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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

martes, 21 de enero de 2025

doris moromisato / la luna sobre el arrozal










Sus ojos dos luceros de la noche,
como inesperado insecto el tiempo
se posan en su pecho y remueve su cansado corazón.
Por el surco naranja de los ajíes se escucha
el displicente paso del ciempiés.

Las velas
aún alumbran las mamparas del patio y las tres cuerdas
de la vieja guitarra que padre convirtió en su cómplice shamisen.
Hala una cuerda y su mirada se pierde en un campo de arroz.
Su boca cansada del imperio de castizas palabras
vuelve atrás: mikayuki-sama, konbanwaa…

Un aullido antiguo brota de su pecho
animal solitario que huye de los más salvaje de su amor.
El hogar se llena de la sobria, gris melancolía.
Todo calla
y yo escucho desde mi cama, para no verlo morir.

Hala otra vez y la suave brisa estremece a las lechuzas,
la luna besa su cuerpo lleno de mikayuki-sama,
konbanwaa…

La eterna historia de la barca surcando el mar de Okinawa
brota de sus labios. Pescadores saludando a la luna,
retornando felices a la aldea.

Padre estira su voz, la luna se resbala sobre el arrozal
y la última vela empieza a derretirse sobre el piso
como mi corazón

Como su viejo cansado corazón.

***
Doris Moromisato (Lima, 1962)

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