jueves, 3 de abril de 2025

jorge teillier / cuando yo no era poeta










Cuando yo no era poeta
por broma dije que lo era.

Yo no había escrito ningun verso
pero admiraba el sombrero alón
del poeta del pueblo.

Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Ella me preguntó si de verdad era poeta.
Ella tenía catorce años.

Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
Despues una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme.

Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
Yo no le dí nada a cambio.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.

Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.

Cuando salí la halle en la plaza y no me saludo.
Volví a mi casa y escribí mi primer poema.

***
Jorge Teillier (Lautaro, 1935-Santiago de Chile, 1996)

miércoles, 2 de abril de 2025

louis aragon / palabras de henri matisse








Mil manos entreabren todas las cabelleras,
de mis manos recoge sus colores el día;
un suspiro es la brisa de mis barcas veleras;
del sueño que perdura parte mi lejanía.

Toda flor por desnuda parece una cautiva
que hace temblar el tacto con su esplendor celeste;
escucho, miro y pienso, y el cielo a la deriva
es para mi sencillo como quitada veste.

Explico mis palabras al paso de la ronda;
aplico el pie desnudo por el viento borrado;
desvelo para el mundo lo que el instante ahonda,
y el sol que se levanta del hombro deseado.

Explico la silueta que enmarca la ventana;
doy la clave de árboles, pájaros y estaciones,
la del sellado júbilo de la planta lozana,
la del sigilo extraño que habita los rincones.

Explico en infinitos negrura y transparencia;
descifro el destellante roce de las mujeres,
y en la cósmica cifra la individual presencia,
y la razón que aúna las cosas y los seres.

Me entregan su perfume las formas pasajeras,
y la página en blanco su musical acento;
y explico lo que hace las hojas más ligeras,
y de la rama un brazo levemente más lento.

Innoble en la tormenta de la época gris;
avasalla mi norma la lumbre justiciera;
yo pinto la esperanza... Yo soy Henri Matisse
que le anticipa al mundo lo que del tiempo espera.

***
Louis Aragon (París, 1897-1982)
Versión de Carlos López Narváez

martes, 1 de abril de 2025

especial poesía metaliteraria

la comparecencia infinita este 1° de abril de 2025 suma ocho años de existencia con uno que otro sobresalto temporal, pero desde febrero de 2021 ofreciendo entregas diarias ininterrumpidamente. Cabe señalar que esta mediateca no tiene fines de lucro, no recibe financiación, solo publica poesía en lengua española (traducida o no) con fines de difusión y con el respeto que cada obra merece. Ese fue el espíritu inicial y todavía persiste en nuestra labor. Para celebrar este octavo aniversario hemos preparado una selección de poesía metaliteraria. A grandes rasgos, el poeta tiene como "materia de trabajo" a la condiciones materiales del oficio. El poema, entonces, es una continúa reflexión sobre los detalles del quehacer y la propia experiencia como ser humano y poeta. Sin más, un homenaje a quienes se sumergen en los pliegues de una actividad individual y colectiva.

***










Billy Collins
El problema con la poesía

**

El problema con la poesía, me di cuenta
al caminar por la playa, una noche --
fría arena de Florida bajo mis pies desnudos,
un espectáculo de estrellas en el cielo --

el problema con la poesía es
que nos incita a escribir más poesía,
más lebistes llenando el tanque de pesca,
más conejitos
brincando desde sus madres hacia el pasto húmedo.

¿Y cómo terminará?
a menos que el día finalmente llegue
en que hayamos comparado todo en el mundo
con todo lo demás
y que no quede nada por hacer
más que cerrar despacio nuestros cuadernos
y sentarnos con los brazos cruzados sobre los escritorios.

La poesía me llena con alegría
y me levanta como a una pluma en el viento
la poesía me llena de pena
y me hundo como una cadenita arrojada desde un puente

…mayormente la poesía me llena
con la urgencia de escribir poesía,
sentarme en la oscuridad y esperar una pequeña llama
que aparezca en la punta de mi lápiz.

