miércoles, 27 de diciembre de 2017

juan tomás ávila laurel / tres poemas








El Sudán de negros fuertes

*

El Sudán de negros fuertes
fue visitado por ladrones
porque la cosecha de Colombia se perdía.
El negro tendió su mano
y los saludó, dientes negros,
pero no era eso lo que querían.
“No se perderá-dijeron-
lo que tanto costó
al capitán de tierras extrañas,
queremos manos para las uvas”.
(La obstinación de Colón no fue en vano)
Desataron sus cadenas
y llenaron sus barcos
(la historia ya dirá
sobre partos abortados
y mozos arrojados
al abrazo de voraces tiburones)
Hoy, Namibia llora en la ONU
porque una tos de Harlem,
tierra de negros,
no sale a la calle
por la indecencia de un negro frente al escaparate
deseando ajenos bienes.
Una bala segó el verbo del pastor valiente
porque tuvo un sueño.
La historia sigue su curso.

~~~

La muerte asusta al mundo

*

La muerte asusta al mundo
desde el año de la piedra primera,
pero lo que me asusta 
de la muerte, de mi muerte,
no es la pérdida de lo que he sido
sino el dolor de no saber
lo que seré,
tras la vida con los míos.
Y saber que mi miedo
no es nada
frente al llanto
de la despedida
al lado de la caja larga
esperando la arena y la cal
para el adorno eterno.
Oigo truenos lejanos de una lluvia futura
y mi alma se transporta
en busca del creador de las tormentas.
La lluvia tronada
es un ensayo de mi muerte.

~~~

Átila arrasó campos

*

Atila arrasó campos
que pisoteó Kublai Khan,
jefe sobre caballos de Asia
para el festín de sangre
de China y Mongolia
en la carrera armamentista.
Corea llora por su hambre
comprando bombas para guerras futuras
al otro lado de la frontera falsa.
Indira quiere su lenteja
para la guerra de Cachemira
con campos alambrados y trigos minados.
¡Guerra de cacerolas vacías
y vientres huecos!
¿No salta a la vista
que la Europa vende hasta la dioxina?
Una sartén flota sobre el Ganges
arrastrando la gula
de millones de hastiados
por el hambre sagrada
de la vaca diosa;
en el aire, una bala
rompe el saco de la vergüenza
rusa y descubre el hambre
de ortodoxos miles.
¡Guerra de cacerolas vacías
y vientres huecos!
¿No salta a la vista
que Europa vende hasta
la coca cola enferma?

***
Juan Tomás Ávila Laurel (Malabo, 1966)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario