miércoles, 15 de julio de 2020

fernando escobar páez / cuatro poemas


MI TERROR
Es duro el trabajo de la pesadilla.
LEOPOLDO MARÍA PANERO

Cuando los antiguos griegos sufrían de pesadillas
recurrentes viajaban al templo de Epidauro donde los
sacerdotes del culto interpretaban los horrores nocturnos
para luego curar a los peregrinos mediante plantas
alucinógenas previamente bendecidas por el semi dios
Asclepio.
I
Pero ya no soy pagano ni drogadicto para merecer la
sanación. Me volví católico apostólico romano y abstemio
que se masturba con pesadilla en mano. Mi terror tiene
forma de mujer fea como Hefesto y frígida como Artemisa.
En las noches degüella a mi ganado y me ofrece fresas
negras, sudor de arimapso, ambrosia defecada y besos
de prostituta amazónica que nunca me da, pues prefiere
recordarme que nunca fui más que su pegaso sin alas ni
falo.
Ω
Mi terapeuta me pidió que intente masturbarme como la
gente normal: pensando en mujeres bonitas y adorables,
pero no puedo; mi verga tiene tanto miedo a la noche que
solo entre verrugas y derrotas puede besar a La Triple
Diosa.

~

MOMENTO DE JALAR LA CADENA

El amor es el lugar del excremento.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Admirarte mientras defecas fue mi perdición. Soy Acteón
y tu mierda congelada es la jauría sagrada que se
alimenta de mi rostro.
Son punzantes los cristales que se forman en tu ano. Tal
vez por eso me enamoré de ti: armas filosas escondidas
dentro de un trasero frágil, culo de gata, más peligroso
que las propias garras.
Pero pese a la coprofilia que me habita desde que te
conocí, ha llegado el momento de jalar la cadena.

~

DOS PÁJAROS VIOLENTOS (BREVE RE ESCRITURA DE LOS
CANTOS DE MALDOLOR)

Un arcángel bajado del cielo y mensajero del Señor
nos mandó que nos transformáramos en una única araña.
ISIDORE DUCASSE

Poco importan los inconfesables vicios del águila o el
sangriento rugido del pelícano en mis tímpanos, si el cielo
solo conoce dos pájaros violentos: Jesús y El Marabú; aves
deformes y sin sombra que llevan la venganza tatuada en
sus picos. Siembran espirales de guano y furia en el
viento para humillar al plumaje rosa de sus víctimas, y
desflorar el túmulo donde yacen las últimas nubes.

~

EL DESAFÍO DE LA BESTIA

Apreciemos sin vértigo, la extensión de mi inocencia.
Jean Arthur Rimbaud

Maniquí sagrado que colecciona condones pero que de
noche viene a retozar en mis ruinas, ¡en tus escamas
conocí la abyección!, por eso transmutaré Tu Nombre —
antaño sacro— en vomitorium de esta pústula volcánica
que fue mi piel.
Con la bendición de El Perro desperdicié semen sobre la
tundra que llevas atada en el rostro, pero HOY, Una Bestia
Más Sabia proclama: ¡No más! ¡Cose con tinta sus
agujeros! ¡Deja que Otro se anule entre sus senos
tísicos!... BUSCA EL MAR. ¡Solo en la vastedad podrás
limpiar La Marca!
Acepto el desafío de La Bestia
y desnudo como una piedra
te dejo morir.

