du ska få ett modigt hjärta.
Och ett dristigt intellekt.

Och ett gott omdöme.

Den du litar på
släpper inte din hand.
Min julklapp till dig
är att om du faller
så ska medmänniskorna
glädjas åt att
få ta emot dig.

Ett vänligt leende
ska gå genom
hela din resa.
En frisedel ska jag
sända från
min ensamhet.
Du ska inte få
ärva någonting
alls av mig.
Men du ska få
alla pengarna.

lunes, 13 de junio de 2022

pär lagerkvist / dos poemas










El atardecer

*

Es el atardecer cuando uno se aleja,
a la caída del sol. Es entonces cuando se abandona todo.

El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y el corazón olvida el porqué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas.

~

Abandonado por el cielo

*

Abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas,
por la hierba del verano y la fresca lluvia de la primavera,
por el manantial de todos los mortales.
Abandonado.

Todos han huido, todos mis amigos,
el viento del verano, la hierba cubierta de rocío en la
mañana,
el olor del bosque después de la lluvia, yo estoy
completamente solo,
todas las fuentes de vida han callado.
Abandonado, abandonado.

¡Por dónde va el camino hacia la oscuridad,
la misericordiosa, la blanda?
¡Dónde está la puerta de salida en el muro del país de la
vida,
la puerta baja, donde uno se doblega?

***
Pär Lagerkvist (Växjö, 1891-Estocolmo, 1974)
Versiones de Axel von Greiff

viernes, 7 de enero de 2022

tomas tranströmer / cinco poemas










Algunos minutos

*

El pequeño abeto del pantano alza su copa: un trapo oscuro.
Pero lo que uno ve no es nada
frente a las raíces, las dilatadas, las que reptan ocultas, el
inmortal o semimortal
sistema de raíces.

Yo tú ella también nos hemos ramificado.
Más allá de lo deseado.
Fuera de Metrópolis.

Del cielo blanco lechoso de verano cae una lluvia.
Siento como si mis cinco sentidos estuviesen acoplados
a otro ser
que se mueve tan empecinadamente
como los corredores vestidos de colores claros en un estadio
sobre el que chorrea la oscuridad.

~

Izmir a las tres

*

Justo enfrente, en la calle casi vacía,
dos mendigos: uno sin piernas
es llevado en las espaldas del otro.

Estuvieron allí -como en un camino de medianoche un animal
queda cegado mirando fijamente a los faros del coche-
un instante y siguieron su camino;

se movían como muchachos en un patio de colegio,
rápidos sobre la calle mientras las miríadas de relojes
del calor del mediodía sonaban en el espacio.

El azul pasó resbalando por la rada, brillando.
El negro se agachó y encogió, observando, desde las piedras.
El blanco creció hasta ser tormenta en los ojos.

Cuando las tres de la tarde fueron pisoteadas bajo cascos
y la oscuridad palpitaba en la pared de la luz,
la ciudad se arrastraba a las puertas del mar

y relucía en el prismático del buitre. 

~

Más adentro

*

En la gran entrada a la ciudad
cuando el sol está bajo.
El tráfico se hace denso, repta.
Es un pesado dragón reluciente.
Soy una de las escamas del dragón.
De pronto está el sol rojo
frente al parabrisas
e inunda el coche.
¡Estoy iluminado
y una escritura se hace visible
dentro de mí,
palabras con tinta invisible
que aparecen
cuando el papel se acerca al fuego!
Sé que debo ir lejos,
atravesar la ciudad y luego
más allá, hasta que sea hora de ir
a caminar largamente por el bosque.
A seguir las huellas del tejón.
Se oscurece, se dificulta la visión.
Allí, en el musgo, hay piedras.
Una de esas piedras es valiosa.
Ella puede transformarlo todo,
puede hacer brillar la oscuridad.
Es un interruptor para todo el país.
Todo depende de ella.
Verla, tocarla…
 
~

Deshielo a mediodía
 
*
 
El aire matinal repartió sus cartas con sellos incandescentes.
La nieve iluminó y todos los pesares se alivianaron: un kilo pesaba
apenas setecientos gramos.

El sol estaba alto sobre el hielo, volando por el lugar, caliente y frío
a la vez.
El viento avanzó lentamente como si empujase un cochecillo de niño
frente a sí.

Las familias salieron, vieron cielo abierto por primera vez
en mucho tiempo.
Estábamos en el primer capítulo de un relato muy intenso.

El resplandor del sol se adhería a todos los gorros de piel,
como el polen a los abejorros,
y el resplandor del sol se adhirió al nombre INVIERNO
y se quedó allí hasta que el invierno hubo pasado.

Una naturaleza muerta de troncos, en el lago, me puso pensativo.
Les pregunté:
«¿Me acompañan hasta mi niñez?» Respondieron: «Sí».

Desde la espesura se escuchó un murmullo de palabras
en un nuevo idioma:
las vocales eran cielo azul y las consonantes eran ramas negras
y hablaban
muy lentamente sobre la nieve.

Pero la tienda de saldos, haciendo reverencias con su
estruendo de faldas,
hizo que el silencio de la tierra creciese en intensidad.

~

Preludium


Despertar es un salto en paracaídas del sueño.
Libre del agobiante torbellino, se hunde
el viajero hacia la zona verde de la mañana.
Las cosas se encienden. Él percibe -en la vibrante
postura de la alondra- las oscilantes lámparas subterráneas
del poderoso sistema de las raíces de los árboles. Pero a flor
de tierra
-en abundancia tropical- está el verdor
con los brazos al aire, en escucha
del ritmo de una bomba invisible. Y él
se hunde hacia el verano, se descuelga por
el cráter cegador, hacia abajo
a través de grietas de edades verde-húmedas
palpitantes bajo la turbina del sol. Así es detenido
este viaje vertical por el instante y las alas se ensanchan
hasta ser la quietud del gavilán sobre aguas torrenciales.
Tonos desamparados
de las trompetas de la Edad de Bronce
cuelgan sobre el abismo.
En las primeras horas del día, la conciencia puede abarcar
el mundo
como la mano oprime una piedra entibiada por el sol.
El viajero está bajo el árbol. ¿Se extenderá,
después de la caída por el torbellino de la muerte,
una gran luz sobre su cabeza?

***
Tomas Transtömer (Estocolmo, 1931-2015)
Versiones de Francisco J. Uriz

miércoles, 29 de septiembre de 2021

sonja åkesson / dos poemas










Autobiografía
(respuesta a Ferlinghetti)

*

Vivo una vida tranquila
en Drottninggatan 83 A por el día.
Sueno a los críos y friego el suelo
y saco brillo a las ollas de cobre
y cuezo un puré de nabos y frío morcillas.

Vivo una vida tranquila
cerca del metro.
Soy sueca.
He tenido una formación sueca.
Leí debajo de la sábana el libro de medicina
y fui miembro de las juventudes
baptistas.
Soñaba con poder ser miembro del coro
y cantar acompañada de guitarra
entre llamas de velas.
Soñé con participar
y cantar a la guitarra en la fiesta de Lucía.
Tenía dos discos de Alice Babs
y una cazadora de deporte con cremallera
que había sido el pantalón de mi padre.
Trabajé en un café
con espejos y derecho a servir cerveza sin alcohol
y pocilga en el patio de atrás.
Todavía puedo sentir el olor a ratas
y glaseado de frambuesa y a queso
del propietario que era catador de leche.

Yo fui una mocosa típica.
Hice túneles debajo de la nieve.

Estuve sentada bajo la nieve que dejaba caer un manzano
esperando el Juicio Final.
Me sorprendieron en una apartada habitación de criado
volviendo a casa de la asociación baptista.
Seguí un curso de taquigrafía por correspondencia
y dibujaba chicas de calendario
en el cuaderno.
Fui en un viejo coche con gasógeno envuelto en nieve
que recogía refugiados bálticos.
Hombres con pulmones destrozados
que todavía pedían agua gimiendo.
Una mujer con el ojo colgándole
en la mejilla como un huevo sanguinolento.

He comido tarta presumida con nata montada
en refinados círculos de costura de señoras muy educadas
y he bebido vino tinto caviloso
entre elegantes literatos
con chaqueta cruzada y chaleco.
He asistido a círculos de estudios en Inifrån
y a una cosa en Modern Lyrik
donde la esposa del líder del partido conservador
fue la única que habló.

