martes, 31 de julio de 2018

bárbara délano / de "playas de fuego"













He regresado para sentarme
como una vieja se sienta a la orilla de las lamentaciones
y hunde sus dientes contra una piedra
para no hablar
para no hablar ya más
y dejar que el mar susurre su voz de nieve ardiente



He vuelto a este rincón enfermo
donde me obligan a tragar una hostia mancillada
por las bocas que dijeron todas las mentiras


Entonces veo desfilar en el caleidoscopio del agua
las grandes y pequeñas traiciones
bajo el delirante sol de febrero


Allí están los que osaron aspirar eternidad
sin pedir permiso para entrar en la Historia
comieron carne ajena e invadieron casas
donde alguien oraba en secreto
Luego se sentaron en la sala
pidieron café y cigarrillos


Y allí estamos nosotros
Insomnes        mudos los rostros
sin orillas        flotando sin destino
tratando de ver a Dios en la tierra de nadie


Porque todo lo que se pierde va a dar al mar


me tiendo en el borde
para oír a mis hermanos muertos

(...)


La ciudad          una botella soplada por un viento
                          pútrido
                          se hincha

(...)

Entonces vi la puerta que daba al Jardín
donde mamá y yo mirábamos caer la nieve
sobre los duraznos desnudos mirábamos
caer la nieve sobre los duraznos desnudos



Porque no soy yo la que habla
me he tendido en la colina para que hable el mar


(...)

Fui diosa fui reina



No en vano somos nada mis amigos muertos
y yo


Por ellos me he tendido aquí
para abrazarlos amorosamente
como lame el mar a lo lejos la orilla


(...)

La muerte es otro museo abierto
No hay llanto en mi corazón


(El odio tiene su propia letrina
escondida entre la carne como una joya)



Si por un momento nos dejáramos ir
solo veríamos espuma golpeando las rocas


No habría nada que agregar
apenas la mímica de una canción
los labios silentes de un muchacho
en una esquina en otra ciudad
donde las palabras nombraban a las cosas




La historia es una corona demasiado pesada



El acantilado se despeña frente a nosotros
y va a caer junto a las olas
donde los huiros son cabelleras
de mujeres muertas



Allí la veo
Juana la pecosa duerme
su última siesta bajo el sol




Allí lo veo
Pedro mucho antes de todo
el marinero del tatuaje azul camina a casa
con una sarta de jaivas colgando del hombro

(...)

Abrimos la ventana
desde donde se ven las gigantescas grúas
las tiendas y las madres y los escolares
van y regresan todavía


Porque esa palabra no está aquí en la ciudad
ni en la colina
ni en el fondo marino de las visiones
caminamos al fin por las calles como niños
como salvajes          sí            como salvajes      adorando
adorados una vez más bajo el aire salobre


(...)

"Va a caer"    gritó un joven azotándonos La Nación
en el rostro
"Va a caer"    gritaba


Y cayó y tuvimos que marchar
como marcharon los judíos


-Al fin nuestra historia se parecía a la de Europa"


(...)

La generación perdida nos llamaron
y fuimos carne de cañón



Nos juntábamos en el Jaque Mate o en la Unión Chica
a conversar de poemas de la Frontera
y a tomar vino
Al principio creíamos que alguien nos oiría
que alguien vendría a buscarnos


Sólo nos buscó la muerte
la enfermedad        el éxodo


A veces íbamos al mar y comíamos almejas
en algún boliche barato del puerto
Dejábamos que el sol pegara sobre nuestras piernas
y al salir escribíamos en las paredes
frases heroicas que he olvidado




para después correr y perdernos en las callejuelas
para volver a sentirnos tristes
porque es la tristeza la que salva
la rotunda melancolía de no saber
de no tener destino

***
Bárbara Délano (Santiago de Chile, 1961-Perú, 1996) Playas de Fuego. Santiago de Chile: Alquimia, 2018.

lunes, 30 de julio de 2018

adela zamudio / nacer hombre













Cuánto trabajo ella pasa
Por corregir la torpeza
De su esposo, y en la casa,
(Permitidme que me asombre).
Tan inepto como fatuo,
Sigue él siendo la cabeza,
Porque es hombre!

Si algunos versos escribe,
De alguno esos versos son,
Que ella sólo los suscribe.
(Permitidme que me asombre).
Si ese alguno no es poeta,
Por qué tal suposición
Porque es hombre!

Una mujer superior
En elecciones no vota,
Y vota el pillo peor.
(Permitidme que me asombre).
Con tal que aprenda a firmar
Puede votar un idiota,
Porque es hombre!

El se abate y bebe o juega.
En un revés de la suerte:
Ella sufre, lucha y ruega.
(Permitidme que me asombre).
Que a ella se llame el «ser débil»
Y a él se le llame el «ser fuerte».
Porque es hombre!

Ella debe perdonar
Siéndole su esposo infiel;
Pero él se puede vengar.
(Permitidme que me asombre).
En un caso semejante
Hasta puede matar él,
Porque es hombre!

Oh, mortal privilegiado,
Que de perfecto y cabal
Gozas seguro renombre!
En todo caso, para esto,
Te ha bastado.

***
Adela Zamudio (Cochabamba, 1854-1928)

domingo, 29 de julio de 2018

henry wadsworth longfellow / el día acabó



El día acabó: negro velo
se desploma de alas nocturnas,
como pluma que se derrumba
de un águila en su vuelo.

Veo la luz del poblado
brillar en la lluvia y la niebla,
y una congoja me arredra
que no puedo hacer a un lado:

Tristeza y melancolía
que no llegan al dolor,
y semejan la aflicción
cual lo hacen bruma y neblina.

Ven y léeme poesías,
simples y amables piezas
que apacigüen mis tristezas
y borren los males del día.

No de los grandes maestros,
ni de los bardos sublimes,
cuyos pasos, sin declive,
reverberan en el tiempo.

Pues cual marchas militares
sugieren sus grandes ideas
sólo esfuerzos y tareas;
y hoy yo no quiero pesares.

Lee un poeta humilde,
cuyo son, de íntimo fuero,
irrumpió como aguacero
o como lágrimas tristes;

quien en laboriosos días
y noches sin serenidad
en su alma aún oía
melodías de la eternidad.

Tales cantos solaz son
para la humana inquietud,
y portan la beatitud
que porta la bendición.

Lee del tomo precioso
el poema que tú quieras,
y confíale al poeta
tu tono tan delicioso.

Y música habrá en la noche,
y las diarias turbaciones,
como árabes, siempre nómades,
partirán sin un reproche.

***
Henry Wadsworth Longfellow (Portland, 1807-Cambridge, 1882)
Versión de M. G. Burello

/

The Day is Done

*

The day is done, and the darkness 
      Falls from the wings of Night, 
As a feather is wafted downward 
      From an eagle in his flight. 

I see the lights of the village 
      Gleam through the rain and the mist, 
And a feeling of sadness comes o'er me 
      That my soul cannot resist: 

A feeling of sadness and longing, 
      That is not akin to pain, 
And resembles sorrow only 
      As the mist resembles the rain. 

Come, read to me some poem, 
      Some simple and heartfelt lay, 
That shall soothe this restless feeling, 
      And banish the thoughts of day. 

Not from the grand old masters, 
      Not from the bards sublime, 
Whose distant footsteps echo 
      Through the corridors of Time. 

For, like strains of martial music, 
      Their mighty thoughts suggest 
Life's endless toil and endeavor; 
      And to-night I long for rest. 

Read from some humbler poet, 
      Whose songs gushed from his heart, 
As showers from the clouds of summer, 
      Or tears from the eyelids start; 

Who, through long days of labor, 
      And nights devoid of ease, 
Still heard in his soul the music 
      Of wonderful melodies. 

Such songs have power to quiet 
      The restless pulse of care, 
And come like the benediction 
      That follows after prayer. 

Then read from the treasured volume 
      The poem of thy choice, 
And lend to the rhyme of the poet 
      The beauty of thy voice. 

And the night shall be filled with music, 
      And the cares, that infest the day, 
Shall fold their tents, like the Arabs, 
      And as silently steal away. 

sábado, 28 de julio de 2018

jacqueline goldberg / dos poemas



Poética

*

De pronto la boca del poeta se cuaja de larvas.
Tanta es su levedad.

Hay que extraerlas una a una,
para que el poema revierta su cauce,
para la vorágine de las calmas heridas.

Han sido muchos los gritos acuclillados,
la índole curva de las exequias.

La frente queda en tierra.
La felicidad es una filiación no tan diurna.

Al enraizar el último fortunio,
habrá que talar el poema que obligue,
como diente, trance voraz.

El poema crecerá en su propio perdón.
Dirá cruces, empefios, viajes. A ras de cierta esclavitud.

¿Y el dolor?
¿Habrá que recuperarlo para que el libro crezca en el libro?
¿Para los tajos de la futura lágrima?

Volver a escribir es ser triste y pretérito,
abundante hasta el fin.

~~~

El agua o el libro

*

Escribir sobre las postales es escribir sobre una desesperación.

Mi deseo es muy antiguo.
Viene de cuando me indignaban los caudales.
También de mis recientes horas de enferma.

La escritura reordena el cuerpo,
lo corrige, lo borra.

Las postales padecerán mis dolores.
Los que tendré cuando me saquen de mí.
Se acostumbrarán a su nueva infertilidad.
Pero dirán. Por fin dirán.
En ellas remendaré una amatoria sin fugas.
Dedicada al inicio, al devenir de las preguntas.

Habrá un libro. El anhelado.
El de las postales y los artilugios de la claridad.
El que mienta sobre las razones que lo limitan.
Libro último, tan mío y tan de otros. Negro.

Vuelve.
¿El libro?
Su silencio.
¿El libro de las postales?
Nunca el mismo.
El desleído, el incauto, aún no merecedor.

***
Jacqueline Goldberg (Maracaibo, 1966)

viernes, 27 de julio de 2018

ezequiel zaidenwerg / tres poemas













Murió el terror de las escandinavas

*

Murió el terror de las escandinavas,
ése que echaba espuma por la boca
no bien veía una melena rubia
vagamente foránea. Sus amigos
lo imaginan ahora entre los fiordos
del cielo, persiguiendo a las valkirias
a un Valhalla nudista junto al sol,
con su falo de cera, inofensivo.
Poco a poco se fue descascarando,
igual que una cebolla hecha de carne,
y quedó expuesta, capa a capa, toda
la geología de su desviación
(el púgil fracturado, el libertino
púdico, el cocainómano amateur),
hasta que al fin la imagen de su crimen,
como un puño de odio palpitante,
se hizo visible al estallar la cáscara
que lo cubría: un fauno enloquecido
que, apretando del cuello a una doncella,
la flagelaba con su verga bífida
y abría surcos de copiosa sangre
de cocodrilo sobre el cuerpo trémulo;
luego se lo llenaba de gargajos
y de insultos y, armado con un fórceps
al rojo vivo, abría sus caderas
para implantarle en la matriz profunda
algún objeto no identificado
de látex, con higiene y precisión.
Después, para humillarla, le decía:
La princesa está triste, ¿qué tendrá
la princesa?”, al oído con ternura
fingida, y explotaba de repente
en una carcajada demencial;
y, a fin de hacer completo el aquelarre,
traía a algún secuaz para vejarla.

Ya no existe el terror de las noruegas,
nativas o becadas; lo borraron
ráfagas bienhechoras de silencio,
que, deshaciendo aquella ruina humana,
muscular y moral, trajeron paz
definitiva. Ahora, como antes,
mancebos y muchachas pueden creer
que es posible un amor, en este mundo
cruel, puro como el agua del deshielo;
otra vez pueden respirar las madres
aliviadas (ya nadie grita: “¡Viene
el lobo!”) y pueden regresar los chicos
a jugar a las plazas, sin temer
la presencia furtiva en los arbustos:
murió el terror de las escandinavas.

~~~

La lírica está muerta

*

La lírica está muerta
             se quedó
varada en un remanso hipnótico del sueño,
mientras que más allá del coágulo final de la conciencia,
en torno al lecho con dosel de plata,
junto a la cama pobre de madera y espina,
se reunían los deudos,
  aguardando el instante de iniciar
la sucesión.
              Con todos los sentidos humanos agotados,
la cápsula de viento que tenía su espíritu
se alzó rumbo a las auras, desleída en una racha
centrífuga de luz, igual que Elías en la tempestad, arrebatado
sobre un carro de fuego.
                                      Y aunque murió la vida,
no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas,
ni surgió un Eliseo como sucesor.
                                           Ajenos al prodigio,
en contubernio, se llevaron el cadáver
y vino un impostor para dictar un testamento espurio,
que se arropó con sus cobijas, tibias
todavía.
          La lírica
está muerta. “De muerte natural”,
según manifestaron a través de un portavoz,
“tras batallar durante largos años
contra una cruel enfermedad”.
    (Fin del comunicado).
“Con profundo
pesar, sus hijos y sus hijas,
sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo
participan de su fallecimiento
y ruegan una oración en su memoria”.
                                                                  Está muerta,
la lírica. Hace ya siglo y medio,
y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos
–aún no peinan canas y caminan erectos, sin ayuda de nadie–,
recién ahora el expediente
(LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO),
tras mil y una ofensivas judiciales,
tiene sentencia firme, y es posible dar curso
a la liquidación definitiva del acervo hereditario:
                                          PROPIEDADES OFRECIDAS:
Gran oportunidad. Se vende torre. Únicamente en block.
Importantes detalles en marfil sobre fachada.
Destino: comercial o dependencias estatales.
A reciclar. Sin baños ni aberturas.
Gran profusión de espejos.

~~~

Doxa

*

Me quedé y me olvidé de que tenía que haberme quedado,
trabajando, quizás. Y abrí los ojos, grande,
hice una carpa con los codos y el encuentro de las manos.
Puse la cara encima. Esa película abrasiva,
el halo capilar que empieza a titilarme entre las palmas, eso
no puede ser mi gloria. No me glorío en nada
que avise cuando va a manifestarse;
o nunca me glorié, o nunca supe en qué gloriarme,
y cómo. Y estos ojos,
la piel de la nariz, el caracol de los oídos,
el breve vaso de agua de la conciencia, eso,
sólo lo puedo ver cuando me miro en el espejo,
o lo ven los demás sin que yo mire,
o me miro en los otros. Y está bien que así sea,
supongo. ¿Adónde está mi roca,
me pregunto, mi fuerza, mi peñasco, entonces?
Tiene que haber alguna cosa en mí que brille más
allá de mí, o vaya a hacerlo alguna vez, o lo haya hecho,
quizás sin darme cuenta yo. Y se me ocurre algo:
cuando era un embrión, cuando me hicieron,
la bola de epitelio que intentaba, ajena a mí,
actuar la simple forma que era yo, miraba toda para afuera,
un tubo dado vuelta, dado vuelta de nuevo,
con el estómago y el hígado indistintos, y los oídos y la boca:
la misma superficie, un guante solo,
única esponja-flor posada sobre el mismo, único, eje,
fisonomía pura en el abigarrado aire del vientre de mamá.
Debía haber un brillo ahí que se perdió cuando la cara ya formada
se tragó todo el resto, cuando por un pudor que no me dieron a elegir
–¿acaso el artificio le reclama al artífice: “¿por qué me hiciste así?”?–
un resto de esa gracia se ocultó en las sucesivas dimensiones desplegadas,
aquel aumento sordo de espesor y de entidad
que me permitiría ver el mundo como un mundo, luego.
Y ahora estoy pensando en esa parte que quedó indigesta,
y hay algo que me arrastra, una corriente subcutánea o algo
menos solemne acaso, al nombre que me dieron
para darme la fuerza. Taparon con un nombre
irreprochablemente israelita una mitad de mí.
¿Qué era lo que querían, que supiera
que si quería ser más parecido a lo que fuera a ser,
iba a tener que ser distinto de eso?
Mi gracia: un trabalenguas perfectamente hebreo.
¿Acaso se trataba de algo así como un Scrabble de la identidad,
pensaban que a su hijo le darían más puntos en la vida
por tantas zetas y esa cu y la doble ve?
Si había alguna cosa en mí que no era idéntica a sí misma,
¿no era mejor, acaso, hacer visibles las costuras?
Si a fin de cuentas la matriz que me engendró
jamás escuchó hablar, de chica, sobre el ghetto,
ni tuvo que saber qué cosa es el exilio en carne propia
hasta que, bueno, se exilió papá.
Si además, fueron ellos los que me criaron,
los de la parte árabe, del Líbano,
católica, o católica a su modo, que borraron de mi nombre.
Ellos también tenían a su hijo en el exilio:
acaso también él estableció su alianza en el desierto,
y lo llevaron como a Elías. Pero pagó la sangre,
porque era de otro pueblo. Y el sarcoma
le recubrió la espalda como un mapa.
¿Querían que yo fuera su Eliseo, que tomara
las dos terceras partes de su gracia?
Hasta les daba, a veces, por llamarme con su mismo apodo.
Fue demasiado para mí, un árabe imposible;
para un judío errado, un circunciso fraudulento,
que consagró su alianza en el quirófano
con el celoso dios de la fimosis
(me acuerdo lo que era, una campana henchida,
un girasol de agua si orinaba).
Fue demasiado para mí. Pensé que era mejor hacer
como con una herida que quisiera suturarse desde adentro
para dejar la cicatriz cubierta y proteger mejor
la piel. Se me rompió de todos modos. Engordé y se me rajó,
como una copa de cristal muy burdo. Se llenó de estrías,
una retícula delgada, discontinua, sobre el plano vertical
de las axilas a las nalgas, mezcla del diseño
de un árbol genealógico desnudo de su fronda
y el mapa del genoma. ¿A qué o a quién
había que culpar, a la genética, a la frágil epidermis de mamá,
o a aquella fuerza primigenia desatada,
esa dispepsia primordial que haría de la indigestión
la principal de mis pasiones? La respuesta
pugnaba por caer en saco ciego, disfrazada de un confiado
escepticismo sin objeto que, después,
demostraría ser una nesciencia temerosa, replegada
sobre su propia falta: ¿la eludía o solamente
la estaba difiriendo? No sabía que sabía. Y elegí aferrarme
a la intuición, un poco frívola y pueril,
de que mi centro geográfico, mi casa, no podían ser
el fuelle alveolar y el abanico delicado del espíritu.
Y ahora, que me quedo y que me olvido, que clavé
mi tienda con los codos y los brazos, y la cara sumergida
entre las palmas, como un cántaro que cae dado vuelta
y que se quiebra, sin saberlo, al lado de la fuente,
estoy cayendo en una edad en la que necesito
un sustituto digno para el alma:
para ponerme en marcha, y recordar
y recordarme. Un sucedáneo digno de un prosélito
forzoso. Y el asiento de mi amor,
la sede de mi juicio, debe ser, por ende,
ese baluarte hepático, la gloria polvorienta
de mis antepasados, los que no volvieron:
el saco ponderal, la piedra hueca,
la copa sucia en la que se mezclaron.

***
Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981)

jueves, 26 de julio de 2018

reynaldo jiménez / flama











La telaraña inhóspita del yo recuerdo.
¿Es un lugar común? Es una pita.
Hilacha que se conjuga con fuga.
Mirar que dispensa en ácida dulzura.

Decirte toda la verdad perdido juicio sería.
Tino me sobra y supura por los pocos poros.
Distingo apenas cortinado de párpado.
Me comen los pensátiles dispendioses.

No tengo objeto sino el sujeto giratorio.
Dóblome en edad de aquel que habito.
Pero persigo el signo espatulado, añico.

Ahí te veo. Ahí te espero. Ahí disuelvo,
insegurísimo y ligero. Ahí ahí te conocí.
Una tarde que del futuro volvía.

*

¿De qué habla, doña tripa? Si su roña
es la vida buscarse. Su pitia se quema
tras el apuro de la suerte predilecta.
La suertera canturrea ya lo fui.

La parca partera de extranjero acento.
Alguna muesca se cuece en la vitrina,
a vuelta de cada esquina al día dada.
Sustraída la mirada de aquella niña

metida al mar de sus silenciosas.
Nunca sino destello vivo, la vida linda
para descanso de batallas antiguas.

Contigo empieza el día. Contigo el día
llega a ser. La primavera entregada
al otoño se cumple en tu pupila.

*

Es día solo junto a la hoguera. De pronto
te he visto en la mirada. Y no es que entienda
nada, ni un alga de allá, en tu riada,
mientras se salta la risa que nada ataja.

Abres la palma y la semilla diseminas.
Pero la sílaba al salir de tu mirada era
vívida y ardía y venía en calma. El biombo
de fondo negro con los nácares astrales

se derrite, se consume, es una vela, toda
la noche en vela, y la secreta sonrisa,
primera luciérnaga encendida por el mirar.

Porque así como asimila una semilla,
asperja la curiosa luz que te encuentra.
Y te descubre despierta, contigo vibra.

*

Fibrila el horizonte y se hace cuerpo.
Los pajareros del parloteo certeros.
Iridiscencia tu ojo que se funde.
O duración en la pelambre contraluz.

Sólido el acto en que me vierto.
Y te comento la osadía de observarte.
Lleva siglos que nos vemos a los ojos.
La guirnalda, el entrelazo, los collares.

La penumbra con que vienes a escuchar.
Y la lúnula que nunca deja de alumbrarte.
Lo paridor estaría en el roce, vida mía.

Y no consigo sino perder el tiempo.
Y ya sabes, sin conciliarlo, es fresca
locura, cruda ternura contra un oleaje.

*

Las hojas nuncias de aniversarios,
nadie las fija, van con el suelo.
Indómitas nubes siguen la corriente.
A solas en casa de todas las cosas.

Hablan de vos pero me tratan de tú
y traen este presente que nos regala,
quién sabe quién, vida mía que vibras
en la fibra serpentina luz.

Aferrar es a tu lumbre y hambre
mediterráneo como carnero a roca.
No es de pronto que se va miedo

pero se lía al papelito de fumar.
Esta conciencia es coincidir,
amada más acá de cualquier mente.

*

Son palabras de errático
resplandor las que me llevan
al interregno que se juega la voz,
sale nuestro adentro enamorado

hacia centro dispar con acedía
o acceso inoculto que se precie
de ser rocío, disperso manto
de temor si merodea y nos parece

por el apuro complicar la oración
del unísono pálpito, infinita
dulzura infrazul y en el medio

de la camita (estás tú)
que si crujimos cruje. No
empezó aún este presente.

***
Reynaldo Jiménez (Lima, 1959)

miércoles, 25 de julio de 2018

roberto merino / cuatro poemas










Abmaterialización (o ubicuidad)

*

La calle muda en ruido de señales.
No hay dominio, deslinde, regresión.
No morirás de noche, ya mañana
está cerca, chamusca tus pestañas
y se cuela otra vez por la persiana.
Poco agua trae, son los mismos días
los que se llevan, exiguos y cesantes,
lo que en ti hiciste arder y te fue caro.
Yo persigo mis pasos en tus huellas.
Yo estoy libre sin ti, mi semejante.
Compartimos un rostro atrabiliario
en distintos espejos y distantes
los finales nos tañen separados.
Para que vivas quemo este poema.

~~~

Melancolía artificial

*

Es probable que sólo haya venido
para que pase el amor entre estas páginas
(una palabra en un idioma extraño).
Ese esplendor tardío y tan usado
en su efímera pose, ya distante
de la esfera que alumbra sus propósitos.
No lejos de los bosques prohibidos
el mar nocturno hiende sus orillas.
Pensar en esos límites ahora
demasiado rekmotos, los que eran
antes de ayer el punto de partida.
La estrella solitaria, la luz fría
que vela al acercarse lo que llama
(amanecer, vivir, otras palabras).

~~~

El bosque 151

*

Donde hubo fuego queda la realidad.
A partir de eso el mundo se me vela
(en la pieza vacía no hay cabida).
¿Interrogar, torturar ese fantasma,
la sábana de la que ha desertado?
La única hermosa, la única mirada,
ciega a mis ojos no mira lo que alumbra
(un cuerpo sin luz propia desvelado).
No busque entonces en el jardín nocturno
otra prueba del tiempo detenida:
habrá de sobra lluvia y corrupción
y una luz de mañana que nos niegue.
Por último saber que estas palabras
no alteraron el ruido ni el silencio.

~~~

Tantalise

*

Es demasiado caro haber amado,
haber creído amar durante un lapsus.
Con cierta urgencia haber necesitado
esa, la oscura piel en la que nunca
toqué fondo. Al tacto, a oscuras
morir sobre su piel, tal fue el deseo
que me abrió de súbito los ojos.
Quemar sobre la propia indiferencia
esta soleada piel que me ha vendido.
Quemarme en frío, ardiente y esoftálmico
y no dejarla verme al otro día
sin emociones huir desabrigado.
En esta noche siguiente y perseguida
sé que es su libertad lo que he perdido.

***
Roberto Merino (Santiago de Chile, 1961)

martes, 24 de julio de 2018

mijaíl lérmontov / la muerte del poeta









Murió el Poeta, esclavo del honor,
por los vanos rumores difamado.
Con el plomo en el pecho,
sediento de venganza,
cayó inclinando la orgullosa frente.
Sucumbió el corazón ante el oprobio
de mezquinas injurias.
Haciendo frente a la opinión del mundo
él solo, como siempre... fue vencido.
¡Muerto!... Decid, ¿por qué eleváis ahora
un vano coro de alabanzas,
de tardíos elogios?
Se ha cumplido el designio de la suerte.
¿No habéis sido vosotros ya hace tiempo
los que ibais a la caza
de sus audaces, de sus libres dones;
los que por divertiros atizasteis
su fuego apenas escondido?
¿Entonces? ¡Alegraos!... No ha podido
resistir vuestros últimos ultrajes.
Como una llama se ha apagado
su genio milagroso,
como corona de lozanas flores.
A sangre fría, su asesino
ha descargado el golpe:
su corazón está vacío,
late sin alterarse,
en su mano no tiembla la pistola.
¿Os extraña?... De lejos

ha llegado a nosotros
—igual que tantos fugitivos
a la caza de honores, dignidades—,
llevado de la mano de la suerte.
Despectivo se burla
de nuestra lengua y nuestros usos...
¡Respetad nuestras glorias, comprended
este instante sangriento,
sobre quién osa levantar la mano!

Ha muerto,
le ha encerrado la tumba;
igual que su cantor
desconocido, amable,
ha sido presa de la ciega envidia;
el cantor que el Poeta ha celebrado
y que fue como él
abatido por mano despiadada.
¿Por qué dejó aquel mundo
de tranquilos placeres, de sincera amistad,
para entrar en el círculo ambicioso
que sofoca el espíritu, las ardientes pasiones?

¿Por qué tendió la mano
a bajos detractores,
por qué creyó en palabras, en juramentos falsos,
él, que desde tan joven
conocía a los hombres?
Quitando su corona,
le ciñeron la frente
de laureles tejidos con espinas;
sus puntas escondidas
ensangrentaban su gloriosa frente...
Sus últimos instantes
fueron envenenados
por infames rumores maldicentes.
Murió
con su sed de venganza no extinguida,
con secreto despecho
de traicionadas esperanzas...
Se apagaron los ecos
de sus mágicos cantos,
no volverán a oírse:
angosta, tenebrosa,
es la morada del Poeta,
y un sello para siempre ha cerrado sus labios.