Y con eso, el deseo de robar, de asaltar los poemas de otros,
con una linterna y una máscara de esquí.
Y qué triste banda de ladrones somos,
carteristas, rateros comunes,
pensé,
mientras una fría ola se arremolinaba a mis pies
y el faro movía su megáfono hacia el mar
que es una imagen que robé directamente
a Lawrence Ferlinghetti --
para ser perfectamente honesto, por un momento --

el poeta ciclista de San Francisco
cuyo libro, pequeño parque de diversiones,
llevé en el bolsillo de mi uniforme
por todos los pasillos peligrosos de la escuela secundaria.

(Versión de Marina Kohon)

/

The Trouble with Poetry

*

The trouble with poetry, I realized 
as I walked along a beach one night -- 
cold Florida sand under my bare feet, 
a show of stars in the sky --

the trouble with poetry is 
that it encourages the writing of more poetry, 
more guppies crowding the fish tank, 
more baby rabbits 
hopping out of their mothers into the dewy grass. 

And how will it ever end? 
unless the day finally arrives 
when we have compared everything in the world 
to everything else in the world, 
and there is nothing left to do 
but quietly close our notebooks 
and sit with our hands folded on our desks.

Poetry fills me with joy 
and I rise like a feather in the wind. 
Poetry fills me with sorrow 
and I sink like a chain flung from a bridge.

But mostly poetry fills me 
with the urge to write poetry, 
to sit in the dark and wait for a little flame 
to appear at the tip of my pencil.

And along with that, the longing to steal, 
to break into the poems of others 
with a flashlight and a ski mask.

And what an unmerry band of thieves we are, 
cut-purses, common shoplifters, 
I thought to myself 
as a cold wave swirled around my feet 
and the lighthouse moved its megaphone over the sea, 
which is an image I stole directly 
from Lawrence Ferlinghetti -- 
to be perfectly honest for a moment --

the bicycling poet of San Francisco 
whose little amusement park of a book 
I carried in a side pocket of my uniform 
up and down the treacherous halls of high school.

~


Nicanor Parra
Qué es la poesía

**

La fundación del ser x la palabra
Poesía eres tú
Todo lo que se mueve es poesía
Lo que no cambia de lugar es prosa

Pero qué es poesía
Todo lo que nos une es poesía
Sólo la prosa puede separarnos

Sí pero qué es poesía
Vida en palabras
Un enigma que se niega a ser descifrado x los profesores
Un poco de verdad y una aspirina
Antipoesía eres tú

~


León de Greiff
Sonetines

**

Nunca la Poesía cosa grave.
Jamás la Poesía baladí...
Varia la Poesía: a Ella me dí
como a la Dona viperina o suave.

Si la Dona te ama ¿quién lo sabe?
Si no te ama, ¿quién lo sabe? dí.
Fugada, aún es rosa de Engadí.
La Poesía es ave, es nube, es nave

de los vientos juguete: así la Dona.
¿Nunca la Poesía cosa seria?
¿Nunca la Dona, clara, fiel, segura?

Una u otra te hiere o galardona,
te enaltece, te sume en la miseria:
las dos son la razón de la locura,

~


Dino Campana
Oh poesía poesía poesía

**

Oh poesía poesía poesía
Surge, surge, surge
Por sobre la fiebre eléctrica del empedrado nocturno.
Suéltate de las elásticas silhouettes equívocas
Deslízate en el disparo, en el súbito alarido
Sobre la anónima fusilería monótona
De las voces incansables como olas
Chilla la ramera perversa en el cuadrivío
Porque el joven elegante le robó el perrito
Brinca una cocotte langosta
De una vereda a otra toda verde
Y desolla mi médula el rechinar ferroso del tranvía
Silencio - un gesto fulmíneo
Originó una lluvia de estrellas
De un costado que se doblega y roe bajo el golpe certero
En un manto de sangre aterciopelado y vigilante
Sigue el silencio. Comenta seco
Y sordo un revólver que anuncia
Y cierra otro destino.