He estado sentada en una cabina encristalada
de la que el tiempo se negaba a ser expulsado
y he intentado la felicidad en una pequeña cabaña roja
con Amor en el cuarto de invitados
y Marte en el dormitorio.
Nunca he estado en la Costa del Sol
ni he llegado a la Ciudad Santa
y tengo pocas esperanzas
de que un día pueda llegar a hacerlo.

He ido sentada en un autobús acristalado
y he visto niños que jugaban a buenos y malos
entre las lápidas del gueto de Varsovia.

Me han salido sabañones en las pistas de baile.
He escuchado a Jularbo Junior
y la banda Hot de Rune.
No me encuentro muy a gusto aquí
pero tampoco quiero regresar
al lugar de donde vengo.
Yo siempre he viajado de polizón de polizón de polizón.

Yo he descansado en la brizna del dolor
con la pequeña negra Sara.
He tenido a mi mamá en el cielo
allí adonde no se puede comprar entrada.
Y he visto al matarife de mi pueblo
tocar el órgano con sus dedos gordos, sagrados
en una antigua fonda de estación
mientras fuera su novia vagaba
poseída por otro tipo de espíritu.
Yo he tenido una aventura secreta
con mi ídolo
Clark Gable.

Vivo una vida tranquila
en Drottninggatan 83 por el día
escuchando a la vecina que anda dando vueltas
con su espabilada escoba.
Una vez me largué
del cómodo tresillo de un piso de tres habitaciones
pero acabé en otro piso de tres habitaciones.
Las investigaciones fueron demasiadas para mí.

Me he entrenado en la acomodación
la simulación y la astucia.
Yo no tengo alas
pero sí una joroba fuertemente desarrollada.
Husmeo en todas las grietas
como si por allí hubiese una salida.
Aleteo y aleteo pero la joroba
me dificulta los movimientos.

Las mujeres no deben investigar nada.
Deben quedarse donde están.
Mi mamá me recuerda en todo momento
todo de lo que tengo que estar agradecida.

Inquietud en el vientre.
Yo descanso.
He participado.
He andado currando por todos los sitios
con mi pequeña vida.
He entreabierto puertas equivocadas.
He visto a un ser sensiblero violar a una empleada de lechería.
He visto como vaciaban
de sangre a una cocinera
sobre un pozal de matanza.
He oído a mi hijo moribundo reírse
ajeno
bajo mi mano ajena.

He yacido insomne en la cama en una pequeña ciudad
donde los árboles no hacían más que suspirar.
He oído árboles muy inquietos
mugiendo como boyas de sirena.
Me han llevado de un sitio a otro moqueando
por todos esas malditas instituciones de caridad.
Me han metido en lugares donde los corazones
están reducidos a bombas impelentes.
¡Qué silencio qué tictaqueo qué andar de puntillas!
Qué mujeres con manos pálidas
enredadas entre madejas de lana.

He visto esculturas de carne y sueños.
He visto piedras vivas.
Una vieja abuela guiar a los pescadores a tierra
iluminándolos con un farol levantado.
Un joven poeta marcado por una grave enfermedad.
Y una chica en una clínica abortista
con un desproporcionado
rostro de yeso.
No dudo que Suecia
sea un país de vikingos.
He visto a mujeres trabajar dieciocho horas al día
por un televisor con adornos de latón.
Su sueño es Hylands Hörna.
Nunca lograron entrar en el coro.

Vivo una vida tranquila
en Drottninggatan 83 A por el día
practicando mi inglés.
He leído The Catcher in the Rye
con ayuda de un diccionario desechado
y he notado la triste similitud
entre un escolar de Nueva York
y un ama de casa de Estocolmo
olvidada en modales trastocados
en movimientos convulsivos
ningún salvador.

Todos los días leo por encima los editoriales
y hago serios intentos
para estar al día en el debate cultural.
Veo que la Academia Sueca
ha tenido que tragarse sus premios.
Veo que han asesinado a un niño
con tranquilizantes.
Veo que se está acercando una nueva guerra
y paso las hojas de largo haciendo conjuros.
Leo las esquelas
y siento alivio
por aquellos que se ahorran estar incluidos en ellas.