¡Oh, vosotros, altivos descendientes
de padres conocidos por su infamia,
que con serviles pies hollasteis los vestigios
de linajes heridos por la suerte
con los juegos crueles del destino!
¡Vosotros, turba de ambiciosos
que rodeáis el trono,
verdugos de la gloria,
la libertad y el genio!
¡Os halláis escondidos
entre las sombras de la ley;
ante vosotros
callan los tribunales, la verdad!
Pero hay también, malvados,
un Tribunal divino,
un Juez terrible, que os espera
inaccesible al son del oro,
que sabe desde siempre
los pensamientos y las obras.
Serán vanas entonces las calumnias,
no os servirán de escudo.
¡Y vuestra sangre negra, toda,
no bastará para lavar
la sangre justa del Poeta!

***
Míjail Lérmontov (Moscú, 1814-Piatigorsk, 1841)
Versión de María Francisca de Castro Gil

/

Смерть поэта

*

Погиб поэт! - невольник чести- 
Пал, оклеветанный молвой, 
С свинцом в груди и жаждой мести, 
Поникнув гордой головой!.. 
Не вынесла душа поэта 
Позора мелочных обид, 
Восстал он против мнений света 
Один, как прежде... и убит! 
Убит!.. к чему теперь рыданья, 
Пустых похвал ненужный хор 
И жалкий лепет оправданья? 
Судьбы свершился приговор! 
Не вы ль сперва так злобно гнали 
Его свободный, смелый дар 
И для потехи раздували 
Чуть затаившийся пожар? 
Что ж? веселитесь... - он мучений 
Последних вынести не мог: 
Угас, как светоч, дивный гений, 
Увял торжественный венок. 

Его убийца хладнокровно 
Навел удар... спасенья нет: 
Пустое сердце бьется ровно, 
В руке не дрогнул пистолет. 
И что за диво?... издалека, 
Подобный сотням беглецов, 
На ловлю счастья и чинов 
Заброшен к нам по воле рока; 
Смеясь, он дерзко презирал 
Земли чужой язык и нравы; 
Не мог щадить он нашей славы; 
Не мог понять в сей миг кровавый, 
На что он руку поднимал!..

И он убит - и взят могилой, 
Как тот певец, неведомый, но милый, 
Добыча ревности глухой, 
Воспетый им с такою чудной силой, 
Сраженный, как и он, безжалостной рукой.

Зачем от мирных нег и дружбы простодушной 
Вступил он в этот свет завистливый и душный 
Для сердца вольного и пламенных страстей? 
Зачем он руку дал клеветникам ничтожным, 
Зачем поверил он словам и ласкам ложным, 
Он, с юных лет постигнувший людей?... 

И прежний сняв венок - они венец терновый, 
Увитый лаврами, надели на него: 
           Но иглы тайные сурово 
           Язвили славное чело; 
Отравлены его последние мгновенья 
Коварным шепотом насмешливых невежд, 
И умер он - с напрасной жаждой мщенья, 
С досадой тайною обманутых надежд. 
           Замолкли звуки чудных песен, 
           Не раздаваться им опять: 
           Приют певца угрюм и тесен, 
           И на устах его печать. 
           
_____ 
А вы, надменные потомки 
Известной подлостью прославленных отцов, 
Пятою рабскою поправшие обломки 
Игрою счастия обиженных родов! 
Вы, жадною толпой стоящие у трона, 
Свободы, Гения и Славы палачи! 
           Таитесь вы под сению закона, 
           Пред вами суд и правда - всё молчи! 
Но есть и божий суд, наперсники разврата! 
           Есть грозный суд: он ждет; 
           Он не доступен звону злата, 
И мысли, и дела он знает наперед. 
Тогда напрасно вы прибегнете к злословью: 
           Оно вам не поможет вновь, 
И вы не смоете всей вашей черной кровью 
           Поэта праведную кровь! 

lunes, 23 de julio de 2018

camilo brodsky / de la noche del zelota



Galilea

*

El zelota, cara al mar en Galilea
mensura la distancia y consume
el vaivén silente de los botes las
pequeñas barcas que recogen
hombres, almas, peces; sueña
detrás de ese silencio una guerra
sin tregua ni sentido; un Armagedón
de tropas caídas desde el ocaso
sobre las duras tierras de Yafo.

Se ve el zelota desnucado, el cuello
desunido de su centro y su estructura
colgando como la piltrafa en que amenazan
convertirlo a golpes los romanos, los
viejos sacerdotes acosados en el Templo, el miedo
que las dagas de la idea infieren sobre el cuerpo.

—es tan breve el tiempo entre la prédica, eldesierto y las visiones; algo palpita en su pecho,
ya inerte en cierta forma, predestinado al silencio, la
precariedad de los siglos, el garrote vil—.

Sin saber aún si está dormido
busca el zelota el refugio de su manto

~~~

Visión del zelota

*

Ve el zelota en el delirio de su fiebre los
dedos cortados de Formoso el papa, la conspiración,
                                                                    la muerte
lenta de los campesinos—una especie
nada abundante en sus desiertos—, las batallas
en las tierras alemanas, la Reforma;

ve el zelota pero no
consigue darle cara a ese montón de escombros
a esos huesos que levantan su presencia
por los campos de Polonia. No conoce bien Europa

el zelota.

~~~

El zelota piensa en la muerte y sus repercusiones inmediatas

*


Acaso moriré hoy —piensa el zelota
en medio de la renuncia que el fogonazo
podría convertir en heroismo.

Se toma el estómago. El dolor en el
costado casi lo dobla sobre sí.

Podría morir hoy —repite como un mantra.

El cansancio no le nubla el pensamiento.

Se ve el zelota, sin embargo, ejecutando
danza de lobos en el Friuli
cuidando las cosechas de unos campos que aún ignora
coloreados como cuadros de Van Gogh por el estío,
y no percibe

ningún cuerpo dando un golpe seco
contra el suelo—arena roja
tierra yerma—.

Morir —piensa el zelota muy adentro de su propio
silencio— no es lo que quiero para mí en este día
jalonado por el viento en Galilea.

~~~

El zelota ante el discípulo

*

Qué sabes tú, que no
despiertas de la fiebre en medio
de una guerra de dos mil años
con el reflejo de las hojas del bambú sobre la piel
donde no hay vinagre que pueda
calmar la calentura de tu cuerpo, ni agua
para sosegar tu sed y tu garganta agrietada;

si tan sólo no tuviera el rastro, la
estela del amor, el ojo
de Dios sobre la nuca, este silencio
que retumba en mi cabeza como arena
en un reloj de cuero;

estas manos listas a empuñarlo todo

estos ojos

hoyos secos en la cara que te miran
que preguntan por el brillo de los tuyos.

~~~

El zelota piensa en las piernas perfectas de Betsabé

*

¡Ay! Las piernas
bien torneadas de la
mujer-amante del rey
fundador de estirpes.

¡Ay!

La oscuridad implícita de la tarea, su
clandestinaje obligado
no pudo ocultar las formas
demasiado deseables de la mujer-amante
del rey fundador de estirpes.

Reinos y Grupos
Político-Militares
casas de seguridad y
caballeros cruzados
han caído por las piernas
y en las deliciosas tetas
de la mujer-amante
del rey fundador de estirpes.

***
Camilo Brodsky (Santiago de Chile, 1974) La noche del zelota. Santiago de Chile: Das Kapital Ediciones, 2013.

domingo, 22 de julio de 2018

stella díaz varín / ven de la luz hijo









Que te ciegue la luz hijo.
Ven de la luz;
Desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,
como especie de flor, como pájaro.
Carbón de viscera terrestre,
así como viscera de Árbol.

Deja que se ensañe la luz, hijo.
Desciende como los antiguos ángeles,
como los malos discípulos,
ardiendo en su pasión, desheredados.
Así como las fieras, hijo.
Incomprendidas del río, intocadas absolutas, tristes.

Ese será el día—
—presentimiento que no quise,
tú sabes, los conoces—
que tomaré la forma deseada.

Ojo de estiércol, húmedo; Aprisionaré tu llama,
tu superficie extraceleste
tu mirada de centro obscuro, tu trigal;
la tibia voluntad de tu piel me ayudará y seremos.

Nunca antes pudimos.
Yo era como esas pequeñas fuentes secas.

Desciende, hijo, de la luz;
avisora el espacio, avisora el horizonte.
La curva que deja el corazón de un muerto,
la mano que se esconde,
la mano que nadie quiso acariciar.

Seremos.
Tú y yo venidos
irremisiblemente;
imidos como dos tallos jóvenes aún;
Queriendo apenas lo que no se nos dio.
Amando
lo que la luz aconseja:
el vértigo, la hondonada, el silencio,
el color de las piedras;
tantas cosas simples y distintas.
Llegaremos a amar la contextura de Dios
tan difusa;
tan perfecta como tus pequeños ídolos.
La madera de Dios tan bella y roja
como el corazón de los árboles.
Tan bella y roja
como el corazón del veneno.
Que te ciegue la luz, hijo.
Que te atormente.
Ven de la luz, inúndate;
Ten la luz y desmiente la tiniebla.
Ven hijo, arrodíllate.
Cree en los amaneceres.
En la luz son más bellos los ojos de Dios.