***
Fernando Escobar Páez (Quito, 1982)

martes, 14 de julio de 2020

andrés villalba becdach / dos poemas










You don't fool me

*

Narcotizar con alucinación de profundidad la saudade: esta blanca pared que crece y crece es mi única morfina aurora en la vena La autarquía se reduce al engranaje de pérdidas y goles en contra El comején iridiscente es una canoa en tu vientre: cae a la cocción del pupo El oleaje asciende: se crispa en el pubis hasta que es engullida por el milagro labiar crepusculario: el clítoris es un tótem de mucílago: sangre de esmeralda que se deshace hasta ser seca sustancia regenerada en atún sierrilla anguila agua mala eso es tu sexo: la llovizna de un sol agónico: el hervidero de la ola Alcohol Prefiero la espuma del día: ese perro enfermo Los espinos que dibuja el arrecife son animalitos del viento ¿Cuándo brotan orquídeas de las ruinas? Extraño tu cuerito cuerazo cuerísimo moreno mío indomable y arisco ahora que crecen uñas en la espalda y las alergias se diseminan en la sangre La silueta de ese pájaro de zinc en la cornisa tiñe mi asombro tiene mi iluso estupor La imaginación va atada a la melancolía Un batracio furioso ronca dentro mío Lo fatal sí es esencial a toda mirada El cruel miramiento de la libélula y su tarjeta roja no mienten: es culpable cuánta droga qué clase de cojuda qué fea por culpa de esa cabroncilla me censuraron la realidad en italia Adentro siempre me ronca un vergajo enfermo Lo malo son las verbenas sublimadas en imperecederas orgías con ese individuo Pero cuántas putas pululan a media cuadra: uno extiende la mano y la mordedura tentativa del prójimo sirve para claudicar hasta nunca más conmiserarse Sigo abolladito porque ayer tuve sexo con una tía abuela que tenía sólo una teta ¿Y dónde nos espera ese ovillo hermético de gozo que tuvimos cuando el funambulismo iba del pulmón a la costilla de la vísceras al hígado? El tatuaje de tus babas y dientes en el momento que muerden mi pecho Una semanita contigo es igual a siete años de casado ¿Campanita originale caraqueña tanasi dónde estás? Tus tetitas impares como los ojos de tom york: un acetato y un minidisc girando los dos: él es una iguana que come algas bajo el agua No me odies marico marico tu naricita rota marico tenías veinte añitos y mis rodillas sesenta lijadas en el rebrote del colchón No se dejó fertilizar el esqueleto en llamas que siempre llevaba en las manos Esto digo inclinado y con el plumero del fuete en los confesionarios de agosto Son paraísos y parásitos los extravíos cuando bebía néctar viscoso de rosas en las cicatrices de tus nalgas: tenías tatuada una cerda en la axila David helfgott imagina que toca el piano concerto 3 de rajmáninov con las colillas de su tristeza en el manicomio Qué curioso ayer me encontré con freddy mercury santiguándose y saliendo de una confesión en la iglesia de san blas y me preguntó: ¿qué más loco dónde está la estación de los
trenes hacia la antártida? (de jovencito yo quería ser como mercury y me disfrazaba como él: pero no llegué a ser ni gay) Lo sublime existe: la belleza es masticable como las frutas de agua que son una corona en tu pelo Como el corazón que es un pajarito desplumado que muere de frío en mi mano y grita: You don’t fool me Hablo de los deberes que nunca cumplí de los rompecabezas de macho man que nunca terminé de los grifos abiertos para mojar los relojes de la casa De un árbol con un cardumen de niños ahorcados Deberíamos reproducirnos más entre ecuas y mexicas para ver qué engendro sale La salmonela del inodoro no es para mí murciélago Lamentable: sigo en la vicisitud tenebrosa de conseguir trabajo: el riesgo es que me lo den.

~

De Hendrix

*

Intento cauterizar el porvenir y el mar que veo siempre está negro sus huesos brunitos Nómbrese a la muerte puyada para que broten arabescos y ornamentos en la chiva del borrego y unos huevos de moscas en mi copa cuando cambio de traje en san diego Digo rastrojos de cascabel en la mente trastornada que disipa sus agujas y no agudiza sus aves ni el fracaso de sus artistas ¿Conviene seguir apaleando y escupiendo a quién nos da di mangiare? Sé que nadie va a creer en mis litoralillos La lluvia es peor que tus piedras mi amor Costillas que son una bengala cuando aprieta el pánico en la noche: el cuco el cuco el cuco que vive en los ojos en las lagañas en las greñas de todo esto que está tan lejos tan cerca tan nunca tan muerto al fondo de esta botella de pisco ¿El mundo sigue siendo una mancha en la sábana? La sutura cava una campiña de mandíbulas y dibuja balas en el cráneo ¿Qué
cosa es esa cosa? El inconsecuente y omnisciente orgasmol: la estrella de nieve de la orgasmia que deja neuronas como hormigas con pix las aristas de la mente en 0000000 Las hadas de la secreción son un triunfo: constancia de un huracán en el tuétano y el encantamiento de que estuvimos en la cresta de la desnudez: en la gibosidad más alta del artificio de la montaña rusa La curtimbre en la sopa también es verdad: eso es lo que queda Sesos de mono a la arrabiata: al mono inmediatamente después de muertico se le abre el cráneo aún vivo y se sirve con los sesos todavía calientes y palpitantes Desde que te fuiste un infierno zen me cimbra en los huesos y tengo una polilla fosforescente bajo la piel que me taladra a diario Infierno zen es una tarjeta visa vip platinum Una polilla es una esquirla un metal un pajarito que oxida su canto Una estrella down estrella con encefalograma estrella sidosa estrella con sífilis estrella papilómana estrellas con sustentáculos que son muñones Ni modo a veces las cosas sólo dicen pre pu cio ter mi á ca rri llo ta te ti tas otro orto otro orto otro orto Ojalá el puto del diosito te oiga El canibalismo existe en nuestras pulgas: ellas saben de amor La magnolia en tu espíritu es proporcional a tu belleza si tuviera tetas serían como las
tuyas Qué alegría inconmensurable estar al filo de la cornisa del navío de tu cama cantando los desmadres del rey josé alfredo y gozando el swing del coro de los ahogados Estaría parasiempremente arrodillado ante tu cama pavoneándome con la radiación de la estela lu lu lu luz luciférica que dejas por donde caminas o como cuando su leche no me dejaba hablar mamá tengo tanto miedo mamá tengo tantas ganas de joder con él lucía dice pero el ángel se pone brusco cuando me escucha paulita Las filigranas del ángel deshecho y cirrótico son una mordaza en mi boca ¿Cómo ahorco al gallo negro con el que empieza o termina el día? Así esas manes se cabreen y madruguen la leche en el ocaso de mis conmiseraciones: están desollándose a sí mismas a través mío: pero ya nada
importa: sólo el viaje subterráneo por ciudades verdes y de arena: somos las aristocracia de la desgracia: tristeza en la música ecuatoriana: la cantante y actriz sharon la hechicera fue encontrada viva esta mañana No tenemos ni un trago de exportación para blasonarnos Ni aguardiente ni vino ni pisco ni cachaza ni tequila Nunca nada: sólo la mendicidad del norteñito Oh oh oh Sólo tengo una espinilla que crece.

***
Andrés Villalba Becdach (Quito, 1981)

lunes, 13 de julio de 2020

jamila medina ríos / tres poemas










Cajas laqueadas antes del otoño

*

Del escarnio en el templo de la confusión, hundido
como un loto en el lago de Taiping, 1966.

Dilatando el iris del infrarrojo al cremor ultravioleta
corroyendo fósforo blanco en el himen
de los tímpanos
como un caleidoscopio/ que (t)roza / lenguas vertiginosas
e inauditas
León Vivaldi o Mafalda Solobieski:
La Habana, 1934.

De Salmonella encendida, que se aloja en el cuerpo
de los condes
que sobrevive en la mantequilla / y hueva
en el chocolate deshuesado:
París, 1923.

De laca en los pliegues del kimono
patinando el dibujo de las ramas y rebrotes del cerezo
y de su tronco rojo vino brillante
explotándole
como la carcajada de un cuervo en plena boca:
La Habana, 1893.

De adelantar la mano a furnias que no existen
(sanguinolentos estandartes sobre la seda de los
mares flores árticas, abiertas como hongos
ensombreciendo el río
perlas, marfil, íncubos y súcubos...
insospechables mercancías)
de demasiado plomo
como una clava por las canales de las venas aullando
con una sonoridad de campana hendida
que no se deja sostener
a caballo castrada, de raíz:
Charleville, 1891.