(Versión de Antonio Aliberti)

/

O poesia poesia poesia

*

O poesia poesia poesia
Sorgi, sorgi, sorgi
Su dalla febbre elettrica del selciato notturno.
Sfrenati dalle elastiche silhouettes equivoche
Guizza nello scatto e nell'urlo improvviso
Sopra l'anonima fucileria monotona
Delle voci instancabili come i flutti
Stride la troia perversa al quadrivio
Poiché l'elegantone le rubò il cagnolino
Saltella una cocotte cavalletta
Da un marciapiedi a un altro tutta verde
E scortica la mie midolla il raschio ferrigno del tram
Silenzio - un gesto fulmineo
Ha generato una pioggia di stelle
Da un fianco che piega e rovina sotto il colpo prestigioso
In un mantello di sangue vellutato occhieggiante
Silenzio ancora. Commenta secco
E sordo un revolver che annuncia
E chiude un altro destino.

~


Denis Roché
La poesía es inadmisible

**

La poesía es inadmisible. Por otra parte no
existe, amablemente la espalda contra los opérculos
La abertura como reja, cascada, comida o incluso
El omóplato cuando yo lo veía por primera vez.
Memento, uncida, demasiado atraída por la perspectiva
De esta impotencia, entelada, con el aire bastante próximo.
3 líneas en el sueño y yo veía finalmente por enci-
ma de los confusos aparecer una lenta cuesta
De la landa de los Baskerville: el agua chapoteaba pero
Sin que la desmesura habitual del relato haya tomado
Al elector completamente de rodillas -es llamar al
Señor, deletreando la orden del día, de esta jornada fija
El agua chapoteando débilmente contra el borde del sen-
dero y el medio ambiente procurándose al mismo
Tiempo satisfacción y juego de palabra. Que
No entiendo. Y tú, viviseccionadora de
Talla. Y la poesía, palacio para bulímicos.
Habitáculo para no ser nada. ¡Y decir que la biolo-
gía podría resolver todo!

(Versión de Jorge Fondebrider)

~


Mark Strand
Se la vita è sventura...?

**

para Charles Wright

¿Dónde estaba escrito que hoy
me asomaría a la ventana y, por ser verano,
pensaría en aire tibio llenando altas salas flotantes de árboles
con los olores mal casados de hierba y alquitrán; que dos abejas alocadas
darían vueltas persiguiéndose a la sombra, que un muro
de nubes borrascosas se elevaría al este,
que hoy -precisamente hoy- un hombre, afuera, recobraría aliento.
donde pudo ser visto y, echando atrás la cabeza,
dejaría escurrirle dorada luz por la cara vuelta a lo alto
y que un desconocido que surgió quién sabe de dónde, de súbito
sacando una navaja lo rajaría, del vientre al esternón,
haciendo que aquel momento ante mi casa le fuera el último? ¿Dónde estaba escrito
que el mundo, apiadador a fin de cuentas, se abriría
para dejar pasar la forma borrosa del asesino
que huía de allí, en tanto la víctima, caída
de rodillas ya, sentiría el calor de su ser entero volverse
una nube breve, traslúcida, deshilachándose apenas formada?
¿Que dos ojos sin vista sustituirían su mirada de asombro;
que pese a su voluntad -me pareció- de sobrevivir, entrar
nuevamente en la inalcanzable esfera de la luz, continuaría
cayendo y los vecinos, empezando a llegar,
acecharían lo oscuro de su cuerpo, al mirarlo desplomarse
en su herida, como una mosca o mota, tornarse
parte infinitesimal de la noche, donde la deriva
de sueños y las ruinas de estrellas, con el mismo destino,
obedeciendo iguales reglas, al descender, se asemejan?
¿Dónde estaba escrito que aquella noche se extendería
inscribiéndose oscuramente por doquier o, puesta así la cosa, dónde
estaba escrito que nacería a mí mismo una y otra vez,
como ahora mismo, como todo en este instante,
y sentiría el caer de la carne en el tiempo, la sentiría girar
sin ruido, lenta, como enderezándose, hasta quedar como es debido?