***
Stella Díaz Varín (La Serena, 1926-Santiago de Chile, 2006)

sábado, 21 de julio de 2018

gladys gonzalez / última noche








Me hablas a mí
de hombres oscuros
que llegan
a la barra de los bares
pretendiendo beber
a costa de quienes
guiñan el ojo
en la presa equivocada
y terminan arrastrándose
hacia la puerta
tarareando cuchilladas
entre los dientes

me hablas a mí
de hambre
cuando sólo el olor
del aceite
de los mercados
saciaba el apetito
y daban ganas de llorar
por el asco

me hablas a mí
del miedo
de la paranoia
del terror
a entrar
en una cabina telefónica
para esperar un automóvil
con las marcas de la muerte

no me hables
de lo que se siente
cuando te rompen el corazón
después de bajar la guardia
y el sudor
te arrastra bajo tierra
a un pozo encementado

no me hables
como si fuéramos niños
dejando migas de pan
en las calles
para encontrar el camino
a la cordura

sólo encontramos
hoteles sucios
y malos negocios
al guardarlas en los bolsillos

déjalas ahí
para que sean alimento
de las cucarachas
que se esconden
entre las fisuras
del concreto

no me hables
mientras bebo
no me interesa
escuchar a alguien
decir lo mismo que yo

-mirémonos
en el espejo de los licores
una conversación silenciosa-

observa a los demás
todos sienten lo mismo
un perro rabioso
les arrancó el amor
de las manos
ninguno
tuvo el valor
para mirar de frente
a la eternidad

ahora se quejan
como tú lo haces
de que nada tiene sentido
de la desilusión
del desencanto
de las formas en la cuales
se suicidarán
para vengarse

no me hables
de segundas oportunidades
porque son
las que siempre
duelen más

si quieres
improvisamos una canción
para que todos puedan llorar
mientras reímos
sarcásticamente

si quieres
golpeamos las mesas
de esta cantina
o subimos al centro
a buscar balas perdidas
en las esquinas

porque da lo mismo
ya no queda nadie
a quien le importemos

no me hables
de hijos
de llevarme lejos
y protegerme
de mí misma

no me hables
de la civilidad
de los trenes amarillos
de la seguridad social
del frío
que hace explotar
las tuberías

yo soy un monstruo
y esta selva
de boxeadores viejos
es mi jardín secreto
y mi familia

no me hables
de corazas
de rencores
de odios

yo
sólo tengo
mi reputación
que es la llave
para que las navajas
silben en el silencio
que dejo
tras de mí

no me hables
de amor
de seguirte
a otras ciudades
de conseguirme empleo
y matrimonio

yo sólo
voy detrás
de quien me siguió primero
de quien me cuidó
y me dio un lugar
en su pobreza
de quien trincó
con sus dedos
los trozos de vidrio
de mi destilado
para que siguiera bebiendo

no me hables
por favor
que duele
tanta falsa rudeza
y los amigos van cayendo
uno a uno
enredados con la saliva

esto
es lo que dejaste
para cultivar

esto
que te asusta
demoró años

en volverse
tan severo
tan crudo
tan inclemente

no te acerques
muchacho

que las luces rojas
de este barrio de negros
comienzan
a caerte encima
ya no eres invisible
cuando caminas
junto a la grasa

estas arenas movedizas
sólo son
para los que tienen
un cajón desvencijado
lleno de promesas
de la peor clase
para no naufragar

para los que arden
en el reflejo de los cristales
de un hotel
durante una tormenta eléctrica
sin saber nada
el uno del otro.

***
Gladys González (Santiago de Chile, 1981)

viernes, 20 de julio de 2018

joanne kyger / palacio nocturno


Lo mejor del pasado
es que se acabó.
Cuando mueres,
despiertas
de un sueño.
Esa es tu vida.
Entonces crecerás
y llegarás a ser un poshumano
en un pasado que sigue sucediendo
más allá de ti.

***
Joanne Kyger (California, 1934-2017)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Night Palace

*

The best thing about the past
is that it’s over”
When you die.
you wake up
from a dream
that’s your life.
Then you grow up
and get to be post -human
in a past that keeps happening
ahead of you

jueves, 19 de julio de 2018

nazik al malaika / dos poemas













Yo

*

La noche se pregunta quién soy yo.
Yo soy su secreto profundo, inquieto
y negro, su secreto rebelde.
He escondido mi esencia en el silencio.
He envuelto el corazón en conjeturas.
Y me he quedado aquí, pálida, inerte,
viendo cómo los siglos se preguntan
quién soy.

El viento se pregunta quién soy yo.
Soy un soplo asombrado, renegada del tiempo,
y, lo mismo que él, no tengo sitio.
Seguimos caminando sin final,
pasando eternamente, y al llegar a la cumbre,
encontramos tan sólo el fin de la miseria;
entonces, el vacío.

El tiempo se pregunta quién soy yo.
Como él, una orgullosa que devora las eras,
y las dota de vida nuevamente.
Creo el lejano pasado
de una esperanza fácil, seductora,
para volver yo misma a sepultarlo.
Y así poder forjarme un ayer diferente,
y de helado mañana.

La esencia se pregunta quién soy yo.
Como ella, marcho fija en las tinieblas,
sin que nada la paz me proporcione.

Yo sigo preguntando, y la respuesta
sigue siendo también un espejismo.
Y aunque la creo cercana —como siempre—
al llegar a su lado, se ha disuelto.
Desaparece. Muere.

~~~

Lavar la deshonra

*

¡Mamá! Un estertor, lágrimas, negrura.
La sangre fluye, el cuerpo apuñalado tiembla,
El pelo ondulado se ensucia de barro.
¡Mamá! Sólo se oye al verdugo.
Mañana vendrá la aurora,
Las rosas se despertarán
A la llamada de los veinte años
Y la esperanza fascinada.
Las flores de los prados responden:
Se ha marchado... a lavar la deshonra.
El brutal verdugo regresa y dice a la gente:
¿La deshonra? –limpia su puñal-
Hemos despedazado la deshonra.
De nuevo somos virtuosos, de buena fama, dignos.
¡Tabernero! ¿Dónde están el vino y los vasos?
Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado
Por cuyos ojos daría Corán y destino.
Llena tu vaso, carnicero,
La muerte ha lavado la deshonra.

Al alba, las chicas preguntarán por ella:
¿Dónde está? La bestia responderá:
la hemos matado. Llevaba en la frente
el estigma de la deshonra
y lo hemos lavado.
Los vecinos contarán su funesta historia
Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio,
Y las puertas de madera, que no la olvidarán.
Las piedras susurrarán:
“Lavar la deshonra”
“Lavar la deshonra”

Vecinas del barrio, chicas del pueblo,
Amasaremos el pan con nuestras lágrimas,
Nos cortaremos las trenzas,
Nos decoloraremos las manos
Para que sus ropas permanezcan blancas y puras.
No sonreiremos ni nos alegraremos ni nos giraremos
Porque el puñal, en la mano de nuestro padre
O de nuestro hermano, nos vigila
Y mañana, ¿quién sabe en qué desierto
Nos enterrará para lavar la deshonra?

***
Nazik al Malaika (Bagdad, 1923-El Cairo, 2007)
Versiones de Manuel Jiménez Lucena y María Luisa Prieto.

miércoles, 18 de julio de 2018

felipe cussen / efectos personales









UN ESTUCHE.
En este poema pueden caber todos los demás, a pesar. Lo importante es que todos
se mezclen indistintamente, y que sumen un número impar si es posible.
El fondo, por supuesto, no es doble y, por supuesto, no es la noche.
Cabe señalar que este poema sólo se abre los domingos.

UNA ESPONJA.
Este poema es húmedo como un beso que no dura. Es un verano ante el cual se han
plantado cien arqueros con sus flechas.
Nunca es prudente apretar.

UNA CUCHARA.
Si quisiera, con este poema podría recoger una por una todas las letras que han
sido descartadas de los nuevos alfabetos.
Es tan difícil tragar todo esto.

UN RELOJ.
Este poema, obviamente, sólo marca las excusas, y de ese modo se equivoca todos
los segundos.
La mejor manera de colocárselo es lanzarlo desde un edificio.

UN DIAPASÓN.
Prefiero guardar este poema en un bolsillo. ¿A quién le ha servido alguna vez un
diapasón?

UN ANILLO
Este poema se saca del dedo y uno lo puede enviar dentro de un sobre a muchas
personas para ver qué pasa, si es que pasa algo. Es como lo que ocurre con las
monedas de la suerte: ninguna moneda da suerte.

UN TROMPO.
Si uno tira del cordel no encontrará nada al final de este poema. Pero al mirar
hacia la tierra siempre queda marcado algún nombre para que alguien lo pise
alguna vez.

UNA GOMA DE BORRAR.
Quizás éste es el único poema que soy capaz de escribir por el momento.
Me gustaría comenzar ocupándolo sobre las fotos de las caras de ustedes, pero lo
más probable es que no termine.

UNA PISTOLA.
Este poema es de mentira, pero es el único que funciona.

UNA LLAVE.
Con este poema no se abre ninguna puerta, ni siquiera otro poema.

***
Felipe Cussen (Santiago de Chile, 1974)

martes, 17 de julio de 2018

hugo mujica / cuatro poemas










(Confesión

*

El poema, el que anhelo,
al que aspiro,
es el que pueda leerse en voz alta sin que nada se oiga.

Es ese imposible el que comienzo cada vez,
                  es desde esa quimera
                                            que escribo y borro.)