Busco un alma sana
en un cuerpo sano.
He guardado por lo menos cien Dagens Nyheter
y pienso de verdad que un día
podré seguir bien el debate.

Veo que una nueva guerra avanza
por las páginas en blanco y negro.

Salí corriendo en el temprano crepúsculo
y quise extender la mano hasta traspasar el cielo
pero volví apresuradamente a casa
para que no se me quemasen las patatas.
Veo una similitud
entre las patatas
y yo.
A la menor luz en el sótano los brotes buscan a tientas.
Pero cuidado con los golpes.
Cuidado con el frío.

He vivido en un callejón
demasiado angosto para una respiración ya reducida.
He fregado platos en un tren cruzando Ångermanland
detrás de una ventanilla de retrete cerrada.
He escrito cartas apasionadas
a destinatarios desconocidos.
He escuchado el oratorio En el Salón de los Espejos.

He visto niños silenciosos
en multitudes hambrientas
arrellanada en una butaca de cine.
Los he visto.
Soy madre.
Estaba allí.
Pero no sufrí
lo suficiente.

Soy sueca.
Tengo tarjeta sanitaria.
Lloro en mi cuarto.
Moriré de cáncer.

Me han formado las circunstancias.
Combato una guerra de posiciones conmigo misma
en el mapa sobrante.
¡Y tengo ciertos planes!
Tengo una hija
que tendría que tener el futuro por delante.
Tal vez me compre una tumba.
Yo soy sólo ocasionalmente
un utilizable enser doméstico.

Nunca cumplo lo que prometo.

Veo una expectativa
en mi espejo infantil
como si pudiera tener un árbol de Navidad.

Vivo una vida tranquila
en Drottninggatan 83 por el día al otro lado del patio
mirando mis vigas.
Pienso en mi hermana
que teje meticulosamente agarradores
con las circunvoluciones cerebrales
devanadas del cerebro de mi cuñado.
Pienso en mi hermano
que es caníbal.
Frío mis filetes.
Me lavo las manos.
He oído el grito solitario
de la consumida a medias en la región agreste.
Soy mujer.
Yo era ella.
Pero no sufrí
lo suficiente.

Entré y cerré mi puerta.
Estoy sentada en mi cómoda butaca.
Visito los sobrios grandes almacenes
donde compro mis estériles
caramelos de la decencia.
He escrito poemas dignos de consideración
con pausas y comas.
Convierto el pan en piedras.
Me parece que tengo las manos atadas a la espalda.
Me parece que tengo una piel muda
tensada sobre mi  rostro
y fantaseo sobre un cuchillito
entre los dientes.

He sentido
cómo vomité mi garganta
y cómo también la lengua salió detrás
un jirón de piel inutilizable.
¿Dónde encuentro un instrumento
para todo el aire que tengo encerrado?
Soy un zapato sucio
en una calle abarrotada.
Soy un perro sin dueño
lleno de amor pegajoso
entre indiferentes zapatos sucios.

Veo una similitud entre las patatas
y yo.
He notado la pudrición desde dentro
en la lluvia otoñal.

He oído matrimonios
en colchones de gomaespuma hechos a medida
quejarse de experiencias no vividas.
Entiendo su tedio.
Yo he sentido caricias
pegadas como chicle.
Dormito en el borde de mi estanque.
Espero
con las madres aburridas.
Y veo a sus maridos
venir rodando en sus Volkswagen
por las roderas acostumbradas.
Llevan resplandecientes camisas de nylon
y pequeños cojines de piel ahí en el trasero.
Tienen cronometradores muy seguros
y miradas llenas de carne muerta
y yo lo siento
en mi propio rostro que roe.

Vivo una vida tranquila
leyendo homenajes a la existencia
de alguien que no ha sufrido lo suficiente.
Mastico mis chistes.
Forcejeo con mi correosa piel.
Yo era el patito feo
que nunca se transformó en cisne.
¿Tuve yo entonces una especie de alas?
Siento las consecuencias de las quemaduras.
Me voy curando mi malherida joroba.
Busco mi cuchillito
corroído hace tiempo por el óxido
y destrozado a pisotones en la hierba amarilla.

~

Una carta

*

¡Hasse! 
¡Hans Evert! 
¿Te acuerdas de mí? 
No fui tu primera chica 
claro 
pero tu fuiste mi primer chico. 
Ibas constantemente en la bici, una Rambler, 
y llevabas la gorra en la nuca
y yo iba en la barra con mi abrigo rojo
y a veces en la parrilla.

Una tarde nos caímos en la cuneta.
Qué canciones cantabas.
Ya entonces eran viejas:
“A casa de mi chica
tarde o temprano
me lleva el camino
a casa de mi chica
que escribe
que me quiere”
aún oigo tu voz con precisión:
azafrán y canela y unos granos de mostaza
y tú desafinabas un poquito en todos los tonos.
Tu hermana estaba gorda y se llamaba Jenny
Cuando empezamos tú tenías 17 años y yo —
no, no me atrevo a decirlo.
Podrías acabar en la cárcel.
Tú estabas siempre bronceado por el sol.
Luego llegó la movilización.
¿Recuerdas aquella cabaña de la orilla del lago azul
con el gallo y el gato y los abedules?
Imagínate que viviésemos allí ahora.
Yo hubiese tenido un montón de críos
que se lavarían en una palangana
en la cómoda
antes de ir a la catequesis dominical.
Tu hermana, la gorda Jenny,
hubiese sido mi cuñada.
Pero no hubiese tenido suegra.
Tu padre la había matado de un tiro
y luego se había cortado el cuello
con una navaja de afeitar.
Una vez me enseñaste una foto de ellos.
A veces te emborrachabas un poco.
Entonces ponías en el manillar
ramilletes de jazmín
o ramitas de peral en flor.
Una vez te lo hiciste
con otra chica.
Cuando enloqueció tu padre te escondiste en un
armario.
Él también había pensado matar a tiros a los hijos.
Yo mentía todas las noches.
Nunca había mentido antes.
Cuando mentía hacía como
si yo no fuese yo.
Simulaba que era un sueño.
Pretendía que ni siquiera era yo
la que soñaba.
Mi madre tenía un olor ligeramente acídulo.
Se le había caído el pelo.
Ella lloraba
y yo también lloraba convulsivamente
aunque sólo era un sueño,
y aunque tampoco era yo la que soñaba.
Todos los días eran un solo sueño.
Una noche mi madre se sentó con abrigo y sombrero.
Imagínate que lo hubiesen hecho,
quiero decir si me hubiesen echado de casa.
Imagínate, yo que lloraba reclamando a mi madre
desesperadamente
cuando sólo llevaba una semana en casa de la prima Ruth.
Tú eras bueno con los niños.
Y no quiero decir nada irónico.
Yo no era un niño.
Tú eras muy bueno con los hijos del campesino.
Tú eras también bueno con la vieja señora de la
limpieza.
La gente decía que eras bueno con los hijos del
campesino
y con la vieja señora.
“Un saludo con el viento quiero yo enviar
a mi padre y a mi madre y la chica de mi lugar”
Cuando cantabas te subía y bajaba la nuez.
Tú padre llevaba mucho tiempo sin levantarse,
paralítico,
creo que a raíz de un accidente.
Tu madre estaba muy guapa en la foto.
Luego estalló la guerra
y durante varios años
no fui la chica de nadie en particular.
Durante algunos años no mentí nunca.
Más adelante te hiciste de los de Pentecostés
y te casaste, bastante rico
con una chica, con finca, también de Pentecostés.
Te encontré una vez.
Le habías pedido perdón a Dios, dijiste.
Me sonó bastante estúpido.
Sabía que me deseabas.
¿Cuántos años puedes tener ahora?
¿45?
¿Sigues en la congregación redimido?
¿Crees que tu padre estará en el infierno?
¿Hueles todavía un poco a caballo?
Aunque seguramente tendréis tractor.

