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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

soledad fariña / narciso y los árboles (cinco poemas)













Salgo loba a la calle corro

por la calle elevando remolinos
de polvo así no me ven
Abro puertas fauces llaves
dejo las llaves abiertas
las puertas abro las fauces
elevando remolinos de polvo

Así no Me ven Agazapada
a tu espalda hundiéndote los dedos

dónde llamar agoté las fichas
no hay más fichas no hay más números
dónde llamar

.

.

Sueño cabalgándote espoleando
tus flancos de loba
pintarrajeada quién va a saber
quién soy

Suben hormigas por los dedos
de los pies
ascienden como murmullo
insistentes
quieren salir por las fauces
como bramido

pero no hay fichas ni casetas telefónicas
se gastaron los dedos y los números haciendo
musarañas en el aire de tanto marcar el aire

dónde vaciar el grito
escondida en tu puño lamiéndote las yemas

.

.

Sueño escondida en el follaje de tus cejas
cerca del ojo ver lo que ves
azul
ver todo azul como tu ojo pero detrás
del parpadeo el gallo lanza su picotazo feroz

se aquieta el parpadeo en una linfa
blanca escudriño busco
como en el fondo de una taza de té
algún augurio algo

.

.

Sueño deambulando blanca y calva por la calle
con un lazo rojo atado al cuello para que no me ojeen
no me hagan mal de ojo
me puse esa falda negra y larga que arrastra suciedades
de la calle
esa negra ¿te acuerdas?

llevo horas deambulando con mi lazo atado al cuello
para que no me ojeen

despierto desnuda la mano en la garganta:

el talismán

alguien lo arrancó de mi cuello
con fuerza lo arranqué de mi cuello

.

.

Cae ahora el oscuro y pavor
siente el chasquido de los dedos

titubeando en el aire Qué hacer con ellos

en el follaje oscuro
con este lazo rojo

titubeando en el aire.

***
Soledad Fariña (Antofagasta, 1943)

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