~~~

Amanece y callo

*

Amanece y
callo;

callo todo miedo, callo cualquier
                                        presagio,

busco un alba virgen de mí,
                  busco el nacer de la luz,
                                            no su alumbrarme.

~~~

Orillas

*

Afuera ladra un perro
a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.
Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
 como bordes de la misma herida.
Adentro no cabe adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
 los que me anuncian mi nombre.

~~~

El poeta (selección)

*

I

Como el tejedor teje lo que no está,
el poeta espera lo que no es:
la palabra no nacida, la propia,
                                        la que en ella pueda nacerse.

El poeta no sabe lo que busca:
escucha lo que encuentra,
                    lo que el crear mismo va develando.

II

El poeta sabe obrando,
                            crea creando;

no crea desde sí mismo,
se entrega a sí mismo: da su lugar,
                                           deja llegar.

III

Más que buscar,
el poeta se deja encontrar;

crear es acoger,
                acoger lo que no es
                dar voz a lo que no se dice,
                afirmar lo que no se sabe:

el poeta recibe lo que crea, lo crea para recibirlo,
lo recibe creándolo,
                        acepta la gracia agradeciendo:
                                                                la creación creando.

***
Hugo Mujica (Avellaneda, 1942)

lunes, 16 de julio de 2018

natalia figueroa / de "una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo"











Symi

*

Volvía por un largo ascenso rural
pavimento trizado, un auto cada tanto
el sonido de una grúa.
Al costado del camino un árbol
empujado hacia delante y atrás.
Su tronco, una columna dórica.

Era una grúa pequeña
el conductor no me vio.

Del otro lado de los alambres
un carnero masticando pasto
dejaba oír su campana al inclinarse.
Atado a una cuerda.
Su enfurecido amo
quizás le dio una lección.
Por algo lo apartaron:
tendría que aprender a comportarse.

Tal vez se negó a seguir el sendero
se expuso a un riesgo
o simplemente se levantó ese día
sin ganas de seguir al ganado.
Lo cierto es que hubo un pastor lleno de ira
un lazo, un cordero sometido.

Era abril y hacía calor.
El conductor se quitó el sudor con una toalla.
Yo comenzaba a sentir tristeza
por el momento cada vez más próximo
en que el tronco cedería al empuje de la grúa
y sería materia sola
interrumpido el ciclo del agua en su savia
sin comunicar ya la luz del cielo
con lo oscuro.

Como si se quebrara una columna vertebral.

Seguí cerro arriba
esperé largo tiempo el bus.
Una mujer sola siempre llama la atención
en un pueblo.
Pero no reparé en las miradas
Seguía junto a ese carnero
que al menos estaba de verdad atado
aunque también sobre esa grúa
mis manos eran fuertes y seguras
al manejar la pala que empujó finalmente el tronco al costado
donde también yo caía.

Tal vez fue convertido en leña

Habrán ampliado el camino
y tapado los restos con cemento.
Si pasara de nuevo por ahí
no sabría que camino sobre un árbol cortado.

~~~

Rodas

*

Vi pastar a un cordero atado de sus cuernos
a una grúa empujar al árbol
castillos, mercaderes, turistas
a un hombre rechazar a la que amaba
demasiadas escaleras
y en este momento a una mujer pasar sus dedos por la arena
(deseo que se acerque a mí)

A un viajero ciego bajarse del bus
antes de estar frente a él
y dejarlo tocar mi cara.

(Ahora ella pasa junto a mí, sonríe.
Me doy cuenta después,
no alcanzo a saludarla).

~~~

Camarines

*

A mamá no le gustaba
que entrara a los camarines del gimnasio:
mujeres grandes andan desnudas
tú eres pequeña.

Siempre tuve curiosidad
pero al entrar me sentí incómoda:
hermosas mujeres reían.
Intentando no mirar
deseaba desplante,
dejar mi toalla caer
descubrir mis pechos
comentar insignificancias.
Mirar cuerpos firmes resplandecer contra azulejos
figuras de senos caídos
y grasa abultada.
Y las duchas, ay, las duchas
cuando ciertas mujeres
restregaban la esponja o el jabón
o peor aún sus manos
contra sus partes íntimas.

Me paralizaba.

Volvía a casa
repitiéndome la imagen de sus manos
subir y bajar
por esas vaginas
llenas de vello.
Hacían esto con tal naturalidad
que sentía ganas de acercarme
y lavarles cuidadosamente
todos los males del mundo.

~~~

Adolescencia

*

En Lubczyna, un pueblo al noroeste de Polonia
el dueño de un Ford Escort pidió disculpas
por su forma de manejar.
Aburridos de que se comportara
como si no existieran más autos que el suyo
de que metiera ruido con el tubo de escape
y levantara polvo
los vecinos decidieron castigarlo:
Zbigniew Filo, veinticuatro años
odiado por transeúntes y automovilistas.

Uno de los vecinos tomó su grúa
y subió el automóvil a un sauce de nueve metros.
Dulce e ingeniosa venganza
informó el diario local “Fakt”:

cuando Zbigniew salió de su casa al otro día
y vio su auto entre las ramas
llamó a la comisaría para que hicieran algo.
Pero los residentes prometieron jamás dar el nombre
del vecino que subió el automóvil.
Pese a que muchos se rieron
otros no estuvieron de acuerdo con el castigo:
Nuestro pueblo es tranquilo
dijo María, Es estúpido hacer algo como eso
afirmó Wioleta, de 25 años.

Zbigniew reconoció su error
aunque dejó claro que a sus vecinos
se les pasó la mano: Entiendo el mensaje
pero fue un poco duro
declaró el joven luego de ofrecer disculpas
y jurar no volver a conducir como antes.

Pero la policía lo castigó por manejar sin licencia
y le ordeno además bajar el automóvil del sauce.
En la maniobra el Ford Escort cayó con el techo hacia abajo
quedando abollado por completo.
Zbiegniew sólo atinó a sentarse sobre un tronco,
llevar las manos a su cara.

***
Natalia Figueroa (La Serena, 1983) Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo. Santiago de Chile: Das Kapital Ediciones, 2015.

domingo, 15 de julio de 2018

edgar lee masters / de antología de spoon river













Chase Henry

*

En vida fui el borracho del pueblo.
Cuando morí el cura no quiso sepultarme
en el Campo Santo,
lo cual me favoreció
porque los protestantes compraron el lote
y enterraron mi cuerpo aquí,
cerca de la tumba de Nicholas, el banquero,
y su esposa, Priscilla.
Observad, almas prudentes y devotas,
las contracorrientes de esta vida
que honran en la muerte
a los que en desgracia vivieron.

~~~

Elsa Wertman

*

Era yo una campesina alemanade ojos azules, chapeada, fuerte y feliz,
y el primer lugar donde trabajé
fue en casa de Thomas Greene.
Un día de verano cuando ella no estaba,
entró en la cocina, silenciosamente.
Me tomó en sus brazos y me besó el cuello,
y yo volví la cabeza. Entonces,
ninguno de los dos parecía saber
qué era lo que estaba pasando,
y lloré por lo que sería de mí.
Y lloré y lloré por mi secreto que se hacía
cada vez más evidente.
Un día la señora de Greene me dijo
que entendía
y que no me haría la vida difícil;
ella, sin hijos, adoptaría al niño.
(Él le dio una granja para hacerla callar.)
Se escondió en la casa e hizo correr la voz
como si fuera a pasarle a ella.
Salí con bien, nació el infante; me trataron
con tanto cariño.
Después me casé con Gus Wertman
y pasaron así los años.
Pero en las convenciones políticas
cuando todos pensaban que mi llanto
se debía a la elocuencia de Hamilton Greene,
no era por eso,
¡No! Quería decir:
¡Ése es mi hijo! ¡Ése es mi hijo!

~~~

Hamilton Greene

*

Fui el único hijo de Francés Harris, virginiana,
y Thomas Greene, de Kentucky,
ambos de sangre valiente y honrada.
A ellos les debo todo lo que soy:
juez, congresista, importante senador.
De mi madre heredé
viveza, imaginación y lenguaje.
De mi padre, voluntad, juicio y lógica.
¡El honor es de ellos
por cuanto sirviera al pueblo!