(Versión de Gerardo Deniz)

~


Marianne Moore
Poesía

**

A mí también me digusta: hay cosas que son importantes
    más allá de todo este desatino.
Empero, leyéndola con perfecto desprecio, uno
    descubre en ella
después de todo, un lugar para lo auténtico.

   Manos que pueden agarrar
   ojos que pueden dilatarse, cabellos que puede erizarse
   si fuera necesario, estas cosas son importantes no porque

pueda dárseles una interpretación altisonante sino porque
   son
últiles. Cuando se vuelven tan secundarias que hasta
    llegan a ser ininteligibles,
puede decirse lo mismo de todos nosotros
    que no admiramos lo que
    no podemos entender: el murciélago
    sosteniéndose patas arriba o en busca de algo
    para

comer, elefantes que empujan, un caballo salvaje dando un rodeo, un incansable
    lobo debajo
de un árbol, el impasible crítico crispando su piel como un
     caballo que siente una pulga, el aficionado
al béisbol, el estadígrafo...
     tampoco es válido 
     tener prejuicios contra los "documentos comerciales
y los textos escolares": todos estos fenómenos son importantes.
      Sin embargo uno debe hacer una distinción:
cuando poetas a medias los arrastran para destacarlos
       el resultado no es poesía,
        ni la tendremos
hasta que nuestros poetas puedan ser
        "literalistas de
         la imaginación"... por encima
         de la insolencia y la trivialidad y puedan presentar,
para ser inspeccionados, jardines imaginarios con sapos reales.

Entretanto, si por una parte exiges
la materia prima de la poesía en
          toda su crudeza y
          por la otra lo que es auténtico,
          entonces estás interesado en la poesía.

(Versión de Alberto Girri)

/

Poetry

*

 I, too, dislike it: there are things that are important beyond
      all this fiddle.
   Reading it, however, with a perfect contempt for it, one
      discovers in
   it after all, a place for the genuine.
      Hands that can grasp, eyes
      that can dilate, hair that can rise
         if it must, these things are important not because a

high-sounding interpretation can be put upon them but because
      they are
   useful. When they become so derivative as to become
      unintelligible,
   the same thing may be said for all of us, that we
      do not admire what
      we cannot understand: the bat
         holding on upside down or in quest of something to

eat, elephants pushing, a wild horse taking a roll, a tireless
      wolf under
   a tree, the immovable critic twitching his skin like a horse
      that feels a flea, the base-
   ball fan, the statistician--
      nor is it valid
         to discriminate against "business documents and

school-books"; all these phenomena are important. One must make
      a distinction
   however: when dragged into prominence by half poets, the
      result is not poetry,
   nor till the poets among us can be
     "literalists of
      the imagination"--above
         insolence and triviality and can present

for inspection, imaginary gardens with real toads in them,
      shall we have
   it. In the meantime, if you demand on the one hand,
   the raw material of poetry in
      all its rawness and
      that which is on the other hand
         genuine, you are interested in poetry.

