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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.
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domingo, 5 de julio de 2026

lêdo ivo / cuatro poemas









Murciélagos

*

Los murciélagos se esconden entre las cornisas
de la aduana. ¿Pero dónde se esconden los hombres,
que sin embargo vuelan toda la vida en la oscuridad,
chocándose con las paredes blancas del amor?

La casa de nuestro padre estaba llena de murciélagos
colgantes, como luminarias, de las viejas vigas
que sustentaban el tejado amenazado por las lluvias.
“Estos hijos nos chupan la sangre”, suspiraba mi padre.

¿Qué hombre tirará la primera piedra a ese mamífero
que, como él, se nutre de la sangre de otros bichos
(¡mi hermano! ¡mi hermano!) y, comunitario, exige
el sudor del semejante incluso en la oscuridad?

En el cerco de un seno joven como la noche
se esconde el hombre; en la paja de su almohada, en la luz del
[faro
el hombre guarda las monedas doradas de su amor.
Pero el murciélago, durmiendo como un péndulo, sólo guarda el día
[ofendido.

al morir, nuestro padre nos dejó (a mí y a mis ocho hermanos)
su casa donde por la noche llovía a través de las tejas quebradas.
Pafamos la hipóteca y conservamos los murciélagos.
Y entre nuestras paredes ellos se debatían: ciegos como nosotros.

~

Las iluminaciones

*

Me desmorono en ti como una bandada de pájaros.

Y todo es amor, es magia, es cábala.
Tu cuerpo es bello como la luz de la tierra
en la división perfecta del equinoccio.

Suma del cielo gastado entre dos hangares,
eres la altura de todo y serpenteas
en el fabuloso suelo esponsalicio.

Se transforma la noche en día porque existes,
femenina y total entre mis brazos,
como dos mundos gemelos en un sólo astro

~

El camino blanco

*

Voy por un camino blanco.
Viajo sin llevar nada.
Mis manos están vacías.
Mi boca está callada.
Voy sólo con mi silencio
y mi madrugada.
No escucho, entre los barrancos,
la voz del gallo estridente
que, en la tiniebla de la explanada,
anuncia las alboradas.
Ni siquiera escucho mi alma:
no sé si va durmiendo
o me acompaña despierta,
si es viento o si es ceniza
o nube roja radiante
el día que se levanta
como vela desdoblada
en nave que corta las olas.
Ni siquiera sé si es alma
o sólo sal de lágrimas.
Voy por un camino blanco
que parece la Vía Láctea.
Sólo sé que voy tan solo
que ni siquiera me acompaño,
como si yo fuese un camino
pisado por bulto extraño.
No sé si es día o si es noche
lo que surge delante de mí,
si es fantasma del pasado
o viviente del presente.
No sé si es el torrente claro
del agua que corre entre piedras
o si un halcón me vigila
oculto en la niebla,
espantapájaros prometido
a mi último día.
Atravesando barrancos
y plantaciones de tomate
y oyendo el canto escarlata
de airosos gallos polacos,
voy por un camino blanco:
blancura de bruma y plata.
Entre ramos de carqueja
hay constelaciones de rocío
y una claridad de mediodía
ciega mi madrugada.
Voy como vine, sin saber
la razón de la travesía.
Ni siquiera llevo en la boca
el sabor de agua salada
que recuerda a mi infancia
hecha de mar y de mangle.
Ni siquiera llevo en los ojos
- en mis ojos de niño -
la mancha roja de sangre
dejada por el asesino
que vi cierta madrugada.
Voy por un camino blanco
y nada llevo ni tengo:
ni nido de pajarito
ni fuego santo de leño.
Sólo voy llevando mi nada.
Es todo lo que he juntado
para ofrecerle a Dios
esta madrugada.

~

Balada insolente

*

Al amor, como al baño
se debe ir desnudo
llevándose no obstante
calcio y Poesía.
Y se debe exigir
más que la muerte,
la vida; movimientos
libres y respiración.

Que, en este momento,
la Poesía sea
risa y no lágrimas.
Nunca asaz alabada,
que esté siempre
al servicio de la vida
sin traicionar a los hombres.
Poesía y calcio.

Al amor, que lo tiene todo,
Se debe ir sin nada,
llevándose sin embargo
provisiones de harmonios
incluso en la mirada.
En la noche higiénica
el viento balancea
grandes flores: calcio.

***
Lêdo Ivo (Maceió, 1924-Sevilla, 2012)
Versiones de Raquel Madrigal Martínez

/

Os Morcegos

*

Os morcegos se escondem entre as cornijas
da alfândega. Mas onde se escondem os homens,
que contudo voam a vida inteira no escuro,
chocando-se contra as paredes brancas do amor?

A casa de nosso pai era cheia de morcegos
pendentes, como luminárias, dos velhos caibros
que sustentavam o telhado ameaçado pelas chuvas.
“Estes filhos chupam o nosso sangue”, suspirava meu pai.

Que homem jogará a primeira pedra nesse mamífero
que, como ele, se nutre do sangue dos outros bichos
(meu irmão! meu irmão!) e, comunitário, exige
o suor do semelhante mesmo na escuridão?

No halo de um seio jovem como a noite
esconde-se o homem; na paina de seu travesseiro, na luz do
[farol
o homem guarda as moedas douradas de seu amor.
Mas o morcego, dormindo como um pêndulo, só guarda o dia
[ofendido.

ao morrer, nosso pai nos deixou (a mim e a meus oito irmãos)
a sua casa onde à noite chovia pelas telhas quebradas.
Levantamos a hipoteca e conservamos os morcegos.
E entre as nossas paredes eles se debatem: cegos como nós.

~

As Iluminações

*

Desabo em ti como um bando de pássaros.

E tudo é amor, é magia, é cabala.
Teu corpo é belo como a luz da terra
na divisão perfeita do equinócio.

Soma do céu gasto entre dois hangares,
és a altura de tudo e serpenteias
no fabuloso chão esponsálício.

Muda-se a noite em dia porque existes,
feminina e total entre os meus braços,
como dois mundos gêmeos num só astro.

~

O Caminho Branco

*

Vou por um caminho branco
Viajo sem levar nada.
Minhas mãos estão vazias.
Minha boca está calada.
Vou só com o meu silêncio
e a minha madrugada.
Não escuto, entre os barrancos,
a voz do galo estridente
que, na treva do terreiro,
anuncia as alvoradas.
Nem mesmo escuto a minha alma:
não sei se ela vai dormindo
ou me acompanha acordada,
se ela é vento ou se ela é cinza
ou nuvem rubra raiante
no dia que se levanta
como vela desdobrada
em nave que corta as vagas.
Não sei nem mesmo se é alma
ou apenas sal de lágrimas.
Vou por um caminho branco
que parece a Via Láctea.
Só sei que vou tão sozinho
que nem sequer me acompanho,
como se eu fosse um caminho
pisado por vulto estranho.
Não sei se é dia ou se é noite
o que surge à minha frente,
se é fantasma do passado
ou vivente do presente.
Não sei se é a torrente clara
da água que corre entre pedras
ou se um gavião me espreita
oculto no nevoeiro,
espantalho prometido
ao meu dia derradeiro.
Atravessando barrancos
e plantações de tomate
e ouvindo o canto escarlate
de airosos galos polacos,
vou por um caminho branco:
brancura de bruma e prata.
Entre tufos de carqueja
há constelações de orvalho
e um clarão de meio-dia
cega a minha madrugada.
Vou como vim, sem saber
a razão da travessia.
Nem sequer levo na boca
o gosto de água salgada
que relembra a minha infância
feita de mar e de mangue.
Nem sequer levo nos olhos
- nos meus olhos de menino -
a mancha rubra de sangue
deixada pelo assassino
que vi certa madrugada.
Vou por um caminho branco
e nada levo nem tenho:
nem ninho de passarinho
nem fogo santo de lenho.
Só vou levando o meu nada.
Foi tudo quanto juntei
para oferecer a Deus
nesta madrugada.

