miércoles, 20 de octubre de 2021

josé maría memet / tres poemas


   






El suicidio de Narciso

*

En el espejo imperturbable, esos ojos restituyen
el brillo que el acero templa en la navaja. Perciben,
aún altivos, que la juventud fue un resplandor
del sol en la ventana, una imagen que la esfinge
con su enigma se encargó de descifrar.
El agua que se escurre grácil deja atrás el lavamanos,
geta pozas que de a gotas parecieran recrearse
en otro espejo. ¿En que rio sus cabellos fueron nieve?
Avanza en la corriente el cuerpo que fue hermoso,
el hierro con su sangre yace ardiendo a un costado
de la tina. Con odio apresuras el arribo de la noche,
consternado te maldices al sentir la puya en la cerviz;
tienes certeza, ya no sufres, que el tiempo se termina,
que la memoria es a veces como una piedra enorme
en los brazos de un niño, un ave negra que se posa
en la rama más delgada de la higuera.
Llaman a la puerta, vuelven a llamar esos nudillos:
una carta se desliza allí en la entrada de la casa.
¡El amor tardío siempre ha sido la acción de la torpeza!
La realidad sigue observando cabizbaja el sobre
que en el piso yace blanco. El ritmo se detiene
finalmente, la visión es la que narro:
sangre en las muñecas se desprende,
el reflejo de Narciso suspendido en el agua
quema el vidrio, enamorado de otra muerte queda solo.

~

La casa de la ficción

*

Cruje la puerta de metal y el viento
muerde las cortinas y su dejo.
En la mesa de caoba se alza fulgurante el candelabro
y en el bronce se desprende, se desliza,
lento, imperceptible, un rio enorme de vejez.

Sendas copas suben a sus labios,
contienen un torrente que  no ha de tener la soledad.

Esta es la noche de murciélagos de Usher
y el brillo de diademas en el cuello
delicado de Annabel,
detiene el tiempo, sostiene
la prestancia ya perdida.

Van los dos a la ventana: estremécese el jardín,
decrépitas estatuas en pavor huyen a hierbas.

En toda la comarca aúllan perros,
escúchense blasfemias y junto a la puerta de metal
se desploman los borrachos y sus almas.
Edgar la besa, el polvo entre sus labios
es un maizal atacado por los cuervos. 

~

El hogar imperfecto

*

(Variaciones sobre Brecht y mi vida
con aportes del poeta colombiano  Jaime Jaramillo Escobar X - 504)

Balzac fue asesinado en la escuela,
donde todos los poetas son asesinados.
                                                Henry Miller
  
La violencia es matemática y es instinto de especies.
La felicidad no es efímera porque no depende
de circunstancias contingentes.
Exiliado de la infancia, de la escuela, de la aldea:
la casa desaparece. El hogar es invisible en la mente,
aunque en el patio puedas ver a las hormigas
rápidas en tranco hacia su propio holocausto.
La familia desaparece, es el hogar imperfecto.

La manipulación de una lupa por un trío de niños,
tú en el triunvirato,
los fotones atravesando el cristal y potenciándose.
Las hormigas retorciéndose, tratando de escapar.
El olor a cadáver, los hornos.

A mí que soy poeta – a manera de crítica- suelen decirme
que vivo en la Luna. ¿Les he dicho yo – a manera de crítica-
que viven en la tierra? ¿He asesinado a alguien en la luna?
Soy poeta, no asesino.

Para que los hombres no se destruyan, en la aldea o en el mundo,
se deben a un respeto mítico. Sin ese respeto
nada es trascendente. Cuando se es un hijo de nadie,
la casa desaparece. Fue por el respeto mítico y la solidaridad
que sobreviví las dictaduras. 

Cuando una casa desaparece, no hay destino.
El destino es el lugar donde estás, no construir ahí
es botar el sueño a la basura.
Soñar es construir una melodía, la que quieres escuchar.
Abre los ojos, no tengas miedo, es tu cantar.
Escucha como construyes tu casa, la música que levantas.
Qué maravilla el optimismo, que desgracia la voluntad.
La voluntad inventa crímenes y los valora como esfuerzo.

Entiendan:
los motivos políticos, económicos o religiosos
de las guerras, son nada más que un pretexto.
Los verdaderos motivos son las ganas de matar gente
y prenderle fuego al mundo.
La casa está ahí. Nuestra felicidad no debiera ser efímera.
Felicidad que no dura una eternidad no es felicidad.

Ya morí cien veces,
cuando morir unas mil veces no era moda.
Sólo me queda mirar el crepúsculo frente al mar.
La casa no existe pero es perfecta.
Los peces saltan en el mar, toda especie nos conoce desde antes.
Las mujeres quieren llegar a esta casa, no porque estén enamoradas,
si no por que están solas y aman el poder.
La poesía quema a las polillas,
pero también quema los sueños.

El mundo es lo que te queda, es tu casa.
El lenguaje es lo que te determina.
El exilio es el cáncer de la libertad.
La libertad es más sagrada porque sólo necesitas respirar.
Incluso si no piensas, eres parte de ella.
Pero aún así, la casa desaparece.

La familia, los hijos, el perro y el gato, desaparecen.
Los asesinados no tienen paz si no existe búsqueda.
Enterrar el tiempo requiere cuerpos amados.
Si tú fueras víctima, ¿no excavarías la tierra? 

En América del Sur tenemos pájaros que mueren
si los privan de su libertad.
Por qué los seres humanos tendríamos
que ser menos que un pájaro.

La tierra es una casa en el espacio, el hogar imperfecto.
Pero en el hogar imperfecto crecen rebeldes.
Sin rebeldes los sueños son falacias y el exilio permanente.

El hogar de la mentira es el poder y no tiene ideología,
sólo lucra y acumula. Los diarios, la tv, cada satélite,
te dicen que comprender el pasado pertenece a la imaginación,
sin embargo nosotros sabemos que comprender el futuro
es hacer el bien a los hombres;
pero de lejos, como la luna a la tierra,
por algo salimos del mar, ayudados por mareas.

Esto en caso que sepas que es el mal
o recorras la tierra en busca de un padre.

En estos tiempos hay tantos hombres decididos
a dejarse atrapar, que a veces
cuando despierto a medianoche, me da miedo.
Pero me calmo, porque sé que cada noche
tiene su mañana.

***
José María Memet (Neuquén, 1957)

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