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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

lunes, 30 de junio de 2025

miroslav holub / napoleón













Niños, cuándo
nació Napoleón Bonaparte,
pregunta el maestro.

Hace mil años, dicen los niños.
Hace cien años, dicen los niños.
El año pasado, dicen los niños.
Nadie lo sabe.

Niños, qué hizo
Napoleón Bonaparte,
pregunta el maestro.

Ganó una guerra, dicen los niños.
Perdió una guerra, dicen los niños.
Nadie lo sabe.

Nuestro carnicero tenía un perro
que se llamaba Napoleón,
dice Frantisek.
El carnicero le pegaba y el perro murió
de hambre
el año pasado.

Y todos los niños tienen pena ahora
por Napoleón.

***
Miroslav Holub (Plzeň, 1923-Praga, 1998)
Versiones de Carlos Cid Abasolo y Šárka Grauová
Fotografía de Květoslav Pribyl

domingo, 29 de junio de 2025

mina loy / desierto mexicano













(1920)

El eructo fantasmal de la locomotora
arrastrando su ruidosa cola de madera 
hacia el atardecer de una banda de jazz...

Las montañas en fila 
forman pináculos de feroz aislamiento 
bajo el caliente cielo extraterrestre

Vegetales heridos por la sequía 
empujan la reseca súplica 
agrietando el suelo 
cáctus de amputados dedos 
y jorobadas palmeras 
se extienden sobre las cenizas del crepúsculo...

***
Mina Loy (Londres, 1882-Aspen, 1966)
Versión de Camila Evia

/

Mexican Desert
(1920)

*

The belching ghost-wail of the locomotive 
trailing her rattling wooden tail 
into the jazz-band sunset...

The mountains in a row 
set pinnacles of ferocious isolation 
under the alien hot heaven

Vegetable cripples of drought 
thrust up the parching appeal 
cracking open the earth 
stump-fingered cacti 
and hunch-back palm trees 
belabour the cinders of twilight...

sábado, 28 de junio de 2025

amanda durán / un poema









Desperté con el cielo adentro
alguien lo derramó mientras dormía
me gustaría saber quién, o al menos cómo.
Por eso no te llamo
porque no se puede hablar
con el cielo así todo incrustado.
Al abrir los ojos
empieza a brotar celeste
como cascadas
y el lagrimal se rompe:
no duele tanto pero sabes -tú sí sabes.
 Nadie quiere deshacerse del cielo tras habérselo bebido
entero.

***
Amanda Durán (Santiago de Chile, 1982-2025). La belleza. Madrid: Amargord, 2016. Un abrazo al cielo, poeta querida.

viernes, 27 de junio de 2025

julio espinosa guerra / un poema









Es de noche y juego en el jardín. Todo está oscuro, pero la casa amarilla brilla con su propia luz. Confiando en no perder el rumbo, me adentro por el bosque.

Recolecto pequeñas piedras, moras salvajes, hojas que han dejado caer los árboles para que aprenda a leer el lenguaje de su nervadura, ese texto. La casa amarilla me da ojos en la habitación oscura: huele el mundo a tierra mojada, a musgo que aún no nace, a leche recién ordeñada y al sudor de los campesinos. Huele bien el mundo, con su luna nueva en lo alto, testigo de todo aquello que existe y no se ve.

La senda es intrincada. No hay trampas. Acaso ceguera. Pero en realidad todo es claro cuando vemos con los ojos del asombro. Y nada es incomprensible, ni el conejo-gato, ni el búho-luciérnaga, ni la hormiga-araña. Cantan los insectos en la noche porque al fin pueden revelarse, regalarse un momento de paz, tejer su red de palabras sin sonido.

La naturaleza me descubre su lugar sagrado el sentarme en una piedra-tortuga. Avanzo quieto en el desciframiento de su lenguaje, entiendo que los guijarros que sujeto pueden caminar y, es más, se deslizan por mi brazo, se posan en mis hombros, vuelan, pequeñas mariposas nocturnas, y cantan la sabiduría, grillos alojándose en los pliegues de mi lengua.

Me hundo en el agua dulce del viento y respiro con mis nuevas branquias. Ocupo el lugar que me pertenece, el que había olvidado, la noche más clara.

A mi espalda escucho cómo se quiebra la hoja seca, cómo avanzan los pies de mi padre. Me doy media vuelta y lo veo sonriendo: su cuerpo es ahora un ciruelo de frutos jugosos, sus brazos, ramificaciones del bosque, sus ojos, mis propios ojos que han aprendido a ver sin definir.

Me sube a sus hombros y, al mismo tiempo que avanzamos, al mismo tiempo que las hojas del pinar van susurrando sus secretos en mis oídos, dejo caer los últimos guijarros: se resbalan como guisantes mágicos, se posan sobre el humus con la suavidad de los colibrís que mueven los continentes con su fugaz aleteo.

Las pisadas de mi padre se hunden en piedras azules, malvas, blancas; rocas que ha seleccionado de siete en siete, tangramas de nuestro paso, esta escritura:

la casa amarilla alumbra el camino. Cuando entramos en ella, por primera vez comprendo qué es un corazón y su latido.

***
Julio Espinosa Guerra (Santiago de Chile, 1974)

jueves, 26 de junio de 2025

juan calzadilla / tres poemas










El acto poético puro

*

Hay cosas que podrían decirse mejor si uno tuviera a la mano un cuchillo. Este instrumento sabe comunicar filo a las palabras. Pero si uno tiene para golpear la mesa algo más pesado que el puño, sin duda la palabra que sale de su filo, como si fuera empollado por éste, sería más efectiva. Es así como he gritado las palabras más atroces. Pensaba que no podía decirlas sin acompañar el gesto con algo que tuviera bastante consistencia, como la rosa o la viga de hierro. ¿Satisfacía con eso una sed de venganza? No, buscaba un efecto más verídico. Lo que me preocupaba todavía era el sentimiento. Mi determinación era la de un poeta. Acepté, en principio, esta forma de actuar como un método parecido al que se enseña en las escuelas. Después pasé de la poesía a los hechos. Encontraba en la realidad bastante perversión como para no ir armado de una pistola. Hasta que comencé a disparar sobre la multitud.

~

La derrota

*

Siempre estaba listo para librar la batalla
en otra parte, no en él mismo. En definitiva
en el espacio más conveniente a las tácticas
del otro y, hasta si se quiere, en el terreno elegido
por éste. Él sabía que todas las batallas donde
se pone en juego el resto son a muerte,
incluso las que no se libran, pero si no le había
sido dado escoger entre la lucha corporal
y el armisticio, ¿cómo no haber pensado
que hubiera podido al menos elegir el lugar
del combate? Pero también este recurso le fue
negado. Y no por el contendor, quien confiaba
ya en su triunfo, aún antes de alistarse,
sino por él mismo. ¡Si hubiera podido disponer
de su vida como de un arma filosa!
¡Si hubiera sabido que su existencia era el cuartel
en disputa! Porque había que pegar duro
con los cuerpos. Y esto tampoco él lo sabía.

~

Epitafio

*

En mi entierro iba yo hablando mal de mí mismo
y me moría de la risa.
Enumeraba con los dedos de las manos
cada uno de mis defectos

y hasta me permití delante de la gente
sacar a relucir algunos de mis vicios
como si me confesara en voz alta
y en la vía pública.

Comprendo que esto no es usual en un entierro
ni signo de buen comportamiento.
Un ciudadano cabal, aun estando muerto

—cuando es él el centro de la atención—
debe guardar las apariencias
y cuidar de no exponerse al ridículo.

***
Juan Calzadilla (Altigracia de Orituco, 1930-Caracas, 2025)

miércoles, 25 de junio de 2025

anja golob / qué es lo que necesito










                                Don’t want nothing that don’t belong to us
                                Don’t want nothing we can live without
                                                Tindersticks: This Fire of Autumn

Algo que me proteja de la lluvia, de la nieve, del viento:
un toldo, un techo, un muro, una tela.
Necesito agua corriente. Unos cuantos pantalones. 
Una manta. Un pañuelo.
Un agujero en el suelo para que la comida no se estropee,
otro agujero en el suelo para los excrementos.
Algo sobre lo que poner el cuerpo cuando esté cansada:
una franja seca del suelo, un colchón, un futón, una hamaca.
Necesito papel, papel, algo para escribir, papel, algo para escribir, sellos.
Necesito tranquilidad. 
Té, cantidades de té con una pizca de leche.
Un nuevo libro de vez en cuando.
Y necesito un brazo que no sea mío, una mano para que me
acaricie la entrepierna, la espalda, el cabello. 
Tal vez un cuerpo para que se eche a mi lado, 
se funda con el mío en algo majestuoso. 
Y que eso luego se descomponga. 
Necesito un toque que germine la soledad. 
Necesito el vacío. No es mucho.
Y creo un mundo, un mundo propio entre los mundos,
un cuerpo, un árbol, un cielo, un intercambio de miradas conmigo misma.
No es mucho. Lo básico.

***
Anja Golob (Slovenij Gradec, 1976)
Versión de Barbara Pregelj

martes, 24 de junio de 2025

salvatore quasimodo / hombre de mi tiempo










Hombre de mi tiempo, eres aún aquel
de la piedra y de la honda. Estabas en la carlinga
con las alas malignas, los cuadrantes de muerte,
-te vi- dentro del carro de fuego, en las horcas,
en las ruedas de tortura. Te vi: eras tú,
con la ciencia precisa dispuesta para el exterminio,
sin amor, sin Cristo. Has matado de nuevo,
como siempre, como tus padres mataron, como mataron
los animales que te vieron por primera vez.
Y huele esta sangre como la de aquel día
en que el hermano dijo a otro hermano:
"Vamos al campo". Y aquel eco frío, tenaz,
llegó a ti, y llegó a tu jornada.
Olvidad, oh, hijos, las nubes de sangre
que ascienden de la tierra, olvidad a los padres:
sus tumbas se hunden en el cenizal,
los pájaros negros, el viento, cubren sus corazones.

***
Salvatore Quasimodo (Modica, 1901-Amalfi, 1968)
Versión de Antonio Colinas

/

Uomo del mio tempo

*

Sei ancora quello della pietra e della fionda,
uomo del mio tempo. Eri nella carlinga,
con le ali maligne, le meridiane di morte,
t’ho visto – dentro il carro di fuoco, alle forche,
alle ruote di tortura. T’ho visto: eri tu,
con la tua scienza esatta persuasa allo sterminio,
senza amore, senza Cristo. Hai ucciso ancora,
come sempre, come uccisero i padri, come uccisero
gli animali che ti videro per la prima volta.
E questo sangue odora come nel giorno
Quando il fratello disse all’altro fratello:
«Andiamo ai campi». E quell’eco fredda, tenace,
è giunta fino a te, dentro la tua giornata.
Dimenticate, o figli, le nuvole di sangue
Salite dalla terra, dimenticate i padri:
le loro tombe affondano nella cenere,
gli uccelli neri, il vento, coprono il loro cuore.

lunes, 23 de junio de 2025

parnia abbasi / la estrella extinguida









Lloré por ambos 
por ti 
y por mí 
soplas 
a las estrellas mis lágrimas
en tu mundo 
la libertad de la luz 
en el mío 
la persecución de las sombras 
tú y yo llegaremos al fin
en algún lugar 
el poema más hermoso del mundo 
se detiene 
empiezas 
en algún lugar 
a plañir el murmullo de la vida 
pero terminaré 
ardo
seré esa estrella extinguida 
en tu cielo 
como humo

***
Parnia Abbasi (Teherán, 2001-2025)
Versión de Verónica Jiménez

/

ستاره‌ی خاموش

برای هر دو گریستم
برای تو
و خودم
ستاره‌های اشکم را
در آسمانت فوت می‌کنی
در دنیای تو
رهایی نور
در دنیای من
بازی سایه‌ها
در جایی
من و تو تمام می‌شویم
زیباترین شعر جهان
لال می‌شود
در جایی
تو شروع می‌شوی
نجوای زندگی را
فریاد می‌کنی
در هزار جا
من به پایان می‌رسم
می‌سوزم
می‌شوم ستاره‌ای خاموش
که در آسمانت
دود می‌شود.

domingo, 22 de junio de 2025

john ashbery / el interés del amor













Podemos verlo venir desde siempre,
entonces simplemente estaba aquí, paralelamente
a la caminata del día. Para entonces éramos nosotros
quienes habíamos desaparecido, en el túnel de un libro.

Levantándonos tarde a la noche, nos uníamos a la corriente
de las noticias de mañana. ¿Por qué no? A diferencia
de otros, no tenemos nada que reclamar
o que pedir prestado. Somos sólo trozos de una geometría sólida:

cilindros o romboides. Una cierta satisfacción
nos ha sido concedida. Claro, seguimos volviendo
por más, eso es parte del aspecto “humano”
de la procesión. Y hay regiones más oscuras

escritas en lápiz, que deberíamos explorar alguna vez.
Por ahora es suficiente que este día haya terminado.
Trajo su carga de frescura, la dejó caer
y se fue. En cuanto a nosotros, todavía estamos aquí, ¿no?

***
John Ashbery (Rochester, 1927-Nueva York, 2017)
Versión de Silvia Camerotto

/

The Love Interest

*

We could see it coming from forever,
then it was simply here, parallel
to the day’s walking. By then it was we
who had disappeared, into the tunnel of a book.

Rising late at night, we join the current
of tomorrow’s news. Why not? Unlike
some others, we haven’t anything to ask for
or borrow. We’re just pieces of solid geometry:

cylinders or rhomboids. A certain satisfaction
has been granted us. Sure, we keep coming back
for more—that’s part of the “human” aspect
of the parade. And there are darker regions

penciled in, that we should explore some time.
For now it’s enough that this day is over.
It brought its load of freshness, dropped it off
and left. As for us, we’re still here, aren’t we?

sábado, 21 de junio de 2025

manoel de barros / un poema








La mayor riqueza del hombre es su incompletud.
En ese punto soy rico.
Palabras que me aceptan como soy– yo no
acepto.
No soporto ser apenas un sujeto que abre
puertas, que empuja válvulas, que mira el reloj, que
compra pan a las 6 horas de la tarde, qué sale afuera,
que saca punta al lápiz, que ve una uva etc. etc.
Perdónenme.
Pero yo necesito ser Otros.
Yo pienso renovar al hombre usando mariposas.

***
Manoel de Barros (Cuiabá, 1916-Campo Grande, 2014)
Versión de Indira Díaz

/

A maior riqueza do homem é a sua incompletude.
Nesse ponto sou abastado.
Palavras que me aceitam como sou – eu não
aceito.
Não aguento ser apenas um sujeito que abre
portas, que puxa válvulas, que olha o relógio, que
compra pão às 6 horas da tarde, que vai lá fora,
que aponta lápis, que vê a uva etc. etc.
Perdoai.
Mas eu preciso ser Outros.
Eu penso renovar o homem usando borboletas.

viernes, 20 de junio de 2025

gianni rodari / recordatorio








Hay cosas por hacer cada día:
lavarse, estudiar, jugar
poner la mesa
a mediodía.

Hay cosas por hacer de noche:
cerrar los ojos, dormir,
tener sueños por soñar
orejas para no escuchar.

Hay cosas que nunca deben hacerse
ni de día ni de noche,
ni por mar ni por tierra:
por ejemplo, la guerra.

***
Gianni Rodari (Omegna, 1920-Roma, 1980)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Promemoria 

*

Ci sono cose da fare ogni giorno:
lavarsi, studiare, giocare,
preparare la tavola,
a mezzogiorno.

Ci sono cose da fare di notte:
chiudere gli occhi, dormire,
avere sogni da sognare,
orecchie per non sentire.

Ci sono cose da non fare mai,
né di giorno né di notte,
né per mare né per terra:
per esempio, la guerra

jueves, 19 de junio de 2025

elsa cross / de lejos viene









Cuando lo sepas quisiera ver tu cara.
Por que vas a saberlo
aunque no te lo diga
ni leas estos poemas.
¿Cambiará algo entonces?
Es imposible
que no adviertas aún mi turbación:
tanto desorden de miradas,
tanta avidez
registrando el más breve de tus gestos.
¿Y nada modifica tu indolencia?
Ah, íntegro varón, que Dios te guarde.
Pero voy a aclararte
en nombre de esta cólera
y a manera de agravio,
que si te amo
es seguramente por error.
has de saber
que nunca me gustaron ojos desteñidos
ni maneras solemnes,
menos aún cabello lacio y bien peinado
(y de la solemnidad líbrame Dios, libérame).
También has de saber que eres
demasiado sencillo para mi soledad,
demasiado humano para mi deseo,
demasiado lineal
para la arquitectura de este laberinto.
Pero ya basta: pido una disculpa.
Ocurre tal vez
que sólo seas un poco distraído.
Vendrá entonces de ti
el reconocimiento
o una sincera frase paternal.

***
Elsa Cross (Ciudad de México, 1946)

miércoles, 18 de junio de 2025

sarina helfgott / alguien













Alguien tiene un tenedor mientras agoniza su vecino.
Alguien se ha puesto más verde que el color.
Alguien, a gatas, busca un recuerdo que se ha perdido.
Alguien se olvidó de tomar su caldo: muerto está.
Alguien le da cuerda a la noche, impaciente
Alguien, si pudiera, volvería a nacer y llamarse  Isaías. 
Alguien no quiere saber nada con sus manos.
Acurrucado en un rincón, no quiere. 
Alguien canta un salmo en la boca del cadáver. 
Alguien que dibujara un día fantásticas ecuaciones sobre la luz del día, 
está, contando ahora, uno a uno todos sus piojos.
Alguien ora en silencio, vomita. Vuelve a orar
sobre su vómito (pero el ave ha dejado su ala en el exilio). 
Alguien acaba de nacer y ya espera
en el banquillo de los acusados. Vinagre. 
Alguien quiere venderle su alma a Dios.
Pero Dios ni siente ni padece. 
Alguien pudo ser pianista
en una gran ciudad sobre una gota de agua
aúlla sus bemoles más oscuros, pierde los molares.
Alguien que tuvo un maestro, una guitarra
frente al mar;una enamorada de muslos lánguidos
se ha perdido, irremediablemente. 
Alguien traiciona; muérdese el alma
en el dorso de la mano: acecha
entre dos latidos. Tiene frío.
Alguien, en el jergón del tifus, ha vivido
los tres días difuntos de su madre. 
Alguien vio entrar  el cordero en la boca
del lobo: Tiene hambre. Sácase los ojos. 
Alguien, en cambio, no puede sacarse el clavo;
tararea en la oreja del tísico el “Actus trágicus”
(Recuerda tantas cosas)
Alguien cava una fosa, la suya, honda,
honda para enterrar todas sus palabras. 
Alguien se ha quedado sin hermana mayor
arrodillada. Alguien no sabe qué sucede. Querría escribir
una carta, una larga carta a través del mar,
pero esto tampoco se puede. 
Alguien necesita – urgentemente- un arma
en defensa propia. 
Alguien quiere vivir a pesar de todo,
a pesar de la poesía que nada, nada hizo:
que se lavó las manos. 
Alguien ya no puede más!

***
Sarina Helfgott (Chiclayo, 1928-Lima, 2020)

martes, 17 de junio de 2025

leopoldo maría panero / tres poemas









Ora et labora

*

Señor, largo tiempo llevo tus restos en el cuello y aún
en mi boca sola, y me arrodillo ante las tardes
y en rezo me evaporo,
como si fuera mi casa la ceniza.
Es
como si no existo, como si el rezo
pidiera a los dioses la limosna de mi nombre
ante la tarde entera.
Nunca supe lo que el cielo era:
quizá la tarde, tal vez
amar más que ninguno
a mi madre, la ceniza.
¡Oh espía!
De mi aparta tu ojo, hice un voto
haz secreta mi muerte.

~

Dedicatoria

*

Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

~

La canción del croupier del Mississipi

*

Canción pirata

Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio,
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existe en nadie esa cosa que llaman corazón
sino quizá en el alcohol, en esa
sangre que yo bebo y que es la sangre de Cristo,
la única sangre en este mundo que no existe
que es como el mal programado, o
como fábrica de vida o un sastre
que ha olvidado quién es y sigue viviendo, o
quizá el reloj y las horas pasan.
Me palpo, nervioso, los ojos y los pies y el dedo gordo
de la mano lo meto en el ojo, y estoy sucio
y mi vida oliendo.
Y sueño que he vivido y que me llamo de algún modo
y que este cuento es cierto, este
absurdo que delatan mis ojos,
este delirio en Veracruz, y que este
país es cierto este lugar parecido al Infierno,
que llaman España, he oído
a los muertos que el Infierno
es mejor que esto y se parece más.
Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos,
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte,
es una sangre distinta de esa otra
espesa que se cuela por los tejados y por las paredes
y los agujeros de la vida.
Y es que no hay otra comunión
ni otro espasmo que este del vino
y ningún otro sexo ni mujer
que el vaso de alcohol besándome los labios
que este vaso de alcohol que llevo en el
cerebro, en los pies, en la sangre.
que este vaso de vino oscuro o blanco,
de ginebra o de ron o lo que sea
- ginebra y cerveza, por ejemplo -
que es como la infancia, y no es
huida, ni evasión, ni sueño
sino la única vida real y todo lo posible
y agarro de nuevo la copa como el cuello de la vida y cuento
a algún ser que es probable que esté
ahí la vida de los dioses
y unos días soy Caín, y otros
un jugador de poker que bebe whisky perfectamente y otros
un cazador de dotes que por otra parte he sido
pero lo mío es como en "Dulce pájaro de juventud"
un cazador de dotes hermoso y alcohólico, y otros días,
un asesino tímido y psicótico, y otros
alguien que ha muerto quién sabe hace cuánto,
en qué ciudad, entre marineros ebrios. Algunos me
recuerdan, dicen
con la copa en la mano, hablando mucho,
hablando para poder existir de que
no hay nada mejor que decirse
a sí mismo una proposición de Wittgenstein mientras sube
la marea del vino en la sangre y el alma.
O bien alguien perdido en las galerías del espejo
buscando a su Novia. Y otras veces
soy Abel que tiene un plan perfecto
para rescatar la vida y restaurar a los hombres
y también a veces lloro por no ser un esclavo
negro en el sur, llorando
entre las plantaciones!
Es tan bella la ruina, tan profunda
sé todos sus colores y es
como una sinfonía la música del acabamiento,
como música que tocan en el más allá,
y ya no tengo sangre en las venas, sino alcohol,
tengo sangre en los ojos de borracho
y el alma invadida de sangre como de una vomitona,
y vomito el alma por las mañanas,
después de pasar toda la noche jurando
frente a una muñeca de goma que existe Dios.
Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchas de vino
tinto y sangre "Le livre des masques" de Rémy de Gourmont
caerse húmedo babeante y tonto y
derrumbarse como un árbol ante los farolillos
de esta verbena cultural. Escribir en España es tener
hasta el borde en la sangre este alcohol de locura que ya
no justifica nada ni nadie, ninguna sombra
de las que allí había al principio.
Y decir al morir, cuando tenga
ya en la boca y cabeza la baba del suicidio
gritarle a las sombras, a las tantas que hay y fantasmas
en este paraíso para espectros
y también a los ciervos que he visto en el bosque,
y a los pájaros y a los lobos en la calle y
acechando en las esquinas

***
Leopoldo María Panero (Madrid, 1948-Las Palmas de Gran Canaria, 2014)

lunes, 16 de junio de 2025

maggie smith / buena osamenta








La vida es corta, pero esto se lo oculto a mis hijos.
La vida es corta, y he acortado la mía
de mil maneras exquisitas, desaconsejables,
de mis maneras exquisitamente desaconsejables
que ocultaré a mis hijos. El cincuenta por ciento
del mundo, como mínimo, es horrible, y eso en un cálculo
conservador, pero se lo ocultaré a mis hijos.
Por cada pájaro hay una piedra arrojada contra un pájaro.
Por cada niño amado, un niño destrozado, embolsado,
hundido en un lago. La vida es corta y el cincuenta por ciento
del mundo, como mínimo, horrible, y por cada desconocido
amable, hay uno que te destrozaría,
pero esto se lo oculto a mis hijos. Estoy tratando
de venderles el mundo. Cualquier agente inmobiliario decente,
mostrándote una verdadera covacha, habla alegremente
de una buena osamenta: Este lugar podría ser hermoso,
¿verdad? Podrías hacer de éste un lugar hermoso.

***
Maggie Smith (Columbus, 1977)
Versión de Jonio González

domingo, 15 de junio de 2025

tal nitzán / rincón (monólogo de un viejo guía de museo)










Y ésta, la última obra del recorrido, tal vez
les provoque cierta leve incomodidad: el prurito
que acompaña el goce del terror y la masacre.
Quién puede negar, no obstante,
la enorme contribución del arte de la guerra
al arte pictórico, qué pobre habría resultado sin Waterloo,
Stalingrado, las guerras púnicas, el sitio de París,
la conquista de Jericó y todas sus hermanas, alegóricas
pero no menos crueles. Henchidos músculos y estandartes,
las armas en ristre y caballos con las patas alzadas
en pro de la perspectiva, el arco de gestos
que va del coraje al pánico, las mil tonalidades
del púrpura, la metralla que hiende una nube,
aquí y allá rubios querubines que contemplan el horror,
destellos sobre el metal, conflagración y llamas — y ahora,
por favor, dirijan sus miradas hacia ese rincón, abajo,
hacia esa mujer con las ropas desgarradas
que se abraza a un bebé,
que tal vez fue bocetada de manera apurada
pues retrasaba al artista, deseoso de concluir,
de delinear su firma, así como ustedes ansían
visitar ya mismo la cafetería. Concédanle un minuto:
el bebé aún vive, extiende sus brazos
regordetes. No sobrevivirá.
Tampoco la madre.
Nadie en este cuadro sobrevivirá ni se despedirá
del mundo en su pacífico lecho. La mujer lo sabe.
Sus piernas huyen, como si hubiera intentado
escapar del marco y arrancarse del cuadro
pero su cabeza torna hacia atrás a pesar suyo
y su mirada se vuelve hacia la orgía del espanto,
su boca, horror
que entre los alaridos de los hombres se pierde.
Y aunque tal vez no forme parte de mis funciones
he pasado tanto tiempo en su compañía
(a veces, ya cerrado el museo, regreso a casa
despacioso, caminando a lo largo del río,
siento que su espíritu flota junto a mí,
la lluvia moja sus harapos, su grito congelado —)
al punto tal que no puedo sino preguntarme
qué habría sucedido, qué forma tendría el mundo
si se hubiese trasladado la figura
desde un rincón al centro de la imagen,
si le hubiesen otorgado a ella y no a ellos...
Perdón, disculpas, nuestro tiempo concluye.
Gracias por la atención, tengan todos
una excelente noche. Pueden depositar
sus propinas en aquel sobre.

***
Tal Nitzán (Tel Aviv, 1960)
Versión de Gerardo Lewin
Fotografía de Iris Nesher

sábado, 14 de junio de 2025

roger santiváñez / cuatro poemas









Matienzo

*

Desde el balcón veía todo Lima
& a lo lejos el mar entre la niebla
Las antenas de televisión quebradas

En el aire respirado de esa infancia
Que perdí, adónde se iría? & en
La noche la luz azul embargaba

Un cielo de virutas que el viento
Hacía revolotear en el hall adjunto
Ya no habrá más esa canción en

El hombro de mi hermano mayor
Cantada recordando Piura lejana
O esa ñizca de inasible jazmín

Puesta por mamá perfume de las
Horas de oro que quizá jamás exis
Tieron sino el remanso de la verdo

Laga a la espalda del solar junto
Al río & el paso del tren de la
Sierra con que ahora cierra este

        Poema

~

Lima 1975

*

El Rímac. Cuchita niña corre por
El ajedrezado piso de la sala.
Un triciclo trae la blanca lava
Dora que usa tía Emma en los
Quehaceres. Amo ese tiempo &
Su memoria me enternece.
La discoteca Fernando & su
Gorda expendedora : discos
De los Beatles por fin conseguidos.
El rocío del jardín en la mañana.
La desnuda verja delantera
Que sin fierro para siempre
Se quedó. Allí te vi besar una
Tarde a tu chico & soñé que yo sería.

~

Durand's Garage

*

El terral es enorme. Así lo veo.
Está en la Junín al lado de mi casa.
Allí juego todos los días de mi infancia.

Esa infinita fragancia me persigue
Pavos orondos, gallos cantan erguidos
Sobre la carrocería vieja de un camión

Patitos amarillo patito en su poza
Nadan felices junto al vergel de
Maíz & diseminadas autopartes

Por toda la tierra en que me
Embarro con Angela sonriendo
China linda para siempre

Que ahora quisiera volver a ver
Para recordar juntos ese paraíso
Porque como dice Borges los

Unicos paraísos son los paraísos

                Perdidos

~

Plazuela Merino

*

El ritmo del alto tamarindo
Al viento del atardecer con
Mueve la memoria: Lindo

Aquel instante ya perdido
Nunca ha de volver el tiempo
Solo aquí en este verso sentido

Como la brisa de Piura 6 pm
Recorriendo parques & manzanas
Palmeras enanas de mi soledad

Niñez derretida igual a la ola
Del mar del verano más feliz
La cadencia del estero en

Marea alta los juegos de
La Plaza Merino la kermess
Nuestra Señora de Fátima

Comunión de los santos deli
Cada del corazón sonríe una
Muchacha ella es sin duda

        Este poema

***
Roger Santiváñez (Piura, 1956)

viernes, 13 de junio de 2025

charles baudelaire / una carroña













Alma mía, recuerde aquello que miramos
Esa bella mañana de tan suave verano:
A vuelta de un sendero una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de guijarros,

Las patas levantadas, como de hembra lasciva
Ardiente y exudando sus venenos,
Despreocupada y cínica ella abría
Su vientre de exhalaciones pleno.

El sol daba de lleno sobre esa podredumbre,
Como para cocerla a punto,
Y devolver cien veces a la naturaleza
Lo que ésta puso junto;

Y el cielo miraba la carcasa soberbia
abierta como se abre una flor.
La fetidez era tan fuerte, que en la hierba
Creyó usted desvanecerse a causa del hedor.

Las moscas susurraban sobre ese vientre pútrido,
Del que salían las larvas en negros batallones 
Que como un líquido espeso fluía a borbotones
A lo largo de esos harapos palpitantes.

Aquello descendía, subía como ola
O brotaba brillante
Se diría que el cuerpo, por vago aliento hinchado,
vivía propagándose.

Y ese mundo ofrecía una canción extraña,
Como el agua que corre y como viento, el grano
que el que criba con movimiento rítmico
Agita y luego vuelca en su furgón.

Las formas se borraban y sólo eran un sueño,
Un lento esbozo que aparece
En la tela olvidada, que el artista acaba
Sólo por el recuerdo.

Detrás del pedregal, había una perra inquieta
Que con los ojos torvos nos miraba
Espiando el momento de volver al esqueleto
Para buscar el pedazo que había soltado allí. 

—Usted será, con todo, como aquella basura,
Como esa horrible infección,
Estrella de mis ojos, de mi naturaleza sol,
¡Usted, mi ángel, mi pasión!

¡Sí! Así será, oh reina de las gracias,
Cuando reciba los últimos sacramentos
Cuando, debajo de la hierba y de las flores carnosas,
A pudrirse vaya entre las osamentas.

Entonces, ¡mi belleza!, ¡dígales a los gusanos
Que la comerán a besos,
Que conservé la forma y la divina esencia
De mis amores descompuestos!

***
Charles Baudelaire (París, 1821-1867)
Versión de Jorge Fondebrider

/

Une charogne

*

Rappelez-vous l'objet que nous vîmes, mon âme,
Ce beau matin d'été si doux :
Au détour d'un sentier une charogne infâme
Sur un lit semé de cailloux,

Les jambes en l'air, comme une femme lubrique,
Brûlante et suant les poisons,
Ouvrait d'une façon nonchalante et cynique
Son ventre plein d'exhalaisons.

Le soleil rayonnait sur cette pourriture,
Comme afin de la cuire à point,
Et de rendre au centuple à la grande Nature
Tout ce qu'ensemble elle avait joint ;

Et le ciel regardait la carcasse superbe
Comme une fleur s'épanouir.
La puanteur était si forte, que sur l'herbe
Vous crûtes vous évanouir.

Les mouches bourdonnaient sur ce ventre putride,
D'où sortaient de noirs bataillons
De larves, qui coulaient comme un épais liquide
Le long de ces vivants haillons.

Tout cela descendait, montait comme une vague,
Ou s'élançait en pétillant ;
On eût dit que le corps, enflé d'un souffle vague,
Vivait en se multipliant.

Et ce monde rendait une étrange musique,
Comme l'eau courante et le vent,
Ou le grain qu'un vanneur d'un mouvement rythmique
Agite et tourne dans son van.

Les formes s'effaçaient et n'étaient plus qu'un rêve,
Une ébauche lente à venir,
Sur la toile oubliée, et que l'artiste achève
Seulement par le souvenir.

Derrière les rochers une chienne inquiète
Nous regardait d'un oeil fâché,
Epiant le moment de reprendre au squelette
Le morceau qu'elle avait lâché.

- Et pourtant vous serez semblable à cette ordure,
A cette horrible infection,
Etoile de mes yeux, soleil de ma nature,
Vous, mon ange et ma passion !

Oui ! telle vous serez, ô la reine des grâces,
Après les derniers sacrements,
Quand vous irez, sous l'herbe et les floraisons grasses,
Moisir parmi les ossements.

Alors, ô ma beauté ! dites à la vermine
Qui vous mangera de baisers,
Que j'ai gardé la forme et l'essence divine
De mes amours décomposés !

jueves, 12 de junio de 2025

ana franco ortuño / fabulación de los poetas actuales









I
Me muevo en el registro de las oquedades
(o del registro)
Busco la luz
Como quien busca los lentes que trae en la cabeza
siendo que lo mío no fue nunca
   
 ese

situar la latitud del pozo humano
O fábula de una vida llena/vacía
de bestias que sueñan que soñaron
(si soñaron)
Pero que tienen Hambre


II
—No fuimos nosotros quienes nos detuvimos
—No hubo nada que pudiéramos hacer

[Enfrente la construcción avanza: el ruido (voces y máquinas) de quienes construyen. Gritan y silban mientras tejen enormes hiladas de acero con los brazos. Y martillan la sinfónica polvareda de un futuro edificio que por lo pronto conjuga risa y pobreza. Los hombres, que sí cantan].