Al convento me voy
Hamlet siempre vuelve
a morir al final
con un estertor rojo ciruela vino de uva
amarronado pasa.
Qué hay de humano en la sangre que mana de su mano
el bermellón es sulfuro de mercurio el carmesí es
vomitado por el vermilio seco el gules salta, mordiendo,
de entre fauces de animal un gramo de púrpura de Tiro
es el terror de 9000 moluscos gasterópodos
yo misma como una cochinilla
el vientre de albaricoque abierto al sol
pudiera destilar un sucedáneo.

Consérvalo para artículos de lujo
que el lacre rojo China con que sellas mis cartas
no sea una tripa de tu corazón.

~

París después de brujas

*

Sobre todo
–mientras se hacía calceta–
se vigilaba atentamente buscando comprender
por qué algunas cabezas necesitaban un segundo hachazo
a pesar de llevar hecha la toilette.
Ya que los tajos
se sucedían
una llevaba siempre un pañuelo para hacerle un nudo y
recordar
cuántos árboles de la libertad debía sembrar.
Cerca del escenario
lo divertido era ver
calcular a ojo
los estiletes de sangre
el boomerang encarnado
el orine y el vómito rosáceos
la cuchilla sobre el cuello de las ardillas de Angers
o de Orange
y el festín que tendría una después
en la Carmagnole
si teniendo en forma algunos documentos
lograba probar su viudez o su orfandad
para bailar frenética
celebrando
rabiosamente a la moda
con zapatillas de punta.

~

Sakurazensen

*

Primero florecerán las islas de Okinawa
en enero
y por último
la isla de Hokkaido
tan al Norte
navegando sobre el deshielo de Ojotsk.

Conviene, hijo
que esperes en casa hasta que los insectos
comiencen a desplazarse por el suelo.
La primavera entonces será lo suficientemente cálida
no va a evitar que te destrocen en Nubia
Troya, Angola, Vietnam / en las Cruzadas
pero tu sangre no se helará al caer.

Si te adelantas a los escorpiones
desgranarás como un guisante sobre el césped
las muchachas
te confundirán con el guisante del amor
y pronto estarás en boca de sus hombres
hasta que te escupan
–ligeramente asqueados.

No vayas lejos a contemplar el mar de leva
quédate en Okinawa
qué suave mece
el ondulante rosa del cerezo.

***
Jamila Medina Ríos (Holguín, 1981)

domingo, 12 de julio de 2020

alexéi tellerías / encriptado













Vamo ́ arriba, bring it on baby.
Mis versos son garras para el arpa,
zarpazos hiriendo aire y espaldas ajenas.

Afilo cuerdas desafinadas
en prevención de réplicas no acontecidas
bajo ladrillos de asfalto.
Vamos nena, bring it on,
tengo el machete en guardia,
yo también sé mochar cabezas.
Conozco el filo de una palabra
sembrada a tiempo.
No soy nuevo en este juego nena.

Vamo arriba, bring it on.
Mete mano, bring it on.
Piedras planetarias de perdición.

                                                       Soy, soy, soy.

Bachata apocalíptica,
gomorra express.
Existo, pienso, formo, transformo.
Maldigo a la mujer de Lot
y a Lot por no haber seguido su ejemplo.

No me apendejo, metamorfoseo.

                                                       No soy yo, soy todos.
                                                       No soy todos, soy yo.

Buscando la perfecta imperfección de mis actos,
concatenando cada fobia, cada átomo y acto de fuerza
para bregar y subir mi entorno.
                                 Soy hambre vegetariana de carne.
Me guillo, no me quillo.
Suelto, ruedo y agacho para caer en letanías.

Siento el boom de este perreo intenso.

Letanía retorno. Proceso, furia.

                                                       Soy palabra.

Gravedad,
gravitaciones.
Mete mano, vamo ́ arriba.
Existencias elevadas.
Cristales son bala de cañón.
Danza lunera de viernes.
Sinfonía de caderas en colmado,
culipandeando, culipandeando.

Milagros en Rosarios trastornados.
Aprender desaprendido de velloneras
frente al parque Independencia, rendido y prendido.
Guaguas rodando a mil
hacia el doceavo círculo del infierno.
Sangran ojos cerrados en oraciones sin dioses.
                                                       Soy verso.

Bring it on.