~

Balada Insolente

*

Ao amor, como ao banho
deve-se ir nu
levando-se contudo
cálcio e Poesia.
E deve-se exigir
mais que a morte,
a vida; movimentos
livres e respiração.

Que, neste momento,
a Poesia seja
riso e não lágrimas.
Nunca assaz louvada,
que ela esteja sempre
a serviço da vida
sem trair os homens.
Poesia e cálcio.

Ao amor, que tem tudo,
deve-se ir sem nada,
levando-se no entanto
provisões de hormônios
até mesmo no olhar.
Na noite higiênica
o vento balança
grandes flores: cálcio.

viernes, 25 de julio de 2025

antonio cicero / dos poemas








Salir
 
*

Desprenderse de la manta, la cama, el
miedo, el tercio, el cuarto, desprenderse de
toda simbología y religión; desprenderse del
espíritu, desprenderse del alma, abrir la
puerta principal y salir. Esta es
la única vida y contiene inimaginable
belleza y dolor. Ya el sol,
los colores de la tierra y el
aire azul – el cielo del día –
se han sumergido hasta la próxima aurora; la
noche está radiante y Dios no
existe ni hace falta. Todo es
gratuito: las luces cinéticas de las avenidas,
la silueta al viento de las palmeras
y el ansia insaciable del jazmín;
y, sobre todas las cosas, el
eterno silencio de los espacios infinitos que
nada dicen, nada quieren decir y
nada jamás han necesitado ni necesitarán esclarecer.
 

Medusa
 
*
 
Corté la cabeza de Medusa
por envidia. Quise yo mismo la mirada
sin ojos que ve y rechaza
ser vista y así vuelve
de piedra a los demás: piedras
sí, preciosas, de la más pura agua,
donde la mirada se sumerge hasta la médula,
diáfanas, translúcidas, ciegas.
He reflexionado mucho, antes. En realidad
estos ojos míos provienen de carne
de mujer, no de la nada inmortal
de la divinidad. ¿Cómo mirar
a Gorgona con ellos? Pero apena
pensando así, recordé ser mortal
ella también: y su padre es un dios
del mar pero yo soy hijo de Zeus.
Aún así no quise mirarla cara a
cara. Cogí prestado el espejo
de mi hermana y me adentré en la habitación
de Medusa de soslayo, viendo
todo por reflejos: su cuerpo
en tercer plano, detrás de héroes
de piedra y de mis sesgados ojos
en primerísimo. He aquí el corte
de la lámina especular: a este lado
yo, sin cuerpo, mirando; al otro
lado yo, ojo mirado, ojo oblicuo
y rostro y cuerpo entre muchos cuerpos,
uno de ellos el suyo. La misma lámina
la decapitó también: a este lado
guardo su mirada y su tarea;
y allá yace su bulto desalmado.
Pero nada es tan sencillo. Del cuello
cortado nació un caballo alado
(el dios del mar la había fecundado)
y zambulló en el horizonte en fuego
crepuscular. Se dice que, en el monte
Helicón, su coz abrió una fuente.
Siendo sin ser, de madrugada
me levanto con sed de esa agua.

***
Antonio Cicero (Río de Janeiro, 1945-Zúrich, 2024)
Versiones de María Alonso Seisdedos y Miguel Cabelo respectivamente

/

Sair
 
*
 
Largar o cobertor, a cama, o
medo, o terço, o quarto, largar
toda simbologia e religião; largar o
espírito, largar a alma, abrir a
porta principal e sair. Esta é
a única vida e contém inimaginável
beleza e dor. Já o sol,
as cores da terra e o
ar azul – o céu do dia –
mergulharam até a próxima aurora; a
noite está radiante e Deus não
existe nem faz falta. Tudo é
gratuito: as luzes cinéticas das avenidas,
o vulto ao vento das palmeiras
e a ânsia insaciável do jasmim;
e, sobre todas as coisas, o
eterno silêncio dos espaços infinitos que
nada dizem, nada querem dizer e
nada jamais precisaram ou precisarão esclarecer.
 
~
 
Medusa
 
*
 
Cortei a cabeça da Medusa
por inveja. Quis eu mesmo o olhar
sem olhos que vê e se recusa
a ser visto e desse modo faz
das demais pessoas pedras: pedras
sim, preciosas, da mais pura água,
onde o olhar mergulha até a medula,
diáfanas, translúcidas, cegas.
Refleti muito, antes. Na verdade
estes meus olhos provêm de carne
de mulher, não do nada imortal
da divindade. Como encarar
com eles a Górgona? Mas mal
pensando assim, lembrei ser mortal
ela também: e seu pai é um deus
do mar mas eu sou filho de Zeus.
Mesmo assim não quis enfrentá-la olhos
nos olhos. Peguei emprestado o espelho
da minha irmã e adentrei o cômodo
da Medusa de soslaio, vendo
tudo por reflexos: o seu corpo
em terceiro plano, atrás de heróis
de pedra e dos meus olhos esconsos
em primeiríssimo. Eis o corte
da lâmina especular: do lado
de cá eu, sem corpo, a olhar; do outro
lado eu, olho olhado, olho enviesado
e rosto e corpo entre muitos corpos,
um dos quais o dela. A mesma lâmina
decapitou-a também: do lado
de cá guardo seu olhar e faina;
e lá jaz seu vulto desalmado.
Mas nada é tão simples. Do pescoço
cortado nasceu um cavalo de asas
(é que o deus do mar a engravidara)
e mergulhou no horizonte em fogo
crepuscular. Contam que, no monte
Hélicon, seu coice abriu uma fonte.
A ser não sendo, de madrugada
levanto com sede dessa água.

lunes, 14 de abril de 2025

marina colasanti / dos poemas








Frutos y flores

*

Mi amado me dice
que soy como una manzana
partida en dos.
Yo tengo las semillas
es verdad.
Y la simetría de las curvas.
Tuve un cierto rubor
en la piel lisa
que no sé
si todavía tengo.
Pero si en abril florece
el manzano
yo hecha manzana
y por demás madura
todavía me despliego
en flores blancas
cada vez que su daga
me traspasa.

~

Ruta de colisión

*

¿De quién es esta piel
que recubre mi mano
como un guante?
¿Qué viento es éste
que sopla sin soplar
encrespando la sensible superficie?
Por fuera la corteza ajena
adentro la pulpa
y entre las dos la distancia
que me atropella.
Pensé que entraría en la vejez
por entero
como un barco
o un caballo.
Pero me sorprendo
joven vieja y madura
al mismo tiempo.
Y todavía aprendo a vivir
mientras avanzo
por un camino en cuyo final
la vida
colinda con la muerte.

***
Marina Colasanti (Asmara, 1937-Río de Janeiro, 2025)
Versiones de María Teresa Andruetto

miércoles, 26 de febrero de 2025

vinicius de moraes / mensaje a la poesía










No es posible.
No es posible.
Díganle que es totalmente imposible
Ahora no puede ser
Es imposible.
No puedo

Díganle que estoy terriblemente triste, pero no puedo ir esta noche 
[a su encuentro
Cuéntenle que hay millones de cuerpos que enterrar
Muchas ciudades que reconstruir, mucha pobreza en todo el mundo.
Cuéntenle que hay un niño llorando en algún lugar del mundo
Y las mujeres se están volviendo locas, y hay legiones de ellas de luto
Añorando a sus hombres; dile que hay un vacío
En los ojos de los parias, y su delgadez es extrema; cuéntenle
Qué vergüenza, el deshonor y el suicidio merodean por los hogares, se hace necesario
                                                                       [reconquistar la vida.

Háganle ver que tiene que estar alerta, al tanto de todos los
                                                                                 [caminos

Estoy dispuesto a ayudar, a amar, a mentir, a morir si es necesario.
Piénsenlo bien, con cuidado -no le hagan daño...- que si no voy
No es porque no quiera: ella lo sabe; es porque hay un héroe en una
                                                                                     [prisión
Hay un campesino apaleado, hay un charco de sangre en una
                                                                                           [plaza
Cuéntenle, muy en secreto, que debo estar a punto, que mis
Hombros no se deben cansar, que mis ojos no se deben
Dejar intimidar, que llevo a cuestas la desgracia de los hombres
Y no es hora de parar ahora; díganle que me ha tocado
Una parte terrible, y que posiblemente
Deberé engañar, fingir, hablar con palabras ajenas
Porque sé que existe, allá lejos, la claridad de un amanecer.

Si ella no entiende, oh traten de convencerla
De este deber mío invencible; pero díganle
Que, en el fondo, todo lo que estoy dando es de ella, y que 
Me duele tener que desvestirla así, en este poema; que por otra parte
No debo usarla en su misterio: ha llegado el momento de la iluminación
Ni detenerme en ella cuando a mi lado
Hay hambre y mentiras; y un niño llorando solo en un camino
Junto al cadáver de una madre: díganle que hay
Un náufrago en medio del océano, un tirano en el poder, un hombre
Arrepentido; díganle que hay una casa vacía
Con un reloj marcando las horas; díganle que hay un gran
Brote de abismos en la tierra, hay súplicas, hay vociferaciones
Hay fantasmas que me visitan de noche
Y que debo recibir; díganle de mi certeza

En el mañana
Que siento una sonrisa en el rostro invisible de la noche
Vivo en tensión con la espera de un milagro; por eso
Pídanle que tenga paciencia, que no me llame ahora
Con su voz de sombra; no me hagas sentir cobarde
De tener que abandonarte en este momento, en tu inconmensurable
Soledad; pídanle, oh pídanle que se calle
Por un momento, que no me llame
Porque no puedo ir
No puedo ir
No puedo

Pero no la he traicionado En su corazón
Su imagen vive, y no diré nada que pueda
Avergonzarla. Mi ausencia.
Es también una brujería
De su amor por mí. Vivo del deseo de volver a verla
En un mundo en paz. Mi pasión de hombre
Permanece conmigo; mi soledad permanece conmigo; mi
Locura permanece conmigo. Tal vez deba
Morir sin verla, sin sentirla más
Saborear sus lágrimas y verla correr
Libre y desnuda en las playas y en los cielos
Y en las calles de mi insomnio. Dile que este es
Mi martirio; que a veces
La cima de la eternidad pesa sobre mi cabeza y las poderosas
Fuerzas de la tragedia vienen sobre mí y me empujan hacia
                                                                                         [la oscuridad

Pero que debo resistir,  es necesario...
Pero la amo con toda la pureza de mi pasada adolescencia
Con toda la violencia de las viejas horas de contemplación extática
En un amor lleno de renuncias. Oh, pídanle
Que me perdone, a su triste y voluble amigo
A quien le fue dado perderse en el amor al prójimo
A quien le fue dado perderse en el amor por su casita
Por un jardín delantero, por una chiquilla de rojo
A quien le fue dado perder el derecho
de tener una casita, un jardín delantero
Y una chiquilla de rojo; y al perderse
Sería dulce para ella perderse...

Así que convenzanla, expliquenle lo terrible que es
Pídanle de rodillas que no me olvide, que me quiera.
Que me espere, porque soy suyo, sólo suyo; pero ahora
es más fuerte que yo, no puedo ir

No es posible
Es totalmente imposible
No, no puede ser
Es imposible
No puedo

***
Vinicius de Moraes (Gávea, 1913-Río de Janeiro, 1980)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Mensagem à poesia

*

Não posso
Não é possível
Digam-lhe que é totalmente impossível
Agora não pode ser
É impossível
Não posso.

Digam-lhe que estou tristíssimo, mas não posso ir esta noite ao
[seu encontro.
Contem-lhe que há milhões de corpos a enterrar
Muitas cidades a reerguer, muita pobreza pelo mundo.
Contem-lhe que há uma criança chorando em alguma parte do mundo
E as mulheres estão ficando loucas, e há legiões delas carpindo
A saudade de seus homens; contem-lhe que há um vácuo
Nos olhos dos parias, e sua magreza é extrema; contem-lhe
Que vergonha, a desonra, o suicídio rondam os lares, e é preciso
                                                                       [reconquistar a vida.

Façam-lhe ver que é preciso estar alerta, voltado para todo os
                                                                                 [caminhos

Pronto a socorrer, a amar, a mentir, a morrer se for preciso.
Ponderem-lhe, com cuidado – não magoem… – que se não vou
Não é porque não queira: ela sabe; é porque há um herói num
                                                                                     [cárcere
Há um lavrador que foi agredido, há uma poça de sangue numa
                                                                                           [praça
Contem-lhe, bem em segredo, que eu devo estar prestes, que meus
Ombros não se devem curvar, que meus olhos não se devem
Deixar intimidar, que eu levo nas costas a desgraça dos homens
E não é o momento de parar agora; digam-lhe que me foi dada
A terrível participação, e que possivelmente
Deverei enganar, fingir, falar com palavras alheias
Porque sei que há, longínqua, a claridade de uma aurora.

Se ela não compreender, oh procurem convence-la
Desse invencível dever que é o meu; mas digam-lhe
Que, no fundo, tudo o que estou dando é dela, e que me
Dói ter de despoja-la assim, neste poema; que por outro lado
Não devo usa-la em seu mistério: a hora é de esclarecimento
Nem debruçar-lhe sobre mim  quando a meu lado
Há fome e mentira; e um pranto de criança sozinha numa estrada
Junto a um cadáver de mãe: digam-lhe que há
Um náufrago no meio do oceano, um tirano no poder, um homem
Arrependido; digam-lhe que há uma casa vazia
Com um relógio batendo horas; digam-lhe que há um grande
Aumento de abismos na terra há súplicas, há vociferações
Há fantasmas que me visitam de noite
E que me cumpre receber; contem ela da minha certeza

No amanhã
Que sinto um sorriso no rosto invisível da noite
Vivo em tensão ante a expectativa do milagre; por isso
Peçam-lhe que tenha paciência, que não me chame agora
Com sua voz de sombra; que não me faça sentir covarde
De ter de abandona-la neste instante, em sua imensurável
Solidão; peçam-lhe, oh peçam-lhe que se cale
Por um momento, que não me chame
Porque não posso r
Não posso ir
Não posso.

Mas não a traí. Em seu coração
Vive sua imagem pertencida, e nada direi que possa
Envergonha-la. A minha ausência.
É também um sortilégio
Do seu amor por mim. Vivo do desejo de revê-la
Num mundo em paz. Minha paixão de homem
Resta comigo; minha solidão resta comigo; minha
Loucura resta comigo. Talvez eu deva
Morrer sem vê-la mais, sem sentir mais
O gosto de suas lágrimas olha-la correr
Livre e nua nas praias e nos céus
E nas ruas da minha insônia. Digam-lhe que é esse
O meu martírio; que às vezes
Pesa-me sobre a cabeça o tampo da eternidade e as poderosas
Forças tragédia abastecem-se sobre mim, e me impelem para a
                                                                                         [treva

Mas que eu devo resistir, que é preciso…
Mas que a amo com toda a pureza da minha passada adolescência
Com toda a violência das antigas horas de contemplação extática
Num amor cheio de renúncia. Oh peçam a ela
Que me perdoe, ao seu triste e inconstante amigo
A quem foi dado se perder de amor pelo seu semelhante
A quem foi dado se perder de amor por sua uma pequena casa
Por um jardim de frente, por uma menininha de vermelho
A quem foi dado se perder pelo direito
De todos terem uma pequena casa, um jardim de frente
E uma menininha de vermelho; e se perdendo
Ser-lhe doce perder-se…

