Rubio y serio, completamente afeitado, completamente, dice: yes, oh! yes, yes, a las dactilógrafas cínicas que inquieren como tumbas, sus designios trascendentales...
Está sentado en su azul gabinete azul, azul de trabajo; —... azul!...—
—¿A cuánto asciende, en dólares, el sol sumado a la luna y las estrellas?... tal piensa, tal piensa aquel oscuro, fabuloso, ilimitado mercader de lo infinito, tal piensa haciendo sonar en sus bolsillos las monedas orinecidas de los viejos astros muertos... y sonrie!
Pablo de Rokha (Licantén, 1894-Santiago de Chile, 1968)

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