Halo oculta sus faltas, lame sus heridas.
Distancia de pétalos de cristal verde,
sueños de salitre.
El tró de malas desacatadas en celo
bailando electro boogie junto al coro.
Miradas epilépticas.
Furia.
Es la hora de los cuchillos.
Energías agitan en redoblante.
Ansias de rapidez.

La morena le baila al alemán.
Metáfora amarrada que respira.
¡Kabash!
Crepúsculo, destrucción.
                             Soy sed que previene, reviene y se viene.
El alemán pide una viagra al delivery.
Vamo ́ arriba y manga ahí.
Augurios de tierra salpicados de sangre
por tres malletazos.
Mete mano,
bring it on.
Voten-Honorables-Voten.

***
Alexéi Tellerías (Santo Domingo, 1981)

sábado, 11 de julio de 2020

lauri garcía dueñas / selección











2

el tiempo son también las nervaduras las abejas africanas buscando en su panal la muerte este gusto frenético por escribir ininterrumpidamente paralelepípedos este sol tostado de mejillas hinchadas el viento lacan ojeando libros en la gandhi de miguel ángel de quevedo el teléfono suena suena un cuerpo desnudo dos cuerpos desnudos espinas los peces deslizándose en las banquetas los peatones pisando los peces el joven músico pidiéndole a gritos a la gente que por favor no pise los peces porque les hacen daño pero la gente nunca entiende nada los peces son la cimiente de esta ciudad lacustre el cielo se hizo agua la locura punta de cicatriz contagio palabras ni un punto sobre otro no existes no encuentro las sílabas ni el inicio de las nervaduras nada significa camino atropelladamente una especie de soledad anida en mí nada aterriza no espero nada de ti me repito sin convencerme siempre llego tarde las flores de durazno intersectan los ojos de otros ojos los pétalos el tiempo rechina los dientes cuando duerme el joven músico fabrica habitáculos sonidos de colores fuertes todo escapa a nuestra propia volición pero yo quiero jugar con la muerte y grito quemadura quemadura arremangada de ti me dueles frases en la oscuridad el tiempo no existe (creo)

4

el tiempo es una máquina una cajita de música que ya no gira pobre cajita de música olvidada en la gaveta del tocador llena de polvo el tiempo son las manifestaciones sociales cada vez más frecuentes y menos escuchadas la gente se queja del tráfico que causan las marchas pero la gente no sabe que este país se está cayendo a pedazos que los países se están cayendo a pedazos que se están secando los países pobres países y elisa mandando correos electrónicos para que cuidemos el planeta reducir reutilizar reciclar una niña en pijama corta la calle porque no hay agua en su barrio luchas sociales democracias pírricas tu cuerpo es lo mejor de este país dijo él y afuera la marcha y el capitalismo salvaje hace cuatro años este país no era así dijo ella la habitación a oscuras sus ojos brillando al filo de la luz de la lámpara pensamientos el pensamiento es una larga avenida con problemas de tráfico el tiempo es una máquina que fabrica ilusiones en masa la música nos reproduce hace mucho tiempo que estamos solos y no nos dimos cuenta en nuestra prehistoria éramos felices teníamos aves que volaban globos con helio que también volaban postales cartas escritas a mano ahora es tarde códigos binarios programas dos punto cero lápices incrustados en la piel inconclusas desinencias verbales enfermedades del alma animaciones 3D yo quiero ser una animación púrpura quiero bailar desnuda y monocromática dentro de una cajita de música que no tenga polvo y respirar a todo pulmón una tarde en el parque hundido o en coyoacán

5

el tiempo es el cielo falso descascarándose sueña con jirafas dijo él y ella lloró porque el fin de las cosas es inevitable y porque cuando el corazón se rompe no hay hilo capaz de unir los pedazos luego crece otra vez el corazón como crecen los árboles en un bosque tropical nuboso pero nunca más seremos los mismos ni es necesario la soledad es sólo una pieza más del cancionero melodramático latinoamericano la felicidad dura poco si uno está inconforme el hambre se asienta en los intestinos donde crece también la rabia a las migajas el cielo de la ciudad va apagándose campanadas somos nuestros propios cuerpos faltos de estructura móviles anómalos gabriela mistral y doris dana se darán un beso en el balcón del segundo piso de un edificio en la colonia portales las iglesias duplicarán el ruido que marca las horas me lamentaré por última vez el tiempo nos está alcanzando y no quiero ser más su víctima

27

el tiempo es un ácido profundo que sueña con mujeres gigantes que ven caminar a la ciudad de puntillas crece en mi boca seca la sensación distante del fin no todos los dedos son prensiles dice agustín lucas dicen las calles silentes que vociferan solitarias su vestido de plástico carcomen al alma (ese pájaro color fucsia) las decisiones de otros que a la postre son nuestras esta noche con su cuerpo inerte recibe de golpes ruidos en su espalda cansada yo la veo llorar quedita en su impaciencia febril de espesas premoniciones duermevela es esta escritura como algo automático sin embargo hay una línea contenida que atraviesa los rescoldos de esta tristeza aún por hoy compartida las madrugadas se suceden mientras te busco a mi lado en la cama no estás yo soñé con aquel bar donde al cerrar las puertas quedáramos solos los dos mirándonos pero tú tienes una sucesión de abismos que no permiten contradicciones no soy nadie para convencerte de nada posible la argumentación está de más en esta época de abundantes opiniones para te ofrezco una alfombra grácil donde descansar del rumbo aquel de los obstáculos el pasado existe y es muy tarde ya para nosotros los sonidos de la ciudad se multiplican los hombres de anaranjado barren los restos las botellas de vidrio suenan el río de la plata cierra su cortina corrediza el tendero por fin descansará mañana todo será tranquilo sentiré abrirse en pie tus caminos mientras mis cicatrices frías aprenderán a entender de su fiebre absoluta

***
Lauri García Dueñas (San Salvador, 1980)
Selección de Héctor Hernández Montecinos en América 2.0. Madrid: Liliputienses, 2018.

viernes, 10 de julio de 2020

juan salzano / medusas (extracto)


