Anuncio

El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

jueves, 9 de enero de 2025

xitlalitl rodríguez mendoza / dos poemas









Para escribir se necesitan recursos. Y los errores son una mina. Marcar fallas en el calendario, de nuevo, breves hilos, días, conjeturas, estirar relaciones, afinar la tensión, la competencia, diría Bourdieu, en el campo. El tiempo sin trabajar escupe, aísla, estimula las formas más diversas de mortificar el cuerpo. Un barbero le hizo una sangría a Santa Teresa de Jesús el 3 de octubre. El 4 murió ella. Al día siguiente se instauró el calendario gregoriano; su muerte nació el 15 de octubre de 1582. Yo, el 15 de octubre de 1982. Un dato estrafalario, sin importancia, que sin embargo, me hace lucir mejor cuando me imagino como Alaska y grito Quiero ser santa ante el aullido y la ovación, al despeñarse contra el suelo de la ducha, de millones de gotitas de agua que debería pagar antes de irme al trabajo y de que corten el suministro.

~

Cuando digo tu nombre, nombro todo lo que está fuera de mí. Combustible. Una penumbra en lentejuelas me abraza hasta el amanecer y te veo, al piano, como un pequeño dios o como la viruta esparcida de un borrador gastado de raspar este garabato que soy, esta errata, esta persona que pudo haber sido un mail o un tuit o un 21 en un boletito del camión. En tus partituras siempre hay nombres, como notas, como si Satie estuviera lamiéndote los dedos. Tarareas algo que me hace sentir que moriré mañana y entonces adelanto lo que pueda de esta traducción que —me dicen— tiene un registro demasiado alto. Debo bajarlo. Igual que el último rastro de lo que me queda, algunas palabras que seguirán sirviendo si les quito el polvo. Palabras como la palabra polvo o Conasupo, palabras datadas entre los años ochenta y noventa y, acaso, tú que aún me sirve para definir algo inabarcable, como un crédito hipotecario: algo a lo que no puedo acceder.

***
Xitlalitl Rodríguez Mendoza (Guadalajara, 1982)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario