miércoles, 9 de agosto de 2017

rabindranath tagore / el jardinero, xlvi













Me dejaste y seguiste tu camino.
Creí que estaría triste sin ti y que pondría en mi corazón solamente tu imagen labrada en una canción de oro.
Pero, ay, mala suerte mía, el tiempo es breve.

La juventud se marchita año tras año; los días de primavera son fugaces; las frágiles flores se mueren para nada, y el sabio me advierte que la vida es sólo una gota de rocío en la hoja de un loto.
¿Habré de olvidarme de todo esto para quedarme contemplando a la que me ha vuelto la espalda?
Esto sería duro y necio, pues el tiempo es breve.

Venid, pues, noches de lluvia mías, con vuestros pies pequeños; sonríe, dorado otoño mío; ven, atolondrado abril, que lanzas besos por doquier.
¡Ven tú, y tú, y tú también!
Amores míos, sabéis que somos mortales. ¿Es sensato destrozarse el corazón por una que se lleva el suyo lejos? Pues el tiempo es breve.

Es dulce sentarse en un rincón y escribir en verso que eres todo mi mundo.
Es heroico abrazarse al dolor y decidir no ser consolado.
Pero un nuevo rostro se asoma a mi puerta y levanta sus ojos a los míos.
No puedo sino secarme las lágrimas y cambiar el aire de mi canción.
Pues el tiempo es breve.

***
Rabindranath Tagore (Calcuta, 1861-1941)
Versión de Enrique López Castellón

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