~~~

Archibald Higbee

*

Te odié, Spoon River. Traté de dejarte atrás,
me dabas vergüenza. Te aborrecí por ser
el lugar de mi nacimiento.
Y allá en Roma, entre los artistas,
hablando italiano, hablando francés,
a veces parecía estar libre
de toda huella de mi origen.
Parecía alcanzar las cumbres del arte
respirando el aire que los maestros respiraban,
contemplando el mundo con sus ojos.
Sin embargo, mi obra, la criticaban diciendo:
“¿Qué pretendes, amigo mío?
A veces la cara parece de Apolo,
y a veces se ve una sombra de Lincoln”.
Saben que en Spoon River no había cultura,
me abrasaba del bochorno y callaba.
¿Y qué podía hacer, del todo cubierto
por el peso de suelo americano?
sino aspirar a otro nacimiento en el mundo
y rezar porque de mi alma se extirpase Spoon River.

~~~

Tom Merritt

*

Al principio empecé a sospechar...
estaba tan calmada, casi ausente.
Y un día escuché al fondo de la casa
un portazo
cuando entré por la puerta principal.
Lo vi deslizarse
detrás de la ahumadora
hacia el lote para alcanzar
el campo abierto.
Quería matarlo a primera vista,
pero ese día,
mientras caminaba cerca del puente,
sin siquiera un palo o una piedra a la mano,
lo vi de repente, parado ahí,
y no pude decir más que “No, No, No”,
mientras a mi corazón apuntaba
y disparó.

***
Edgar Lee Masters (Garnett, 1868-Melrose Park, 1950)
Versiones de Sandro Cohen

/

Chase Henry

  IN life I was the town drunkard;
  When I died the priest denied me burial
  In holy ground.
  The which redounded to my good fortune.
  For the Protestants bought this lot,
  And buried my body here,
  Close to the grave of the banker Nicholas,
  And of his wife Priscilla.
  Take note, ye prudent and pious souls,
  Of the cross—currents in life
  Which bring honor to the dead, who lived in shame

~~~

Elsa Wertman

  I WAS a peasant girl from Germany,
  Blue-eyed, rosy, happy and strong.
  And the first place I worked was at Thomas Greene's.
  On a summer's day when she was away
  He stole into the kitchen and took me
  Right in his arms and kissed me on my throat,
  I turning my head. Then neither of us
  Seemed to know what happened.
  And I cried for what would become of me.
  And cried and cried as my secret began to show.
  One day Mrs. Greene said she understood,
  And would make no trouble for me,
  And, being childless, would adopt it.
  (He had given her a farm to be still. )
  So she hid in the house and sent out rumors,
  As if it were going to happen to her.
  And all went well and the child was born—
  They were so kind to me.
  Later I married Gus Wertman, and years passed.
  But—at political rallies when sitters-by thought I was crying
  At the eloquence of Hamilton Greene—
  That was not it. No! I wanted to say:
  That's my son!
  That's my son.

~~~

Hamilton Greene

  I WAS the only child of Frances Harris of Virginia
  And Thomas Greene of Kentucky,
  Of valiant and honorable blood both.
  To them I owe all that I became,
  Judge, member of Congress, leader in the State.
  From my mother I inherited
  Vivacity, fancy, language;
  From my father will, judgment, logic.
  All honor to them

  For what service I was to the people!

~~~

Archibald Higbie

  I LOATHED YOU, Spoon River.
  I tried to rise above you,
  I was ashamed of you.
  I despised you
  As the place of my nativity.
  And there in Rome, among the artists,
  Speaking Italian, speaking French,
  I seemed to myself at times to be free
  Of every trace of my origin.
  I seemed to be reaching the heights of art
  And to breathe the air that the masters breathed
  And to see the world with their eyes.
  But still they'd pass my work and say:
  "What are you driving at, my friend?
  Sometimes the face looks like Apollo's
  At others it has a trace of Lincoln's."
  There was no culture, you know, in Spoon River
  And I burned with shame and held my peace.
  And what could I do, all covered over
  And weighted down with western soil
  Except aspire, and pray for another
  Birth in the world, with all of Spoon River
  Rooted out of my soul?

~~~

Tom Merritt

  AT first I suspected something—
  She acted so calm and absent-minded.
  And one day I heard the back door shut
  As I entered the front, and I saw him slink
  Back of the smokehouse into the lot
  And run across the field.
  And I meant to kill him on sight.
  But that day, walking near Fourth Bridge
  Without a stick or a stone at hand,
  All of a sudden I saw him standing
  Scared to death, holding his rabbits,
  And all I could say was, "Don't, Don't, Don't,"
  As he aimed and fired at my heart.

sábado, 14 de julio de 2018

elizabeth neira / arte poética










Escribir con miedo
Con vergüenza
Profundamente humillada
Cansada, derrotada, mutilada
Hacerlo entre fiebres, sudando, tosiendo, temblando
Empantanada en orines
Mascando los propios excrementos
Verdaderamente enferma de soledad
Sin esperanza
Condenada a muerte
A los infiernos
por los siglos de los siglos
Escribir pidiendo perdón
Como quien ora
Como quien conoce la ira de Dios
Escribir con temor de Dios
Que tu escritura sea un llanto desconsolado
Escribir con Urgencia
Pidiendo ayuda, tratando de salvar algo del pavoroso
incendio
Que devora la casa a una velocidad inaudita
Escribir detrás de gruesos barrotes
Mandar mensajes en botellas
Escribir entre cuatro muros ciegos con el cuerpo electrizado
una
Escritura escarlata bordada con el dedo sobre los azulejos
blancos
Del centro de tortura
Escribir antes de pasar al paredón,
El papelito arrugado
el último de los mensajes
Dirigirse a la humanidad, a la esposa amante
a quien lo encuentre,
La ultima canción
Esa que quedara para la memoria.
Escribir (por que no?) con megalomanía
Con delirio de obra, con afanes proféticos
Con ataques de pánico e histeria
Escribir con verdadera histeria desatada
Escribir también con gula
nadando en las aguas opulentas del gran banquete
con derroche y soberbia
Hacerlo con todas las luces encendidas
y todas las joyas puestas
los mejores vestidos
Escribir con lujo
Rodeada de belleza
Escribir devorada por el apetito sexual
Genitalmente hirviendo
Libidinosamente lúbrica
Masturbadota
Experta sodomita
Eyaculadora
Generosa
Escribir por y pese a todo eso

***
Elizabeth Neira (Santiago de Chile, 1973)

viernes, 13 de julio de 2018

max jacob / el cubilete de dados (fragmentos)












¡Falsas noticias! ¡Fosos nuevos!

*

En la Opera, durante una representación de "Para la Corona", cuando Desdémona canta: "Mi padre está en Goritz y mi corazón en París" se ha escuchado un tiro en un palco de la quinta galería, después otro en las butacas, e, instantáneamente, se han desenrollado escalas de cuerda. Un hombre ha querido descender de los tejados pero una bala lo ha detenido a la altura del balcón. Todos los espectadores estaban armados y entonces se ha encontrado con que la sala sólo estaba llena de de... y de... Luego se han realizado asesinatos de los vecinos, arrojando petróleo inflamado. Ha habido asaltos en las butacas, en el proscenio, entre bastidores y esta batalla ha durado dieciocho días. Quizá se haya abastecido a los dos campos, no lo sé, pero lo que puedo asegurar es que los periodistas han venido para un espectáculo tan horrible. Uno de ellos estando sufriendo ha enviado a su madre y ésta se ha interesado mucho por la sangre fría de un elegante joven francés que ha pasado dieciocho días en el proscenio sin tomar nada más que un poco de caldo. Este episodio de la guerra de los Balcones ha contribuido mucho a los alistamientos voluntarios en provincias. Y al borde de mi acera, bajo mis árboles, yo he visto a tres hermanos con uniformes completamente nuevos que se han abrazado con los ojos secos, mientras que sus familias buscaban mallas en los armarios de las bohardillas.

~~~

El sombrero de paja de Italia

*

En el sitio donde Argel hace presentir Constantinopla, las charreteras de oro no fueron otra cosa que ramas de acacia, o recíprocamente. Están de moda los racimos de uvas de celuloide que llevan como joyas las señoras a todas partes. Un caballo, que había comido los pendientes de las orejas de una de mis bellas amigas, ha muerto envenenado pues el carmín de su hocico y la fuscina del jugo de la parra componen un veneno mortal.

~~~

Traducido del alemán o del bosnio

*

¡Mi caballo se detiene! ¡Detén también el tuyo, compañero, tengo miedo!, entre las pendientes de la colina y nosotros, las alfombradas pendientes, está una mujer, a no ser que sea nubarrón. ¡Detente!, ¡me llama!, ¡me está llamando y veo cómo late su pecho! con el brazo me hace señas de que la siga; con el brazo..., a no ser que ese brazo suyo sea una nube.  

-¡Detente, compañero, tengo miedo, detente!, entre los árboles de la colina, los árboles inclinados de la colina, he visto un ojo, a no ser que ese ojo sea una nube. Me mira fijamente hasta desazonarme; ¡detente! Nos sigue los pasos por el camino, a no ser que ese ojo sea una nube.  

-¡Escucha, compañero!, que sean fantasmas, vidas de esta tierra o de otra tierra, no hablemos de estos seres en la ciudad, no vayan a tratarnos de importunos.

***
Max Jacob (Quimper, 1876-Drancy, 1944) El cubilete de dados. México DF: Premia, 1989.
Versiones de Carlos Ortega

/

Fausses Nouvelles! Fosses Nouvelles!

*

A une représentation de Pour la Couronne, à l'Opéra, quand Desdémone chante " Mon père est à Goritz et mon coeur à Paris ", on a entendu un coup de feu dans une loge de cinquième galerie, puis un second aux fauteuils et instantanément des échelles de cordes se sont déroulées ; un homme a voulu descendre des combles : une balle l'a arrêté à la hauteur du balcon. Tous les spectateurs étaient armés et il s'est trouvé que la salle n'était pleine que de... et de... Alors, il y a eu des assassinats du voisin, des jets de pétrole enflammé. Il y a eu des sièges de loges, le siège de la scène, le siège d'un strapontin et cette bataille a duré dix-huit jours. On a peut-être ravitaillé les deux camps, je ne sais, mais ce que je sais fort bien c'est que les journalistes sont venus pour un si horrible spectacle, que l'un d'eux étant souffrant, y a envoyé madame sa mère et que ce1le-ci a été beaucoup intéressée par le sang-froid d'une jeune gentilhomme français qui a tenu dix-huit jours dans une avant-scène sans rien prendre qu'un peu de bouillon. Cet épisode de la guerre des Balcons a beaucoup fait pour les engagements volontaires en province. Et je sais, au bord de ma rivière, sous mes arbres, trois frères en uniformes tout neufs qui se sont embrassés les yeux secs, tandis que leurs familles cherchaient des tricots dans les armoires des mansardes.