***
Sonja Åkesson (Buttle, 1926-Estocolmo, 1977)
Versiones de Francisco J. Uriz

lunes, 10 de mayo de 2021

karin boye / walkiria escudera













Anoche con espadas soñé.
Soñé con una batalla anoche.
Soñé que combatí a tu lado
armada y fuerte, anoche.
Un rayo con fuerza brilló en tu mano,
y los monstruos cayeron a tus pies
Nuestras filas se cerraron y cantaron
en la quieta amenaza de la oscuridad.
Anoche soñé con sangre.
Soñé con la muerte anoche.
Soné que yo caía a tu lado
con llagas mortales, anoche.
Tú no notaste que yo caía
Tu boca seria.
El escudo con mano firme sostienes
y sigues tu camino de frente
Anoche con fuego soñé.
Soñé con rosas anoche.
Soñé mi muerte buena y hermosa-
Eso soñé anoche.

***
Karin Boye (Gotemburgo, 1900-Alingsås, 1941)
Versión de Omar Pérez Santiago
Revista Off The Record

/

Sköldmön

*

Jag drömde om svärd i natt.
Jag drömde om strid i natt.
Jag drömde jag stred vid din sida
rustad och stark, i natt.

Det blixtrade hårt ur din hand,
och trollen föll vid din fot
Vår skara slöt sig lätt och sjöng
i tigande mörkers hot.

Jag drömde om blod i natt.
Jag drömde om död i natt.
Jag drömde jag föll vid din sida
med banesår, i natt.

Du märkte ej alls att jag föll.
Din mun var allvarsam.
Med stadig hand du skölden höll
och gick din väg rakt fram

Jag drömde om eld i natt.
Jag drömde om rosor i natt.
Jag drömde min död var fager och god. ---
Så drömde jag i natt

lunes, 23 de noviembre de 2020

gunnar ekelöf / un poema













Poder alegrarme aun estando ciego
con lo que otros me cuentan que han visto
Esto es lo que he ganado
Sentir esta mano en la mía
callosa de recoger hierbas comestibles
pero todavía muy joven
quizá demasiado
¡Qué tristeza! ,
A veces cuando ella se ausenta
-sé bien porqué-
y yo me quedo aquí sentado en una piedra esperándola
toco con los dedos
las hojas y hierbecillas de mi alrededor
y siento sus diferentes aromas:
Me devuelven algo de lo que yo solía ver. Sí-
en una época montaba yo un semental
de raza Shammar
cuya genealogía se remontaba a tiempos del Profeta
y no me interesaban las chicas

Todavía puedo oír
el gran cencerro de bronce de la cabra guía
y los cencerros de los camellos
desde el grande del primero
hasta el pequeño del octavo que cierra la marcha-
Oigo los pasos de los hombres
que transitan por aquí
Recuerdo y sé
Por eso no soy ciego
Solamente he sido cegado
Yo he visto
y siento
la mano de la joven
al coger la mía,
unas veces firme, entonces sé que ella sabe,
otras menos firme,
entonces sé que está preocupada.

***
Gunnar Ekelöf (Estocolmo, 1907-Sigtuna, 1968)
Versión de Francisco J. Uriz

martes, 18 de agosto de 2020

matilda södergran / selección













Aislado del contexto se expresa:

–Nunca te llegué a conocer del todo.



~



La gente se mueve. Te mareas.

Estás sentada al lado de una mujer joven que nunca se cortó el pelo.

El pelo largo.

El pelo demasiado largo.



~



El mal uso de palabras.

El recogimiento hábil de frutas.

Cómo puedes ser uno solo.

Cómo puedes ser accesible.



~


Ustedes ya parieron el uno al otro con sexos de payaso. Lamieron la suciedad del otro.

El habla tiene la forma de un pilar. Sucesivamente has vuelto en ti.

Sucesivamente has empezado a escuchar.

El cuerpo se ha dispersado. Ha empezado a cuestionar.

Las grajillas vuelan lateralmente.

Es difícil imaginarse la voz de uno mismo.

¿El sonido de un pájaro? El muelle del reloj. El muelle del puerto.



***
Matilda Södergran (Korsnäs, Finlandia, 1987)
Versiones de Petronella Zetterlund

/


Apart från sammanhanget uttrycks:

– Jag lärde känna dig fullständigt.



~


Folk rör på sig. Du mår illa.

Sitter bredvid en ung kvinna som aldrig har klippt sig.

Det långa håret.

Det väldigt långa håret.



~


Vanbruket av ord.