Por isso convençam a ela, expliquem-lhe que é terrível
Peçam-lhe de joelhos que eu não me esqueça, que me ame
Que me espere, porque sou seu, apenas seu; mas que agora
E mais forte do que eu, não posso ir

Não é possível
Me é totalmente impossível
Não pode ser não
É impossível
Não posso.

martes, 11 de febrero de 2025

natália agra / fuego fátuo









Nada más va a lastimarme​​ 
velé tu cuerpo por tanto tiempo que aún late en​​ mí​​ el polvo secreto ajeno de aquella noche, por doce horas​​ resistimos a la idea de que tú no estarías más allí. Y​​ ese polvo que se vuelve inacción me hace, de nuevo,​​ llorar con toda la claridad que sólo la puerta de la separación​​ exalta- las lágrimas caen como vitrales, como​​ colmenas, como elefantes. Levanto los ojos hacia ti​​ en la pared, sin que tu retrato exista de hecho lo que​​ existe es la memoria de algo desvaneciéndose, que​​ escurre​​ hecho pigmento que rodea algún rostro que vive​​ siempre en lo que nos ancla. ayer intenté tocar tu​​ voz y fui más lejos, intenté tocar también la voz de mi abuela y de mi abuelo (que murieron mucho​​ antes). no lo conseguí.​​ de mi abuelo guardo,​​ lo nasal​​ de la lengua- silencioso, guardaba, en la serenidad, el denso y fuerte humo del cigarro de paja (difícil derramar cualquier​​ palabra más allá de lo necesario– mi abuelo, un desierto). de mi abuela todas las carcajadas,​​ el paseo​​ entre​​ las flores que ella, de sobra, cuidaba– casi​​ tanto​​ ella misma una rosa (era fácil–mi abuela, un jardín). Pensé en mi madre y en mi padre, que nunca oyeron de mi hermana la palabra madre o padre.​​ Pensé en​​ qué tan cruel fue no poder oír lo que esperaron por​​ tanto tiempo e imagino como fue aún más difícil​​ oírlo​​ de mí, que, por ironía, guardé y dije sus​​ primeras palabras. poco, muy poco​​ me encontré en la voz que estampaba en el retrato, una vida entera y malograda, estoy perdiendo tu voz. la voz exacta, intacta. la voz​​ que, momentos antes de tu muerte, ya parecía tan​​ diferente de la que yo conocía, a veces, ella reaparece​​ por una milésima de segundo en mi mente, para​​ después ocultarse nuevamente. tengo una película, en la cual tu voz está allá– estalla, expresiva, melancólica,​​ cansada de perseguir los mismos planos. estalla. Está​​ allá, pero soy yo la que no consigo atravesar la finísima película de la voz que ya no existe. La dejo allá,​​ perdida en las nubes de la computadora, en su finitud​​ maquinal. la idea del olvido me aterroriza. delante de eso, intentamos protegernos de alguna forma en las​​ reminiscencias,​​ aunque el tacto esté a kilómetros del cuerpo, el hipocampo extiende sus largas notas​​ que quedan planeando, registrando cada instante. el hipocampo y su orquesta afinadísima. Cada nota un​​ recuerdo esbozando el espacio en una música antigua.​​ estamos todos inexistiendo en esta fábula inquietante​​ por el desierto. revivir trae de vuelta la inmutable condición de​​ ser​​ llaga, herida. ​​ necesito rememorar el segundo final​​ en la tentativa de abrazar lo que está inmerso. dedico varias horas de los días al diálogo áfono con cada uno​​ de mis muertos. fantasmas presos eternamente en​​ el suelo de la memoria. si pudiera, engulliría la voz que​​ entra por la puerta sin ningún contraste. el espacio y​​ el tiempo presentes en el canto de la gaviota perdida. Para​​ siempre.​​ un río en sus ruinas, la gaviota– un ser pequeñito como su muerte dentro ¿soy yo, también, pequeña​​ muriendo a cada paso? Percibo, ahora, que, durante​​ aquellas doce horas en que observé tu última​​ pesadilla, en aquel laberinto insuperable, donde, si observara bien, podría verlo corriendo, en busca de la​​ salida más próxima, a través del oído​​ de acero que​​ escuchaba mi desesperación: no logro detener mis​​ lágrimas del mismo modo en que tú lo haces.​​ y tú ya oías al pájaro​​ que nadie más oía. al pájaro indiferente a​​ todos​​ los otros– antípoda a los pájaros de mi infancia, que tú tan pacientemente​​ esperabas los primeros​​ sonidos deslizándose por tantas horas incomprendidas.​​ ¿oímos tantas veces al mismo pájaro, no es así, papá? Y​​ tuve que ser yo la que cerró la última puerta entre nosotros.​​ parece atinado decir, en repetidas ocasiones, que hay en​​ toda muerte un poco de nuestra propia muerte, una​​ dualidad terrible. un espejo fantasmal. y real. la gente​​ contempla, en la figura de otro (estática), el inicio de​​ nuestro fin. hoy, pasados tantos años, de aquellas horas​​ definitivas y por horas infinitas, en​​ las​​ que guardé de tu rostro las últimas hojas, reflexiono sobre el río que​​ ahora nos distancia: somos mi padre y yo: un río​​ inmenso, que nos atraviesa​​ 

***
Natália Agra (Maceió, 1987)
Versión de Indira Díaz Hernández

/

Fogo-fátuo

*

Nada mais vai me ferir. 
velei teu corpo por tanto tempo que ainda bate em​​ mim o pó secreto alheio àquela noite. por doze horas​​ resistimos à ideia de que você não mais estaria ali. e​​ esse pó que se reverte em torpor me faz, de novo,​​ chorar com toda a clareza que só a porta da separação​​ nos inflama – as lágrimas descem como vitrais, como​​ colmeias, como elefantes. ergo os olhos para você​​ na parede, sem que teu retrato exista, de fato. o que​​ existe é a memória de algo desbotando, que escorre​​ feito pigmento que contorna algum rosto que mora​​ sempre no que nos ancora. ontem tentava tocar tua​​ voz e fui mais longe, tentei tocar também a voz de​​ minha avó e de meu avô (que morreram tanto tempo​​ antes). não consegui. de meu avô, guardo o fanho da​​ língua – silencioso, guardava, no sereno, a densa e forte fumaça do cigarro de palha (difícil verter qualquer​​ palavra para além do​​ necessário – meu avô, um deserto). de minha avó, quase toda a gargalhada, o passeio​​ pelas flores que ela, em sobejo, cuidava – quase tanto​​ ela mesma uma rosa (era fácil – minha avó, um jardim). pensei em minha mãe e em meu pai, que nunca​​ ouviram de minha irmã a palavra mãe ou pai. pensei o​​ quão cruel foi não poder ouvir o que esperaram por​​ muito tempo e imagino como foi ainda mais difícil​​ ouvir de mim, que, por ironia, guardei e falei suas​​ primeiras palavras. pouco, muito pouco esbarrei na​​ voz que estampava no retrato, uma vida inteira malograda. estou perdendo tua voz. a voz exata, intacta. a​​ voz que, momentos antes da tua morte, já parecia tão​​ diferente da que eu conhecia. às vezes, ela reaparece​​ por um milésimo de segundo em minha mente, para​​ depois ocultar-se novamente. tenho um filme, no​​ qual tua voz está lá – estala, expressiva, melancólica,​​ cansada de perseguir os mesmos planos. estala. está​​ lá, mas sou eu que não consigo atravessar a finíssima película da voz que já não existe. deixo-a por lá,​​ perdida nas nuvens do computador, em sua finitude​​ maquinal. a ideia do esquecimento apavora. diante​​ disso, tentamos nos proteger de alguma forma nas​​ reminiscências, mesmo que o toque esteja a quilômetros do corpo, o hipocampo espalha suas longas notas​​ que ficam planando, registrando cada instante. o hipocampo e sua orquestra afinadíssima. cada nota uma​​ lembrança esboçando o espaço numa música antiga.​​ estamos todos inexistindo nesta fábula inquietante​​ pelo deserto. reviver traz de volta a imutável condição de​​ ser fonte e ser ferida. é preciso rememorar o segundo final​​ na tentativa de abraçar o que está submerso.​​ Dedico​​ várias horas dos dias ao diálogo áfono com cada um​​ dos meus mortos. fantasmas presos eternamente no​​ assoalho da memória. se pudesse, engoliria a voz que​​ entra pela porta sem nenhum contraste. o espaço e​​ o tempo presentes no canto da gaivota perdida. para​​ sempre. um rio em suas ruínas, a gaivota – um pequenino ser com a sua morte dentro. sou eu, também,​​ pequena​​ morrendo a cada passo? percebo, agora, que, durante​​ aquelas doze horas em que observava teu último​​ pesadelo, naquele labirinto insuperável, onde, se observasse bem, dava para vê-lo correndo, em busca da​​ saída mais próxima, através do ouvido acerado que​​ escutava de mim o desespero: não consigo segurar minhas​​ lágrimas do mesmo jeito que você. e​​ você já ouvia o pássaro​​ que ninguém mais ouvia. o pássaro indiferente a todos​​ os outros – antípoda aos pássaros da minha infância,​​ que você tão pacientemente aguardava os primeiros​​ sons deslizando por tantas horas incompreendidas.​​ ouvimos tantas vezes o mesmo pássaro, não é, pai? e​​ teve que ser eu a fechar a última porta entre nós.​​ parece certo dizer, por repetidas vezes, que há em​​ toda morte um pouco da nossa própria morte. um​​ duplo terrível. um espelho fantasmal. e real. a gente​​ contempla, na figura do outro (estática), o início do​​ nosso fim. hoje, passados tantos anos, daquelas horas​​ derradeiras e por horas infinitas, em que guardei do​​ teu rosto as últimas folhas, reflito sobre o rio que​​ agora nos distancia: somos meu pai e eu: um rio​​ imenso, que nos atravessa

domingo, 19 de enero de 2025

ana martins marques / dos poemas










Mañana
 
*

Esta es la fruta de la mañana –
su carne clara.
Esta es la hora peligrosa:
otro día se ofrece al sol
para enfermarse o cantar,
el mundo es nuevo pero los ojos son antiguos,
y aprendieron a reconocer antes
de aprender a mirar.
Esta es la noche de la mañana,
la noche más alta de la noche,
la que dibujó el pensamiento
del cuerpo que ofrezco
al espejo de la luz, a la soledad y al café.
 
~
 
La vida submarina
 
*

Te lo tenía que decir.
Tengo casi treinta años
y una vida marítima que no ves,
que no se puede contar.
Empieza así: fue engendrada en la espuma,
como una Venus aún sin belleza,
sobre la piel nacían los corales,
piel de ballena, caliza y dura.
O así: la luz marítima trabaja lentamente,
los peces comienzan a consumir por dentro
la sal del deseo,
están acostumbrados a la sal.
Cuando miras, el agua inunda los pulmones,
en ellos crecen algas íntimas,
los ojos se vuelven hacia adentro,
al sueño infinito del mar.
Las manos se mueven a un ritmo sumergido,
los pensamientos se guían por la noche
del Océano, una noche más grande que la noche.
Tengo casi treinta años y una vida antigua,
anterior a mí.
De ahí mi silencio, de ahí mi desconcierto,
de ahí mi rechazo a la promesa de ese día
que tú me ofreciste,
ese día que es como una cama
que se ofrece al pez
(no deberías querer
un pez en tu cama).
 
Quién le atribuiría al mar
la culpa por la soledad de los corales
por las vidas imperfectas
de los peces acostumbrados al abismo,
monstruos callados
¿solo de sal, silencio y sueño?
Tenía que decirte algo,
mientras las palabras aún resisten,
antes de convertirse en moluscos
en las espinas de la noche,
antes de perderse para siempre
en el esplendor de la vida
submarina.

***
Ana Martins Marques (Belo Horizonte, 1977)
Versiones de Chiara De Luca

/

Manhã
 
*

Esta é a fruta da manhã –
sua carne clara.
Esta é a hora perigosa:
um outro dia oferece-se ao sol
para adoecer ou cantar,
o mundo é novo mas os olhos são antigos,
e aprenderam a reconhecer antes
de aprendera olhar.
Esta é a noite da manhã,
a noite mais alta da noite,
aquela que desenhou o pensamento
do corpo que ofereço
ao espelho da luz, à solidão e ao café.
 
~
 
A vida submarina
 
*

Eu precisava te dizer.
Tenho quase trinta anos
e uma vida marítima, que não vês,
que não se pode contar.
Começa assim: foi engendrada na espuma,
como uma Vênus ainda sem beleza,
sobre a pele nasciam os corais,
pele de baleia, calcária e dura.
Ou assim: a luz marítima trabalha lentamente,
os peixes começam a consumir por dentro
o sal do desejo,
estão habituados ao sal.
Quando vês, a água inundou os pulmões,
neles crescem algas íntimas,
os olhos voltam-se para dentro,
para o sono infinito do mar.
As mãos se movem num ritmo submerso,
os pensamentos guiam-se pela noite
do Oceano, uma noite maior que a noite.
Tenho quase trinta anos e uma vida antiga,
anterior a mim.
Daí meu silêncio, daí meu alheamento,
daí minha recusa da promessa desse dia
que você me oferece,
esse dia que é como uma cama
que se oferece ao peixe
(você não haveria de querer
um peixe em sua cama).
 
Quem atribuiria ao mar
a culpa pela solidão dos corais
pelas vidas imperfeitas
dos peixes habituados ao abismo,
monstros quietos
só de sal silêncio e sono?
Eu precisava te dizer,
enquanto as palavras ainda resistem,
antes de se tornarem moluscos
nas espinhas da noite,
antes de se perderem de vez
no esplendor da vida
submarina.

sábado, 21 de diciembre de 2024

ariano suassuna / cinco poemas













La infancia

*

Sin ley ni Rey, me vi arrojado
bien niño a un Planalto pedregoso.
Tambaleando, ciego, al Sol del Acaso,
vi el mundo rugir. Tigre maldoso.

El cantar del Sertón, Rifle apuntado,
venía a trillar su Cuerpo furioso.
Era el Canto demente, sofocado,
rugido en los Caminos sin reposo.

Y vino el Sueño: ¡y fue despedazado!
Y vino la Sangre: ¡el marco iluminado,
la lucha extraviada y a mi grey!
¡Todo apuntaba al Sol! Me quedé debajo,
en la Cárcel en la que estuve y en la que me hallo,
Soñando y cantando, ¡sin ley ni Rey!

~

La mujer y el reino

*

Con tema del Barroco brasileño

¡Oh! ¡Granada del pomar, hierba esmeralda
ojos de oro y azul, mi Alazán!
¡Aria en forma de Sol, fruto de plata
mi suelo, mi anillo, Cielo de la mañana!

¡Oh mi sueño, mi sangre, don, valentía,
Agua de las piedras, rosa y belvedere!
¡Mi lámpara encendida del Espejismo,
Mi mito y mi poder - mi Mujer!

Se dice que todo pasa y el Tiempo duro
todo desmorona: ¡la Sangre ha de morir!
Pero cuando la luz me dice que ese Oro puro

se acaba por finar y corromper,
Mi sangre hierve contra la vana Razón
E impulsa su amor en la oscuridad!

~

Aquí vivía un rey

*

Aquí vivía un rey cuando yo era niño
Llevaba oro y marrón en su jubón,
Piedra de la Suerte sobre mi Destino,
Latía junto al mío, su corazón.

Para mí, su cantar era Divino,
Cuando al son de la guitarra y del bordón,
Cantaba con voz ronca, el Desatino,
La Sangre, la risa y las muertes del Sertón.

Pero mataron a mi padre. Desde ese día
Yo me vi, como ciego sin mi guía
Que se fue hacia el Sol, transfigurado.

Su efigie me quema. Yo soy la presa.
Él, la brasa que impele al Fuego encendida
Espada de Oro en pasto ensangrentado.

~

El mundo del sertón

*

Ante mí, las tramas amarillas
del mundo, Onza marrón e intrépida.
En el campo rojo, el Asma azul de la vida
a la cruz del Azul, el Mal se desmantela.

Pero la Plata sin sol de estas monedas
perturba la Cruz y las Rosas mal perdidas;
y la Marca negra izquierda inolvidable
corta la Plata de las hojas y hebillas.

Y mientras el Fuego clama la Piedra rígida,
que hasta el final, seré desnortado,
que hasta en el Pardo el ciego desespera,

el Caballo marrón, en la cornisa,
intenta alzarse, con las alas, a lo Sagrado,
ladrando entre las Esfinges y la Pantera.

~

La carretera

*

En el reloj del Cielo, el Sol puntero
Sangra la Cabra en el extraño cielo plomizo.
La Piedra lasca el Mundo impiadoso,
La llama de la Escopeta hiere el Acero.

En el carrascal del sol, azul brasero,
Resplandece el Girasol rojo y fogoso.
¿Cómo morir en la sombra de mi Asiento?
¿Cómo enfrentar las flechas de ese Arquero?

Ahí fuera, el incendio: la violeta lámpara
de las Macambiras rojas y auri-pardos
Ángeles-diablos y Tronos-van quemando.

¡Sopla el viento – el Sertón incendiario!
¡Andan monstruos sombríos por la Carretera
y, por la Carretera, entre esos Monstruos, ando!

***
Ariano Suassuna (João Pessoa, 1927-Recife, 2014)
Versiones de Raquel Madrigal Martínez

/

A infância

*

Sem lei nem Rei, me vi arremessado
bem menino a um Planalto pedregoso.
Cambaleando, cego, ao Sol do Acaso,
vi o mundo rugir. Tigre maldoso.

O cantar do Sertão, Rifle apontado,
vinha malhar seu Corpo furioso.
Era o Canto demente, sufocado,
rugido nos Caminhos sem repouso.

E veio o Sonho: e foi despedaçado!
E veio o Sangue: o marco iluminado,
a luta extraviada e a minha grei!

Tudo apontava o Sol! Fiquei embaixo,
na Cadeia que estive e em que me acho,
a Sonhar e a cantar, sem lei nem Rei!

~

A mulher e o reino

*

Com tema do Barroco brasileiro

Ó! Romã do pomar, relva esmeralda
olhos de ouro e azul, minha Alazã!
Ária em forma de Sol, fruto de prata
meu chão, meu anel, Céu da manhã!

Ó meu sono, meu sangue, dom, coragem,
Água das pedras, rosa e belvedere!
Meu candeeiro aceso da Miragem,
Meu mito e meu poder - minha Mulher!

Diz-se que tudo passa e o Tempo duro
tudo esfarela: o Sangue há de morrer!
Mas quando a luz me diz que esse Ouro puro

se acaba por finar e corromper,
Meu sangue ferve contra a vã Razão
E pulsa seu amor na escuridão!

~

Aqui morava um rei

*

Aqui morava um rei quando eu menino
Vestia ouro e castanho no gibão,
Pedra da Sorte sobre meu Destino,
Pulsava junto ao meu, seu coração.

Para mim, o seu cantar era Divino,
Quando ao som da viola e do bordão,
Cantava com voz rouca, o Desatino,
O Sangue, o riso e as mortes do Sertão.

Mas mataram meu pai. Desde esse dia
Eu me vi, como cego sem meu guia
Que se foi para o Sol, transfigurado.

Sua efígie me queima. Eu sou a presa.
Ele, a brasa que impele ao Fogo acesa
Espada de Ouro em pasto ensanguentado.

~

O mundo do sertão

*

Diante de mim, as malhas amarelas
do mundo, Onça castanha e destemida.
No campo rubro, a Asma azul da vida
à cruz do Azul, o Mal se desmantela.

Mas a Prata sem sol destas moedas
perturba a Cruz e as Rosas mal perdidas;
e a Marca negra esquerda inesquecida
corta a Prata das folhas e fivelas.

E enquanto o Fogo clama a Pedra rija,
que até o fim, serei desnorteado,
que até no Pardo o cego desespera,

o Cavalo castanho, na cornija,
tenha alçar-se, nas asas, ao Sagrado,
ladrando entre as Esfinges e a Pantera.

~

A estrada

*

No relógio do Céu, o Sol ponteiro
Sangra a Cabra no estranho céu chumboso.
A Pedra lasca o Mundo impiedoso,
A chama da Espingarda fere o Aceiro.

No carrascal do sol, azul braseiro,
Refulge o Girassol rubro e fogoso.
Como morrer na sombra do meu Pouso?
Como enfrentar as flechas desse Arqueiro?

Lá fora, o incêndio: o roxo lampadário
das Macambiras rubras e auri-pardos
Anjos-diabos e Tronos-vai queimando.

Sopra o vento – o Sertão incendiário!
Andam monstros sombrios pela Estrada
e, pela Estrada, entre esses Monstros, ando!

jueves, 14 de noviembre de 2024

alceu de freitas wamosy / tres poemas













Dos Almas

*

A Coelho da Costa

Oh tú, que vienes de lejos, oh tú, que vienes cansada,
entra, y, bajo este techo encontrarás cariño:
Yo nunca fui amado, y vivo tan solo,
vives sola siempre, y nunca fuiste amada...

La nieve anda a blanqueando, lívidamente, la carretera,
y mi alcoba tiene la calidez de un nido.
Entra, al menos hasta que las curvas del camino
se bañen en el esplendor naciente de la alborada.

Y mañana, cuando la luz del sol dore, radiante,
esa carretera sin fin, desierta, inmensa y desnuda,
puedes partir de nuevo, ¡oh nómada hermosa!

Ya no seré tan solo, ni irás tan sola:
Se quedará conmigo una nostalgia tuya...
Te llevarás contigo una nostalgia mía...

~

Sueño Humilde

*

Así te quiero amar; quiero adorarte así,
siempre de rodillas, siempre, oh mármol sagrado;
y que tu cuerpo ideal no sea, para mí,
más que un huerto de sueño, o que un jardín cerrado.

En todo amor vedado hay un encanto sin fin,
que lo hace extremo y leal, lúcido e iluminado:
La mujer que se adora es la Torre de Marfil,
más alta que el mal, más allá del pecado.

¡El amor debe vivir perpetuado en el sueño!
Sólo desear es bueno: Poseer es renunciar
a la ilusión, que nos hace el deseo risueño.

¡Tener sólo tu cuerpo es tener un tesoro maldito;
pero, poseerte en el alma y adorarte en la mirada,
es tener el cielo entero, es tener todo el infinito!

~

El Gran Sueño

*

... y yo sueño que vas a venir. Sueño que un día
más ardiente y más bella de lo que eras,
vendrás a llenar de gracia y de harmonía
mi jardín de tristísimas quimeras.

Sueño que vas a traer toda la alegría,
todo el encanto de tus primaveras,
o que en un reino antiguo de poesía,
mi amor, entre rosales, esperas.

Y me quedo en la ilusión de que tu viniste
y en ese sueño de oro sumergido,
tu semblante alboreo surgiendo veo
sobre as próprias feridas que fizeste...

Y me quedo en la ilusión de que tu viniste
el bálsamo extendiendo de tu beso,
sobre las propias heridas que hiciste...

***
Alceu de Freitas Wamosy (Uruguayana, 1895-Sant'Ana do Livramiento, 1923)
Versiones de Raquel Madrigal Martínez

/

Duas Almas

*

A Coelho da Costa

Ó tu, que vens de longe, ó tu, que vens cansada,
entra, e, sob este teto encontrarás carinho:
Eu nunca fui amado, e vivo tão sozinho,
vives sozinha sempre, e nunca foste amada...