I

y si contamos cada respiro de cada medusa y cada giro de
tanta medusa y
respiramos en las malezas de las medusas en cada grito
de las médulas
de las fístulas que vinculan los huesos por el humus
burbujeante por la
vértebra vuelta humo y contamos cada grifo abierto cada
grieta mientras
flotan entre frágiles hilos de agua condensada esas sedas
de invisible
ondear y si ahora respiro sin contar y si ahora canto es
porque desciendo
al aire porque bajamos al calor de los animales
translúcidos existen en el
corazón del vidrio delicuescente sus aullidos perforan
cada hora de cada
medusa si cada perro se ahoga en el fértil alcaloide de
visiones y perora
con la soga de la aurora o se abriga de tanto ahora con el
alma oxigenada y
omnívora con el alma omnivíbora porta las armas de un
chacal crepuscular
supera lo que explota en el centro undular del pecho el
empacho de la miel
milimétrica de pujos que dibujan los tajos movedizos sin
sutura visible sin
andamios sensibles en el cerebro de caucho supura el
rayo si respiro en la
medusa es porque despierto cabalgando una nube de
plata un ala me ata
la muñeca al ojo y el ojo a la muñeca me unta en el
ombligo de la tierra
donde soy el nacimiento de una repentina umbela que
proyecta sombras
en erráticas cabezas un poroso paraguas una fibrilación
de agua viva
al costado del agua a través del agua quizá para-agua ora
trans-lluvia que
ora y no corta por lo sano que por mucho menos cuartea
las manos
estiradas ahora y por fin y por nada estiradas en un claro
cualquiera en el
pujo de un claro cualquiera ya estiradas por ahora y por
tanto dilatadas
por la expectativa por la frescura de la espectadora viva
que adora adornarse
dorarse a la feroz marea que adora donarse hasta que se
sueltan los pujos los
dibujos gestuales tan ferales tan de vientres feraces de
pequeños vientres
pletóricos de libélulas bajo las sombras de las umbélulas
despiden un olor
de mata húmeda de mirra en el clavo central de la
miración en la
clavícula secreta de la mareación o la milagrosa
trepidación por la que
paso sin peso sin especie sin paz específica sin piso
estable
resbalando por azulejos cremosos como insectos que se
intuyen
baba de ángel o diablo cabello de venablo que corta el
agua una
lanza hipercaliente si hasta un venado en gel esta noche
recoge el
plasma de una idea el prisma de una materia el irse con la
marea y
no desear sino la antena resistente al viento agreste de la
marea del
vaivén de la marea no le reste al astro ningún rastro de
estrella ningún
resto en el pasaje hasta que fuera algo apenas
pronunciable la medusa en la
marea que fuera cuasidesignable en el dislocado límite
del mar de lo que
haciendo se dice y haciéndose nos dice este dije del
mareo en las cosas
de la fluctuante pre-cosa hasta hacer que ya no pueda
nada sin deshacer
y no sea el poder la opción de máxima en los orantes
implexos en
perplejos aromas de pariciones si hasta en las chanzas de
este muelle
arremolinado lo que no nace lo que nos hace y nace en
haces es la turba
de ases la inflorescencia de naves que zumban como
antes del silencio el
sonido define el nido refina el nado o el vuelo en el hado
de los
furiosos juegos de dados cargados así querría nombrar
sin frenar sin
identificar este día este río finísimo de horas donde
orbitar sin gravitar
o flotar dentrofuera o sin orbicular un satélite ebúrneo
que desaparece
al tacto al primer pujo al segundo al tercer pujo de
medusaína escupe
el gajo de un tajo movedizo o perplica un dejo rebotar el
entrecejo
contra el aire líquido y sabroso de la cosamadre entre la
espera viscosa
se asoma un faro en el cuello del amebomago en el gasto
puro de la
Imago y la fisura de farol en el caminar sereno del Sereno
o
Peregrino de meteoros en la garganta pues también hay
imanes
que ingiero hasta atraer los manes de los pequeños
muertos un maná
de entuertos de desmanes irresolubles no deseara tal vez
soluciones
salinas resoluciones abstractas al problema si alguna vez
tuve
emblemas y temblaban las presencias ahí en la madera
de la llama
mientras lo que escapa es el humo astillado los millones
de jadeos
que nos jalan a la brea al cimbreo donde reos se
deshacen ríos en las
ceras del jaleo en las velas que se queman sin pausa este
pneuma sin
poesía por el fuego blando del tiempo blando del
transcurrir
placentario la palpación desde el poder desde el rayo en
la palpitación
se montan los planos los plenos anos los anillos
paregóricos en los
nichos de arañas gelatinosas pero algo escuchaste digo
algo te llega al
oído lo escuchás con claridad aunque lo claro ya no es
alimento de
nuestra digestión más fértil más bien la nube que nidifica
el nimbo que
aurifica el cuerpo y hace de la nada un nido fulgurante un
don de
lenguas palabras y salivas desguarecidas en intemperies
heladas si
nada nada dignifica pues intemperatrices son estas hadas
y a cada codo
que se sumerge en el lodo y chapotea sin hundirse con la
nave se apura
a deslizar un pliegue de oro entre las vestes con ojos de
fósforo mientras
los vates obsequian sus hímenes sus fosfenos a la
estratósfera y si
se dan tanto a tantos y tanto me da que entres o no al
fango del
resbaladizo sombrero que infinito que incesante teje la
superficie su
topos sin logos de ameba si a cada respiración de topo
hay un pujo hay
una medusa que medita en suspensión hasta que lo real es
también
un medusario un árbol sin raíces sin miedo en medio de la
nebulosa

***
Juan Salzano (Buenos Aires, 1980)

jueves, 9 de julio de 2020

adriana sánchez / dos poemas













Superelipse

*

Por encima de todo, desconfíe siempre de los artistas. Esas son palabras de mi madre. A ella, igual que a mí, los hombres sensibles le generan suspicacia. Los artistas, como hombres sensibles, son dignos de desconfianza. ¿Qué es un artista? ¿Son sensibles todos los artistas? A mí lo que me generaba confianza eran las manos de dedos largos. Por alguna extraña razón, mientras más lo pienso,
menos existe: el hombre delgado, de dedos largos, que sin ser sensible es artista y sin ser artista es sensible. Y cuyo mayor talento era el de los playlist. Yo corro. El último regalo que me dio, viéndolo bien, fue un playlist para correr. Tenía muchas canciones, pero a mí se me grabaron unas cuántas, in the evening, feeling so tired in my shirt, in the morning walking the hallways at work. Una de ellas, la más bonita -puro pop- me sacaba las lágrimas mientras corría: you got my name, you got my number, so come on, darling, let ́s be lovers. A ese muchacho, para terminar de sacármelo de adentro tuve que llorarlo. Imagine una tarde de verano en el campo: hay aceras interminables a orillas de la carretera. El sol ya golpea en perpendicular contra los ojos, pero tiñe de miel todo lo que toca. Yo siento, en cada partícula del cuerpo la memoria histórica de los dedos. Los dedos largos. Now see the dying summer moon, is shining just for me and you... Imagínese llorar con partes de su cuerpo que no son los ojos. Yo corro. Voy dejando detrás un rastro de lágrimas que es casi como el mar. Sí, sí: tal vez usted piense que estoy exagerando, pero ¿cómo explicarle lo que se siente cuando -sí, así de cursi- cuando le arrancan a una el corazón, sin ninguna misericordia? Comin ́ home baby now, I want to feel you hold me tight: déjeme decirle que no existe en el mundo nada peor, nada tan triste, como arrancarse la esperanza de las células. La esperanza se rehúsa. Quiere quedarse y se adhiere con fuerza contra las paredes de la boca del estómago. Desconfíe de los artistas por sobre todas las cosas: anoche soñé con peces. Los peces son resbalosos. Por lo general, para poder sostenerlos hay que acabar con ellos. Yo les daba de comer como en la canción sobresaltos de plata son mis quereres, agonía y asombro como los peces. El muchacho de dedos largos ya no existe. Lo cuento como se cuenta un accidente: cuando estaba pequeña, nos chocó por detrás un autobús. Salimos volando. Mi hermana estuvo en coma tres meses. Yo lloré. Lloré por partes del cuerpo que no son los ojos. Y ahí quedó el agua. Yo pensé, por un momento, que me había secado por dentro. They say it ́s over, but baby it ain ́t. Ya no tengo el playlist. Ya no tengo ese iPod. Corro todo el tiempo y a veces, solo a veces, lloro. Lo que me mata es el miedo. Y que desconfío, para siempre, de los hombres sensibles. De las manos blancas de dedos largos. De los dedos cortos. De la gente alta. De la gente baja. De la gente que parece artista. De la gente que lo es. Y sobre todo, de la gente que dice que me quiere.

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El nombre de las cosas

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Este dolor no es sicosomático: cuando digo duele siento una punzada en el pecho, justo al lado del esternón, desgarrándome la carne como un cuchillo de hoja ancha. Cuando digo duele el hombro cae rendido bajo su propio peso, las manos sudan, el escozor sube cerrando la tráquea, los ojos enchilan.
Digo que duele como cuando a los seis años: zacate, una espina en la planta del pie, mirar a lo lejos y ver a todos los primos alejarse corriendo, saber que si me levanto la espina se clava, que si me quedo cae la noche. Que no sirve de nada gritar... Porque hay dolores de dolores: están los que pasan y se olvidan. Los que se olvidan pero quedan. Los que se perdonan. Los que se sueñan con la boca seca.
Duele en transitivo. El dolor no se acaba desde hace exactamente veinticinco domingos, unos peores que otros, unos más largos, otros más solos. Duele. El dolor repica en la boca del estómago. A veces es más o menos denso. A veces una piensa que está a punto de apagarse, de ceder al paso de los días. Por la ventana no se ve más que la tormenta eléctrica. En la cabeza hacen un profundo hueco las voces: en dónde, cuándo, con quién, si importa. Si no importa. Si recuerda. Veinticinco domingos.  
Digo duele y el tiempo no cura nada.

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Adriana Sánchez (Pérez Zeledón, Costa Rica, 1980)