~~~

Le Chapeau de Paille d'Italie

*

A l'endroit où Alger fait pressentir Constantinople, les épaulettes d'or ne furent plus que des branches d'acacia ou réciproquement. La mode est aux grappes de raisin en celluloïd, les dames les pendent en bijoux partout. Un cheval ayant mangé les boucles d'oreilles d'une de mes belles amies est mort empoisonné, le carmin de son museau et la fuchsine du jus de la treille composant un poison mortel.

~~~

Traduit de l'allemand ou du bosniaque      

*
                                                                                     A Madame Édouard Fillacier

Mon cheval s'arrête! Arrête aussi le tien, compagnon, j'ai peur! entre les pentes de la colline et nous, les pentes gazonnées de la colline, c'est une femme, si ce n'est pas un grand nuage. Arrête! elle m'appelle! elle m'appelle et je vois son sein qui bat! son bras me fait signe de la suivre, son bras... si son bras n'est pas un nuage.
- Arrête, compagnon, j'ai peur, arrête! entre les arbres de la colline, les arbres inclinés de la colline, j'ai vu un oeil, si cet oeil n'est pas un nuage. Il me fixe, il m'inquiète; arrête! Il suit nos pas sur la route, si cet oeil n'est pas un nuage.
- Écoute, compagnon! fantômes, vies de cette terre ou d'une autre, ne parlons pas de ces êtres à la ville pour n'être pas traités d'importuns.

jueves, 12 de julio de 2018

pablo neruda / oda al caldillo de congrio

EN el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.

***
Pablo Neruda (Parral, 1904-Santiago de Chile, 1973)

miércoles, 11 de julio de 2018

cecilia vicuña / tres poemas









Amada amiga

*

Las personas que me visitan
no imaginan
lo que desencadenan en mí.
C. no sabe que sueño
con acariciarla
sin que me vea
mientras le echa dulce de camote
al pan parece que juega
con cálices y piedras sagradas,
el modo como levanta la mano
para llenar el cuchillo
de mantequilla
es un gesto
donde los mares hacen equilibrio
donde las mujeres que tienen frío
se solazan.
Tiene oleajes y consecuencias
como una línea en el radar.
Cuando se levanta la falda
para mostrarme el calzón plateado
veo grupos ondulantes de caderas
que repiten la redondez
y la perfección
hasta alcanzar una estridencia grande.

Anhelo que no se mueva demasiado
par a alcanzar a vivir en ella
a respirar y dormir
en esas planicies.
Está tan oscuro el muslo
tan brillante el pelo
que parece habla en otro idioma.
Lo que digo es tan torpe
pero cómo voy a decir:
"Eres tan hermosa"
"Me alegro tanto
de que hayas llegado."
Cuando subo el libro del Renacimiento
donde vemos primitivos italianos
quisiera decirte:
"En esta ciudad te encuentro"
"Tú eres esas colinas"
"Tú las pintaste."
Tus dedos son iguales
a la curva de las aletas
de la sirena
representada en la alegoría.
Pero no es exactamente esto.
Tú eres de un país con ciudades
de Lorenzetti.
Tú y yo alguna vez
volveremos a esa ciudad.

No sufras porque en este cuadro
dos mujeres se acarician
yo alguna vez te acariciaré.
No te preocupes de que estés envejeciendo,
tú vas a otra clase de tiempo
y yo también.
Aliméntate del relato que me haces
de la copa de vino
cruzando el umbral.
Aliméntate y enjóyate,
no dejes de soñar con el cuadro.
del maestro de Fontainebleu
donde una mujer
le toma a otra un pezón:
durante épocas enteras
nadie soltará tu pezón.

Quiero sufrir
enterrarme en ti,
ahorcarte y hacer un hoyo profundo,
donde te empiece a tapar la tierra
lentamente y ver tus colores
pudrirse bajo el café.
¿No te gusta tanto la combinación
de violeta y café?

No quería hablarte de la muerte
pero ya que la temes tanto
¿cómo no voy a hablar?
Es escaso el tiempo
que tenemos para vernos
y conversar.
Me gustaría ser hombre
para seducirte y obligarte
a que abandones tu casa
y te olvides de todo,
pero esta idea no me gusta.
Separados y solitarios
los hombres siempre están fuera
y nada necesitan con más urgencia
que estar dentro,
probar alguna tibieza,
altas y bajasmar.

Estoy cansada de ti
de tus resistencias
y conciencias.
Nunca te dejas llevar,
me gusta más que no lo hagas,
cuando lo haces
parece que el corazón te va a estallar
te va a florecer
te va a doler.

Es mentira que me haya cansado.
Es de mí que me canso.
Deseo verte nada más
que te enamores de otros
y nunca te apercibas de mí.

Cuando te vistes con camisa de franela
y calcetines de lana
por una semana
y te afeas y avejentas
para morir un poco
quiero estar cuando resucites
y sea una gloria de ojos húmedos
y oscuros.

Quiero ser un indio
que está escondido en las montañas
y nunca viene a las laderas
porque todo le duele.

Iluminarme con mis propias luces.

Naciste del cruce
de tu madre con la muerte,
ni siquiera en la infancia
habrás sido rosada.
Los que hacen el amor contigo
creen que nunca regresarán
que se van a hundir
que les vas a tejer
una tela húmeda en la espalda
y como es probable
que tengas conexiones
con la boca de los volcanes
por ahí tirarás a tus amantes
y si ellos se liberan
es porque te compadeces.

Te tengo miedo
porque no puedes mirarme
como yo te miro
no puedes amarme
como yo te amo
no puedes ni siquiera
desear acariciarme
y vivir algún tiempo conmigo
haciéndome peinados góticos
o pidiéndome que revuelva el té
con la punta de mi pezón.

Tu lado humano
no está a la altura
de tu lado bestial.
Algunos te imaginan dueña
de regiones orgullosas
y llenas de daño,
pero los que te han visto
con fiebre
o en épocas de menstruación
te aman muy en contra
de tu voluntad,
si es que tienes voluntad.
Solamente una intensidad
le da poderes a tu vida
y la muerte se ve acabada
por fuentes peludas
y calientes miradas

Qué daría la muerte
porque no tuvieras
esos ojos redondos
ni esos senos
ni esos muslos
ni esos tobillos
para dominarte
envolverte y guardarte
de una vez por todas.

~~~

La mujer ideal

*

Desde hace cincuenta años
se ha estado eligiendo en Inglaterra
La Mujer Ideal.
Cada año incontables jovencitas
concursan en los siguientes rubros:
Elegancia
Rapidez de Arreglo
Belleza
Arte de Cocinar
Arte de Planchar.
La más bella y diligente
obtiene el título.

Otros estudiosos han dedicado
su vida a observar los destinos
de las cincuenta Mujeres Ideales
que lucían tan bellas y normales
durante el concurso.

Se llegó a la conclusión
de que treinta de ellas
se habían convertido en alcohólicas,
diez en drogadictas
y otras diez en Dueñas de Casa
relativamente infelices:

Marie José Berlant: después de algunos años
de vagabundaje sexual
casó con un Conde Mayor,
se hizo alcohólica
y hoy descansa
en un asilo de ancianas.

Juana Mardoquí: felizmente enamorada
casó con un profesional,
fueron muy felices
hasta que él se suicidó
y ella gastó los últimos años
de juventud en el amor.

Jovita Desmanes: aficionóse a viajar,
después de varias ofertas,
optó por la soltería.
Dicen que la heroína
fue su única fiel compañia.

Estrella Martínez: visiblemente extrovertida,
alcanzó notoriedad nacional.
La excesiva alegría
dio con ella al fondo
de un canal,
al que se dirigía a toda velocidad
en su Mercedes tapizado de Jaguar.

~~~

Poema puritano

*

Me encanta mi sexo
Entre tu sexo y el mío
no sé cuál elegir.

Es que el tuyo
es tan divertido
y el mío tan bonito.

Pero lo que hay
que subrayar
es cómo cabe el tuyo
dentro del mío
siendo tan grande
y de color brillante.

Los sexos son
en sí mismos
perfumados.

Morir con la mano en el sexo.

No con la mano en la mano,
aunque de eso puede encargarse
la otra mano.

***
Cecilia Vicuña (Santiago de Chile, 1948)