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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

viernes, 14 de noviembre de 2025

paul muldoon / una ruina













Pudo haber sido un molino, un granero derruido o una granja
junto a la que pasé en auto hace unos sesenta años
y, con mi pequeño ojo, divisé
a través de un marco los helechos desgreñados
y los pelirrojos matojos
de muchachos de mi edad a quienes mandaron a jugar en la nieve,
sus bolas de nieve
tan específicas en el descampado.
Ahora sin ventanas, sin techo, encajado

bajo la primera colina protectora de una cordillera
que se extendía hasta México -
un país hasta el que aun confiábamos en llegar
a toda marcha, al cual aún esperábamos trasladarnos
después del atraco  -esta ruina presagia
no sólo las segadoras en cámara lenta
transformando la pradera en supermercado
sino la suerte que le espera
a los muchos que han sido etiquetados una y otra vez

en esos sesenta años. El paisaje está tan marcado por el cambio,
el estropeado proceso de paz, los falsos bungalows,
las granjas eólicas arrastrándonos en su paso acelerado,
tan marcado por todas las vueltas
que las cosas dieron
para esos niños a quienes ahora llaman de regreso de sus juegos
en la nieve, las ortigas casi tan altas
como el muro divisorio,
una ruina parece la única cosa intacta.

***
Paul Muldoon (Portadown, 1951)
Versión de Omar Pérez
Fotografía de Beowulf Sheehan

/

A Ruin

*

It might have been a gristmill, a dilapidated granary, or grange
I first drove by some sixty years ago
and, with my little eye, espied
through a doorframe the tousled ferns
and red-haired dockens
of kids my own age sent out to play in the snow,
their snowballs
so specific in the sprawl.
Windowless now, roofless, tucked

under the first, sheltering hill of a range
that ran all the way to Mexico—
a country into which we still hoped to ride
hell-for-leather, still hoped to adjourn
after the stickup—this ruin betokens
not only the slo-mo-
mowing of a meadow for a shopping mall
but the fate that would befall
the many tagged and retagged

over those sixty years. The landscape is so marked by change,
the bungled peace process, the shoddy bungalows,
the wind farms taking us in their stride,
so marked by all the turns
things have indeed taken
for kids now summoned back from playing in the snow,
the nettles almost as tall
as its dividing wall,
a ruin seems the only thing intact.

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