viernes, 25 de agosto de 2017

bruno vidal / la solución es militar











La poesía indecorosa, falta de rigor, falta de fe, falta de propósitos benignos,
Falta de recursos, falta de ortografía, falta de inspiración, narcisista, arrogante, esbelta,
Amante de sí misma, ególatra, segura de sí misma, tajante, centro de mesa,
Pagada de sí misma, falta de autoridad moral en las Bellas Letras.

La poesía arribista codeándose con las altas esferas, con los de alto copete,
Con los primeros figurones del municipal, con los chacales de las prefecturas,
Con los villanos de los altos mandos, charla amena con los puercos de las magistraturas, Trato íntimo con los advenedizos de la pasarela cultural progresista,
Congratulaciones de los esbirros en el altar de la patria.

La poesía embustera, falta de energía, falta de cojones, falta de honorabilidad,
Falta de heroísmo personal, falta de comunicación con el arte de la extrema pobreza.

La poesía, panfleto, consigna, lema, spot publicitario, dentro de foco, farandulera
Integrándose al sistema, al blog de la cháchara neoliberal, a la farsa gobernante,
A la tarjeta dorada de American Express.

La poesía, falta de delicadeza, falta de espíritu, falta de tacto, falta de colorido,
Falta de respeto, falta de entendimiento con las sinagogas,
Falta de apostolado con las basílicas, falta de pudor,
Falta de pericia al identificar los restos del patio 29,
Falta de tino con los humildes que no encuentran salida en el hogar de Cristo.

La poesía no es observante, no es purísima, no es calvario,
No es patíbulo en Semana Santa, no es sacramento, no es cáliz de sangre,
No es virgen María que interceda en la gruta de Lourdes.


Falta de agallas en la guerra de guerrillas, falta de entusiasmo en la toma de partido,
Falta de puntería en la acción directa, falta de vigilia en la línea de avanzada.

La poesía tiene la desfachatez de hacer sus descargos en la declamación pública del poeta:
........... . ...... .. .. . . . . .. . . Los trapos sucios se lavan en casa.

Y este creyente con muchísimas dificultades en este ejercicio espiritual
De querer llamar la atención del publico cautivo y cautivante
Se insensibiliza en la hechura escrupulosa de un verso que ya se quisiera libre,
Por lo demás.

Poesía dése el tiempo de visitar las catacumbas de los primeros cristianos
Por otra parte usted puede darse el trabajo de corregir las malas costumbres
Adquiridas por un proletariado en falta de mérito, en falta de conciencia
Y en falta de organización.

Usted poesía puede esquivar los caprichos de los pequeños burgueses
Persistentemente envalentonados en los aleros de las clases dominantes.

Usted poesía puede prestar socorro a los miembros activos de la Santísima Trinidad
Usted poesía puede celebrar misa diaria en la nave central de una catedral.

Usted poesía puede izar la bandera de lucha en la Plaza de la Ciudadanía.

Usted puede comportarse a la altura de las circunstancias
Declame a viva voz: la solución es militar.

Poeta lo que usted me demanda en la petición de principio
Es francamente ilusorio, quimérico, bufonesco e idealista
No estoy en condiciones de redimir a los hombres de mala voluntad.

No presto amparo a los afligidos en la sesión de tortura
Ni abogo por la situación delicada de Carlos Contreras Maluje
No me preocupa en lo más mínimo la suerte de los que cayeron en desgracia
No conozco la parábola del buen samaritano ni he leído la primera encíclica
De nuestro amado Cardenal Ratzinger.

No tengo noción de que yo haya sido voz cantante o protagonista principal
En la vicaría de la solidaridad
No comulgo con los mártires del Partido Comunista.

No escribí una octavilla a favor de los trabajadores de la ciudad y el campo
Jamás afirmé que yo fuese un arma cargada de futuro
A lo más un expediente seguro de los que siempre se refugiarán cobardemente
En el refrán ambiguo de La Palabra.

***
Bruno Vidal (Santiago de Chile, 1957)

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