~








Pier Paolo Pasolini
Pedido de trabajo

**

Poesía por encargo es artefacto.
El constructor de artefactos puede producir muchos
(sin procurarse más cansancio que el del trabajo manual).
El objeto puede resultar, a veces, irónico:
el artefacto siempre lo es.
Han pasado los tiempos en que, voraz ahorrista,
derrochaba todo, invirtiendo mi dinero (mucho,
porque era mi semen y yo siempre estaba en erección)
en la compra de áreas de bajísimo valor
que se valorizarían de aquí a dos o tres siglos.
Era tolemaico (era un muchacho)
y contaba la eternidad justamente en siglos.
Consideraba la tierra el centro del mundo;
la poesía, el centro de la tierra.
Todo era bello y lógico.
Por lo demás, ¿que razón tenía para no creer
que todos los hombres eran como yo?
Luego, en cambio, se revelaron todos mucho mejores;
y yo resulté ser, más bien, hombre de raza inferior.
Intercambié puntos de vista
y entendí que no quería escribir más poesía. Ahora, sin embargo,
ahora que está vacante la vocación
-pero no la vida, no la vida-
ahora que la inspiración, si viene, no produce versos-
por favor sepan que estoy aquí pronto
a proveer poesía por encargo: artefactos. (1)

(1) Incluso explosivos.

(Versión de Jorge Aulicino)

/

Richiesta di lavoro

*

Poesia su ordinazione è ordigno.
Il costruttore di ordigni può produrne molti
(nient'altro procurandosi che stanchezza per il lavoro manuale).
L'oggetto può essere, talvolta, ironico:
l'ordigno lo è sempre.
Sono passati i tempi in cui, vorace economizzatore,
spendevo tutto, investendo i miei soldi (molti,
perché erano il mio seme: e io era sempre in erezione)
nell'acquisto de aree di bassissimo valore
che sarebbero state valorizzate da lì a due o tre secoli.
Ero tolemaico (essendo un ragazzo)
e contavo l'eternità per l'appunto, in secoli.
Consideravo la terra il centro del mondo;
la poesia il centro della terra.
Tutto ciò era bello e logico.
Del resto, che ragioni avevo di non credere
che tutti gli uomini non fossero come me?
Poi, invece, si sono rivelati tutti di me molto migliori;
e io son risultato essere, piuttosto, uomo di razza inferiore.
Ricambiai l'apprezzamento
e capii che no volevo più scrivere poesie. Ora, però,
ora che la vocazione è vacante
-ma non la vita, non la vita-
ora che l'ispirazione, se viene, versi non ne produce -
vi prego, sappiate che son qui pronto
a fornire poesie su ordinazione: ordigni. (1)

(1) Anche esplosivi.

lunes, 31 de marzo de 2025

martha kornblith / dos poemas













Si hubiéramos celebrado
el cumpleaños del poema,
si mi vida hubiera sido
como el hilo de una metáfora
y mis pretendientes aficionados
a vicios más erráticos.
Si el inicio hubiera sido
como estas mis nuevas costumbres.
Si toda mi primera vida
no hubiera caído en desuso, como hoy.
Quizás no conocería la diferencia.
Porque desear y apostar es lo mismo.

~

Me enamoré en diciembre
en el mediodía del lejano oeste americano
cuando, sin sospecharlo,
hilaba sueños a lo Virginia Woolf.
Si no hubiera sido por su prisa
de precoz hombre de negocios
que quería gerenciar hoteles con casinos
hubiéramos recorrido el Gran Canyon
el silencio de Nevada
pero el tiempo se disipó
como una burbuja de champagne.
He vuelto
y la ciudad es un almirante que regresa a su navío
sílabas que se deshacen
en un poniente de luces.

***
Martha Kornblith (Lima, 1959-Caracas, 1997) 
Fotografía de Guillermo de Yavorsky

domingo, 30 de marzo de 2025

pedro lemebel / carta a la dulce juventud









A ti, mi querida polilla de farol, mi carreteada zapatilla cesante. A la verde juventud universitaria, que escribe su testimonio con la llamarada de una molotov que tisa de rabia el cemento. A los encapuchados del Arcis, de la Chile, de tantas aulas tomadas en la justa demanda de querer estudiar sin trabas económicas, sin la monserga odiosa del crédito, del recargo, de la deuda y el pago. Como si no bastara con quemarte las pestañas dándole al estudio los mejores años de tu vida, para después titularte de neurótico vagoneta. Como si no bastara tu dedicación, tu sincera dedicación, cuando te humea el mate toda la noche, hasta la madrugada leyendo, dejando de lado ese carrete bacán que chispearía de pasión tu noche de fiesta. Tu gran noche, pendejo, donde chorrearían las cervezas y un aire mariguano pintaría de azul el vaho de la música. Como si no bastara con todas las negaciones que te dio la vida, cuando postulaste a esa universidad privada y el «tanto tienes, tanto vales» del mercado académico te dijo: «Tú no eres de aquí, Conchalí, —No te alcanza, Barrancas, —A otro carrusel, Pudahuel, — A La U. del Estado, Lo Prado.»