Det invanda plockandet av frukter.

Hur kan du vara en enda.

Hur kan du vara kontaktbar.



~



Ni har redan fött varandra med clowners kön. Slickat varandra rena.

Talet är format likt en pelare. Du har successivt återkommit till dig själv.

Du har successivt börjat lyssna.

Kroppen har skingrats. Ställt sig frågande.

Kajorna flyger sidledes.

Det är svårt att föreställa sig sin egen röst.

En fågels läte? Fjäderverket. Fjäderhamnen.

lunes, 10 de septiembre de 2018

clemens altgård / tres poemas










No-muerto

*

Imagina levantarse de tu ataúd como un vampiro
cuando suena el reloj digital
después de una noche sin nombre.
Las cosas están silenciosas, compactas.
Destruido de dolor y forjado a cincel está el mundo
esta mañana.
Las cosmovisiones entran ya en conflicto
al leer los periódicos.
Pequeña ingesta diaria de venenos caseros
lo hace más fácil de tolerar.
Es cuando se trata el espacio de recuperar
y a las cosas por su nombre llamar.

~~~

Yestergray

*

Cuando uno empieza a llorar
en la luz roja.
Cuando uno empieza a llorar
en la luz gris.
Cuando uno es gris
en la luz gris.
Es un día también ayer.
Gris.

—Brillante ripio y esquirlas.
Negarse a ceder ante el peso.
Esto es lo que es.
Aquí quiero ser enterrado.
En vez de triste o
En ninguna parte.

~~~

Descomposición

*

¿Quién te oye respirar
cuando la habitación se amplía
alrededor de la medianoche?
Notas dispersas
en papeles y blocks:
La ametralladora como signo
de una época.
El pájaro carpintero como símbolo
de la irritación irracional.
Algunos pantanos, enebros y plazas
como base de un drama con vagabundos.

Un escape a la soledad
y un regreso
como cuando uno emerge de la bañera
y se adhiere la suciedad.
Entonces es como esto
(más o menos):
Ningún día está arraigado
y la víctima no huye
sino que es atraída magnéticamente
hasta el punto donde el peligro es mayor.

Casi todo el mundo puede ver la ardiente esfera
casi todo el mundo puede ver el ala cayendo.
Todos excepto aquel cuyo cráneo está amenazado.

Pero no se debe tomarlo personalmente
—la desintegración
que vive en lunes, martes, etc.
—siete años de infortunio
se dice que significa.
Ella es casi bonita
cuando se la mira con distancia.
Sí, realmente von oben
como cristales de nieve contra
un cielo oscureciéndose
como un retrato de la poeta Karin Boye
con los ojos amarillos restellantes
y el cabello azul.

***
Clemens Altgård (Lahom, 1957)
Versiones de Omar Pérez Santiago

martes, 23 de mayo de 2017

tomas tranströmer / lamento














Él dejó la pluma.
Quedó quieta en la mesa.
Quieta en el vacío.
Él dejó la pluma.

¡Demasiado lo que no se puede escribir ni callar!
Está paralizado por lo que sucede muy lejos
aunque la prodigiosa mochila late como un corazón.

Afuera, es el comienzo del verano.
Del verdor llegan silbos -¿personas o pájaros?
Y cerezos en flor que palmean los camiones que llegaron a casa.

Pasan semanas.
Se hace lentamente noche.
Las polillas en la ventana:
pequeños, pálidos telegramas del mundo.

***
Tomas Transtömer (Estocolmo, 1931-2015) El cielo a medio hacer. Madrid: Nordica Libros, 2010.
Versión de Roberto Mascaró.

/

Han lade ifrån sig pennan.
Den vilar stilla på bordet.
Den vilar stilla i tomrummet.
han lade ifrån sig pennan.
För mycket som varken kan skrivas eller förtigas!
han är lamslagen av något som händer långt borta
fast den underbara kappsäcken dunkar som ett hjärta.
Utanför är försommaren.
Från grönskan kommer visslingar – människor eller fåglar?
Och körsbärsträd i blom klappar om lastbilarna som kommit hem.
Det går veckor.
Det blir långsamt natt.
Malarna sätter sig på rutan:
små bleka telegram från världen.