A neve anda a branquear, lividamente, a estrada,
e a minha alcova tem a tepidez de um ninho.
Entra, ao menos até que as curvas do caminho
se banhem no esplendor nascente da alvorada.

E amanhã, quando a luz do sol dourar, radiosa,
essa estrada sem fim, deserta, imensa e nua,
podes partir de novo, ó nômade formosa!

Já não serei tão só, nem irás tão sozinha:
Há de ficar comigo uma saudade tua...
Hás de levar contigo uma saudade minha...

~

Sonho Humilde

*

Assim te quero amar; quero adorar-te assim,
sempre de joelhos, sempre, ó mármore sagrado;
e que teu corpo ideal não seja, para mim,
mais que um horto de sonho, ou que um jardim fechado.

Em todo amor defeso há um encanto sem fim,
que o faz extreme e leal, lúcido e iluminado:
A mulher que se adora é a Torre de Marfim,
mais alta do que o mal, para além do pecado.

O amor deve viver perpetuado no sonho!
Só desejar é bom: Possuir é renunciar
à ilusão, que nos torna o desejo risonho.

Ter só teu corpo é ter um tesouro maldito;
mas, possuir-te na alma e adorar-te no olhar,
é ter o céu inteiro, é ter todo o infinito!

~

O Grande Sonho

*

... e eu sonho que hás de vir. Sonho que um dia
mais ardente e mais bela do que eras,
virás encher de graça e de harmonia
meu jardim de tristíssimas quimeras.

Sonho que hás de trazer toda a alegria,
todo o encanto das tuas primaveras,
ou que em um reino antigo de poesia,
o meu amor, entre rosais, esperas.

E fico na ilusão de que tu vieste
E nesse sonho de ouro mergulhado,
o teu vulto alvoral surgindo vejo
sobre as próprias feridas que fizeste...

E fico na ilusão de que tu vieste
o bálsamo estendendo do teu beijo,
sobre as próprias feridas que fizeste...

sábado, 12 de octubre de 2024

luiza romão / dos poemas










casandra
entiende sis anunciar la desgracia
no es lo mismo que remediarla
primero dirás está podrida
después con pericia
rasparás de la cáscara la pulpa viscosa
el estiércol se esparce
hay hongos prehistóricos
hay hongos bendecidos
está podrido repetirá didáctica

ellos continuarán hurgándose los dedos del pie

tal vez llores tal vez te arranques
del pubis a la barbilla todos los pelos
una mujer carbonizada a media avenida
tal vez muestres informes del instituto del medio ambiente
la fotografía aérea de niños vietnamitas
hechos antes incontestables
hechos antes never more

ellos continuarán hurgándose los dedos de los pies

tal vez te tiren de loca o de ingenua
son incontables las formas de rebajar a una mujer
what? estás hablando en griego
está podrido tus senos en llamas
aún así
ellos se embadurnarán

~

andrómaca
no conocí troya
ruinas más ruinas menos
también guardamos piedras aquí al otro lado del océano
todo lo que aprendí fue en este alfabeto moderno
este es el momento apoteósico mi obsesión
nuestros despojos es troya
mis amigas acorraladas contra el escritorio del jefe es troya
la mujer amarrada bolsa negra en la cara fiesta de lujo es troya
las cucarachas royendo el ano de la guerrillera comunista es troya
es troya mi compañero baleado en la cara
es troya los cuerpos aparecidos en el manglar
las lideresas perseguidas las víctimas de feminicidio es troya
los milicos los fascistas los tiranos todos disparan contra troya
la filosofía el derecho el occidente nacen de la devastación de troya
¿ahora entiendes por qué volví?
no conocí troya pero la entreveo espléndida
en las caricias clandestinas durante los bombardeos y gas pimienta
en las barricadas en las clínicas de aborto en los albergues inusitados
en la desobediencia en el rincón sí en el rincón no me voy a entregar
tú gritas yo repito a través de los siglos hermana mía
no hay poemas para ti ninguna línea sobre cibeles
dónde perdimos la pista cuando se convirtió en espectáculo
maldita literatura y su panteón de victorias
abrázame fuerte la explosión está próxima ella ha de venir

***
Luiza Romão (Ribeirão Preto, 1992)
Versiones de Roberto Amezquita

viernes, 20 de septiembre de 2024

eucanaã ferraz / tres poemas













Letra

*

Como si yo mismo dijese,
como si yo mismo afirmase
(empieza con yo, mi nombre)
que soy lo que me nombra:

lugar de no ser todavía,
sólo tan solo prometido,
proyecto de geografía
para pasado mañana.

Mi nombre no soy ahora,
vivo en el mundo futuro.
Mi padre me dio ese nombre
sin que yo pudiese hacerlo.

Mal puedo escribirlo bien
en los documentos que lo piden.
No existo en mi nombre,
cosa que vive sin mí.

Él se dice siendo yo,
este nombre que me afirma,
pero lo que en él me apunta
es también lo que me acusa

de yo no ser lo que él dice.
Querría vivir sin nombre,
ser lo que soy: yo-nadie.
Me llamasen – ¡eh, tú! –

y yo me reconocería,
perfectamente no siendo
sino una cosa libre
de lo que jamás prometí.

Pero a la cara está pegada
(ciertas tintas no se borran)
esta placa, este engaño
a la orilla de mí-carretera.

Si tierra, soy tierra a tierra,
el ahora sin vaticinios
de un norte en el que miel y leche
chorreasen fáciles, sin dolor.

Sólo existo en suelo estrecho,
en unos versos de amor y muerte,
palabras dichas en la oscuridad,
fósforo, pozo, tú.

Soy el exiliado del nombre
que cargo, viceversa,
sin haber visto nunca la patria
que miento cuando me digo

toda vez a que respondo:
cómo te llamas?
Voy a los libros, no lo encuentro.
Pregunto. No está en el atlas.

Y el infinito infinito.

La tierra estará extendida
cuando esté concluida.
Entonces, viviré ahí,
bajo ella, dentro de ella,

sin ser yo, sin yo, no ser.

~

Ala

*

Los dioses, cuando existiesen,
tendrían seguramente ese rostro
donde exulta la juventud.

Palabra tan desvariada,
juventud, juventud,
pájaro de tantos colores.

Sin embargo, ¿por qué será?,
el pájaro dulce canta
pero canta en silencio y es triste,

inconsciente tal vez
de que el mundo le pertenece
pero es necesario quererlo.

Y dudas brotan
en cada hilo de cabello
alborozado en el viento.

Sus ojos, tan sorprendidos,
Se cierran siempre que alguien
humanamente diría

(la bebida ayuda mucho)
que estoy loco, que te amo,
como en un sueño dorado,

como en una película barata,

que yo estoy enamorado
o alguna cosa así,

una cosa bien terrena,
pero que embelesa, que arrebata:
cigarro, canción, poemas.

Hubiese habido ese tiempo
De los hombres y dioses juntos,
yo bien sé cómo sería,

azul y dolor de manos dadas.

~

Lugar ninguno

*

Me dijiste que en mis brazos tu pareces
un niño yo dije que en tus brazos
yo soy un niño yo podría haber dicho

traigo en la mano un girasol un libro
un violín yo debería haber dicho yo no dije
soy un cesto tejido con tus cabellos

soy el pez rojo en el acuario
de Matisse yo diría además pero
dejé que sólo la respiración dijese

que yo era la presencia lejana de la marea
por entre los piñeros de Curitiba
un niño sí un grano de mostaza

una tarima en Braga blanca y blanca
yo despertaba en Ámsterdam bajo la nieve
parecía más pequeñita una sílaba

esperando a una sílaba que la tarde
traía entre dientes menudos todo
bajo el lazo a punto de desatarse y caer

a la manera de un vaso que se rompe
pero por ahora nada tenía peso nada
era grave y el tiempo sin las horas

nunca supo de nosotros ahí donde el mundo

permanecería de aquel modo suspendido
perfecto.

***
Eucanaã Ferraz (Rio de Janeiro, 1961)
Versiones de Raquel Madrigal Martínez

/

Letra

*

Como se eu mesmo dissesse,
como se eu próprio afirmasse
(começa com eu, meu nome)
que sou o que me nomeia:

lugar de não ser ainda,
solo tão só prometido,
projeto de geografia
para depois de amanhã.

Meu nome não sou agora,
moro no mundo futuro.
Meu pai me deu esse nome
sem que eu pudesse fazê-lo.

Mal posso escrevê-lo certo
nos documentos que o pedem.
Não existo no meu nome,
coisa que vive sem mim.

Ele se diz sendo eu,
este nome que me afirma,
mas o que nele me aponta
é também o que me acusa

de eu não ser o que ele diz.
Queria viver sem nome,
ser o que sou: eu-ninguém.
Me chamarem – ei, você! –

e eu me reconheceria,
perfeitamente não sendo
senão uma coisa livre
do que jamais prometi.

Mas à cara está colada
(certas tintas não se apagam)
esta placa, este engano
à beira de mim-estrada.

Se terra, sou terra a terra,
o agora sem vaticínios
de um norte em que mel e leite
jorrassem fáceis, sem dor.

Só existo em chão estreito,
nuns versos de amor e morte,
palavras ditas no escuro,
fósforo, poço, você.

Sou o exilado do nome
que carrego, vice versa,
sem ter nunca visto a pátria
que minto quando me digo

toda vez a que respondo:
como é que você se chama?
Vou aos livros, não encontro.
Pergunto. Não está no atlas.

E o infinito infinito.

A terra estará cumprida
quando estiver concluída.
Então, morarei ali,
sob ela, dentro dela,

sem ser eu, sem eu, não ser.

~

Asa

*

Os deuses, quando existissem,
tinham decerto esse rosto
onde exulta a juventude.

Palavra tão desvairada,
juventude, juventude,
pássaro de tantas cores.

No entanto, porque será?,
o pássaro doce canta
mas canta em silêncio e é triste,

inconsciente talvez
de que o mundo lhe pertence
mas é preciso querê-lo.

E dúvidas desabrocham
em cada fio de cabelo
alvoroçado no vento.

Seus olhos, tão espantados,
fecham-se sempre que alguém
humanamente diria

(a bebida ajuda muito)
que estou doido, que te amo,
como num sonho dourado,

como num filme barato,

que eu estou apaixonado
ou alguma coisa assim,

uma coisa bem terrena,
mas que enleva, que arrebata:
cigarro, canção, poemas.

Tivesse havido esse tempo
dos homens e deuses juntos,
eu bem sei como seria,

azul e dor de mãos dadas.

~

Lugar nenhum

*

Me disse nos meus braços você parece
um menino eu disse nos seus braços
eu sou um menino eu podia ter dito

trago pela mão um girassol um livro
um violino eu devia ter dito eu não disse
sou um cesto tecido com seus cabelos

sou o peixe vermelho no aquário
de Matisse eu diria ainda mas
deixei que só a respiração dissesse

que eu era a presença longínqua da maresia
por entre os pinheiros de Curitiba
um menino sim um grão de mostarda

um sobrado em Braga branco e branco
eu despertava e Amsterdã sob a neve
parecia mais pequenina uma sílaba

à espera de uma sílaba que a tarde
trazia entre dentes miúdos tudo
sob o laço prestes a desatar e cair

à maneira de um copo que se parte
mas por ora nada tinha peso nada
era grave e o tempo sem as horas

nunca soube de nós ali onde o mundo

permaneceria daquele modo suspenso
perfeito.

miércoles, 28 de febrero de 2024

vinicius de moraes / tres poemas










Fidelidad

*

De todo a mi amor estaré atento
Antes, y con tal celo, y siempre, y tanto
Que aun enfrente del mayor encanto
De él se encante más mi pensamiento.
 
Quiero vivirlo en cada vano momento
Y en su honor he de esparcir mi canto
Y reír mi risa y derramar mi llanto
A su pesar o a su contento.
 
Y así, cuando más tarde me procure
Quién sabe la muerte, angustia de quien vive
Quién sabe la soledad, fin de quien ama
 
Que yo pueda decirme del amor (que tuve):
Que no sea inmortal, puesto que es llama,
Pero que sea infinito mientras dure.
 
~

Una mujer

*

Cuando entró la madrugada extendí mi pecho sobre tu pecho.
Estabas temblorosa y tu rostro pálido y tus manos frías
Y la angustia del regreso habitaba ya en tus ojos.
Tuve piedad de tu destino que era morir en mi destino
Quise librar por un segundo de ti el peso de la carne.
Quise besarte en un vago cariño agradecido.
Pero cuando mis labios tocaron tus labios
Comprendí que la muerte ya estaba en tu cuerpo
Y que era preciso huir para no perder el único instante
En que fuiste realmente la ausencia del sufrimiento
En que realmente fuiste la calma.


La ausente


Amiga, infinitamente amiga
En algún lugar tu corazón late por mí
En algún lugar tus ojos se cierran al recuerdo de los míos.
En algún lugar tus manos se contraen, tus senos
Se llenan de leche, desfalleces y caminas
Como ciega a mi encuentro…
Amiga, última dulzura
La tranquilidad suavizó mi piel
Y mis cabellos. Sólo mi vientre
Te espera, lleno de raíces y de sombras.
Ven, amiga
Mi desnudez es absoluta
Mis ojos son espejos para tu deseo
Y mi pecho es tablero de suplicios.
Ven. Mis músculos son dulces para tus dientes
Y áspera está mi barba. Ven a sumergirte en mí
Como en el mar, ven a nadar en mí como en el mar
Ven a ahogarte en mí, amiga mía
En mí como en el mar…

***
Vinicius de Moraes (Rio de Janeiro, 1913-1980)
Versiones de Angélica Vaz da Silva y Diego Casas Fernández

/

Fidelidade


De tudo, ao meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meu pensamento
 
Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor hei de espalhar meu canto
E rir meu riso e derramar meu pranto
Ao seu pesar ou seu contentamento
 
E assim quando mais tarde me procure
Quem sabe a morte, angústia de quem vive
Quem sabe a solidão, fim de quem ama
 
Eu possa me dizer do amor (que tive):
Que não seja imortal, posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure.

~

A uma mulher


Quando a madrugada entrou eu estendi o meu peito nu sobre o teu peito
Estavas trêmula e teu rosto pálido e tuas mãos frias
E a angústia do regresso morava já nos teus olhos.
Tive piedade do teu destino que era morrer no meu destino
Quis afastar por um segundo de ti o fardo da carne
Quis beijar-te num vago carinho agradecido.
Mas quando meus lábios tocaram teus lábios
Eu compreendi que a morte já estava no teu corpo
E que era preciso fugir para não perder o único instante
Em que foste realmente a ausência de sofrimento
Em que realmente foste a serenidade.

~

A ausente


Amiga, infinitamente amiga
Em algum lugar teu coração bate por mim
Em algum lugar teus olhos se fecham à idéia dos meus.
Em algum lugar tuas mãos se crispam, teus seios
Se enchem de leite, tu desfaleces e caminhas
Como que cega ao meu encontro…
Amiga, última doçura
A tranqüilidade suavizou a minha pele
E os meus cabelos. Só meu ventre
Te espera, cheio de raízes e de sombras.
Vem, amiga
Minha nudez é absoluta
Meus olhos são espelhos para o teu desejo
E meu peito é tábua de suplícios
Vem. Meus músculos estão doces para os teus dentes
E áspera é minha barba. Vem mergulhar em mim
Como no mar, vem nadar em mim como no mar
Vem te afogar em mim, amiga minha
Em mim como no mar…