Así no más, mi bella chica artesa que ya se las vivió todas de un trago, y en ese salud el futuro se derramó de golpe. Vino el embarazo y la bronca de tu viejo preguntándote de quién era el crío. Y qué te ibas a acordar si esa noche en la disco todos los locos tenían la misma cara de fiebre. La única que no te dijo nada fue tu vieja, quien te brindó su apoyo, valioso, pero inútil a la hora de pagar quinientas lucas por el aborto. Y ahí está el niño ahora, y tú lo amas como a nadie, y qué culpa tiene él, y qué culpa tienes tú también de abandonar tus sueños de progreso, de realización profesional a cambio de este papel de niña-madre. Adiós, mi chiquilla, a ese porvenir, que tan temprano canceló tus ilusiones gota a gota con la urgencia parturienta. Y, al final, como tantas chicas de la población, te ves hojeando el diario, buscando pega en un topless, en los cafés para varones, o en las casas de masajes que abundan en la oferta laboral de la prostituída demanda. Y eso fue todo, allí se acabó el cuento de la dulce princesita descarriada.

A tantos pendejuelos rockeros, raperos, metaleros, hip-hoperos, que despliegan su estéti ca bastarda coloreando esta urbe infame con su melenada tornasol. A ellos, por su espectáculo de vida impertinente. Por sus desvíos, por sus tocatas donde el minuto bullanguero de eléctrico rocanroll, también equivale a un minuto de silencio. Por ese silencio, cuando llegas a tu casa, pateando piedras», «puteando piedras», porque lo único que te espera es la tele prendida cacareando su mentira oficial. Para ti, mi Johny Caucamán, mi Matías Quilaleo, mi Rodrigo Lafquén; bellos ejemplares de la raza mapuche que en Santiago rapean su guillatún-tecno. Por esa fiereza de indio punky, pelo tieso. Por su indomable juventud, que desde acá, apoyan con el corazón encendido las movilizaciones de Ralco, el Biobío, y putean en mapudungun chicano por sus hermanos presos.

Para usted, joven barrista, que escucha desconfiado el palabreo de esta prédica. Tal vez para reforzar la sospecha de su espíritu futbolero que se expresa clandestino en los códigos del graffiti, del espray en mano, de la letra puntuda narrando en las paredes la flecha anarca de su descontento. Quisiera prometerle que la ciudad sería una pizarra para usted solo, y que en sus paredes, usted podría expresar libre esa gramática lunfarda que lo apasiona. Quisiera decirle que nunca más la bota policial limpiará su mierda de «orden y patria» en sus nalgas rebeldes. Podría ofrecerle tantas cosas, tantas esperanzas que muchos guardamos con impotencia en el lado zurdo del amor. Pero usted sabe más que yo de las promesas incumplidas, del apaleo de la repre, y del canto frustrado de su esquina pastabasera, de su cancha de fútbol y las tardes tristes, ociosas, peloteando. Usted lo vivió, lo supo o le contaron lo que ocurrió en su paisito. Por eso, usted sabe mejor que nadie que el sermón monaguillo de la derecha fue y será para el Chile pobre un epitafio de tumba.

No le ofrezco el cielo, porque sé que los ángeles le aburren. Tampoco un carrete interminable, porque el bolsillo roto de la izquierda no da para tanto. Tal vez, en esta carta, podamos imaginar un sitio digno donde respirar libertad, justicia y oportunidades sin besarle el culo a nadie. Quizás, soñar otro país, donde el reclutamiento sea voluntario, y usted no se sienta menos patriota por negarse a empuñar la criminalidad de esas armas. Sería un bello país, ¿no cree? Un largo país, como un gran pañuelo de alba cordillera para enjugarle al ayer la impunidad de sus lágrimas. Un hermoso país, como una inmensa sábana de sexo tierno que también sirva para secarle a usted su sudor de mochilero patiperro. ¿Qué me dice? Nos embarcamos en el sueño.

***
Pedro Lemebel (Santiago de Chile, 1952-2015)

sábado, 29 de marzo de 2025

diego ramírez gajardo / 29 de marzo













No es que estemos felices
Es solo el estar conscientes
Que nos esperamos por tanto tiempo.
Sin embargo, cuando te cuento
Porque en marzo a unas calles del liceo
Te arrancan la furia con lágrimas en los ojos,
Cuando te cuento
Porque se paraliza la Universidad
El silencio
El trafico de mi vida
El trafico a tu zona sur,
Cuando te cuento
Que el Día del Joven Combatiente
Se Ilumina la historia de mi país en el amanecer
de los territorios bélicos a cuadras de tu casa
A media cuadra de tu cama
A un par de casas de tu evidencia de leche en las manos
Porque en marzo,
Cuando tú estabas recién ingresando cariños ilegales
En la ropa y las zapatillas nuevas
De ese señor adinerado que te cuidaba meses antes
De tenerte aquí adentro, conmigo,
En tus calles estaban contando otra historia.
Es cierto, que te asustabas
Que tiritabas de miedo por la llamarada y mi nombre
Te cuento del '85
De los hermanos Vergara Toledo
De la muerte
Del crimen
De la represión
Y la cruzada con sangre.
Te cuento de la lucha de ahora
De las nuevas luces de guerra
De todas las veces que es necesario,
Brian,
Que es absolutamente necesario
El símbolo
El fuego entre nosotros
Las noches del 29 de marzo
las formas curvadas de la cordillera
Reflejada en tus ojos
La estrella del MIR
El pedagógico
Las calles cercadas
Lo adherido
Los perdigones
La panadería de Las Rejas con 5 de abril.
El fusil SIG
La subametralladora UZI
El block 972-C.
El balazo
Los 18 años
Los cuerpos de ambos abandonados en la vía pública.
La iglesia de Jesús Obrero
La Villa Francia
Las barricadas
Tu cuerpo en llamas
Y el horror de encerrarnos por horas
Donde nadie pueda adivinar la furia de nuestros cuerpos

***
Diego Ramírez Gajardo (Antofagasta, 1982)

viernes, 28 de marzo de 2025

selva almada / principios de febrero










No.
El hermoso verano
no ha terminado aún.
Nos queda un mes para estarse en los patios
y descalzarnos
mientras charlamos
de esto y aquello
sin ton ni son.
Todavía habrá hombres de brazos tostados
en las calles
de la ciudad envuelta por la noche
brotada toda
como un lazo de amor.

No.
No me sostengas que no voy a caerme.
Sólo se caen las estrellas fugaces
y yo —te dije—
quiero permanecer.

Un hombre es bueno para una noche.
Cuando amanece es un reflejo dorado
sobre la cama donde se toma café.
Y es agradable el olor que deja.
Dura todo un día.
Pero no toda la vida.

Luego hay que descansar.
El libro de Kavafis y el de Pavese
sobre la mesa de luz.
Hay que aminorar la marcha.
Sentarse un rato a solas
en el sillón del patio.
Mujeres: tendríamos
que aprender de los gatos.
¡Cómo agradecen el tazón
que rebosa de leche!

Falta para el otoño.
Que nos encuentre intactas.
Sin habernos negado
a estas pasiones
que cada tanto
asaltan.

***
Selva Almada (Villa Elisa, 1973)