***
Ana Franco (Ciudad de México, 1969)

miércoles, 11 de junio de 2025

guillaume apollinaire / zona










Al final estás cansado de este mundo antiguo
Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana

Estás harto de vivir en la antigüedad griega y romana

Aquí hasta los automóviles parecen antiguos
sólo la religión se mantuvo nueva la religión
se mantuvo simple como los hangares de Port-Aviation

Sólo tú no eres antiguo en Europa oh cristianismo
el europeo más moderno es usted papa Pío X
y a ti las ventanas te observan la vergüenza no te deja
entrar en una iglesia y confesarte esta mañana
lees prospectos catálogos carteles que cantan muy alto
ahí está la poesía esta mañana y para prosa están los diarios
están las entregas a 25 centavos llenas de aventuras policiales
retratos de grandes hombres y mil títulos varios

Esta mañana vi una linda calle cuyo nombre olvidé
nueva y limpia del sol ella era el clarín
los directores los obreros y las bellas mecanógrafas
de lunes a sábado pasan cuatro veces por día
de mañana tres veces gime la sirena
una campana rabiosa ladra al mediodía
las inscripciones de los letreros y de los paredones
las placas los avisos a manera de loros gritones
me gusta la gracia de esta calle industrial
situada en París entre la calle Aumont-Thiéville y la avenida des Ternes

Ahí está la calle joven y eres apenas un niño
tu madre sólo te viste de azul y de blanco
eres muy devoto y con el más antiguo de tus compañeros René Dalize
nada les gusta más que las pompas de la Iglesia
son las nueve la luz de gas es tenue muy azul salen del dormitorio a escondidas
rezan toda la noche en la capilla del colegio
mientras que eterna y adorable profundidad amatista
gira por siempre la gloria ardiente de Cristo
es el lirio hermoso que todos cultivamos
es la antorcha pelirroja que no apaga el viento
es el hijo pálido y bermejo de la madre dolorosa
es el árbol frondoso de todos los rezos
es la doble horca del honor y de la eternidad
es la estrella de seis picos
es Dios que muere el viernes y resucita el domingo
es Cristo que sube al cielo mejor que los aviadores
detenta el récord mundial de la altura

Pupila Cristo del ojo
vigésima pupila de los siglos él sabe cómo hacerlo
y vuelto pájaro este siglo como Jesús sube en el aire
los diablos en los abismos levantan la cabeza para verlo
dicen que imita a Simón Mago en Judea
gritan si sabe volar llámenlo volado
los ángeles revolotean alrededor del lindo volatinero
Ícaro Enoch Elías Apolonio de Tiana
flotan alrededor del primer aeroplano
a veces se apartan para dejar pasar a los que llevan la Santa Eucaristía
esos sacerdotes que suben eternamente levantando la hostia
al fin sin cerrar sus alas el avión aterriza
y el cielo se llena de un millón de golondrinas
a todo vuelo vienen halcones búhos cuervos
llegan de África ibis marabúes flamencos
el ave Roc cantada por narradores y poetas
planea llevando en sus garras el cráneo de Adán la primera cabeza
el águila se lanza dando un grito
y de América viene un colibrí chiquito
de China vinieron los pihis ligeros y largos
que sólo tienen un ala y vuelan apareados
y aquí está la paloma espíritu inmaculado
que escoltan el ave lira y el pavo ocelado
el fénix esa hoguera que se engendra a sí misma
por un instante vela todo con su ardiente ceniza
las sirenas dejaron los estrechos peligrosos
y llegan cantando las tres algo hermoso
y todos fénix águila y pihis de China
con la máquina que vuela fraternizan

Ahora caminas por París muy solo entre la masa
rebaños de autobuses mugiendo cerca pasan
la angustia del amor te aprieta la garganta
como si nunca más fueran a amarte
si vivieras en los tiempos antiguos entrarías en un monasterio
se avergüenzan cuando se sorprenden rezando
te burlas de ti y como el fuego del Infierno tu risa chisporrotea
las chispas de tu risa doran el fondo de tu vida
es un cuadro colgado en un museo sombrío
y a veces vas a mirarlo de cerca
Hoy caminas por París las mujeres están ensangrentadas
era y quisiera no acordarme era la decadencia de la belleza
Rodeada de llamas fervientes Notre-Dame me miró en Chartres
la sangre del Sacré-Coeur de ustedes me inundó en Montmartre
estoy enfermo de oír las palabras bienaventuradas
el amor del que sufro es una enfermedad silenciada
y la imagen que te posee te hace sobrevivir en el insomnio y en la angustia
está siempre cerca tuyo esa imagen que pasa
Ahora estás a la orilla del Mediterráneo
bajo los limoneros que florecen todo el año
con tus amigos paseas en barco
uno es nizardo hay un mentoniano y dos turbiascos
miramos los pulpos de las profundidades con horror
y entre las algas nadan peces imágenes del Salvador

Estás en el jardín de una posada en las afueras de Praga
te sientes feliz hay una rosa sobre la mesa
y observas en vez de escribir tu cuento en prosa
la cetonia que duerme en el centro de la rosa
Despavorido te ves dibujado en las ágatas de Saint-Vit
estabas triste a morir el día que te viste ahí
pareces Lázaro trastornado por la luz
las agujas del reloj del barrio judío giran al revés
y tú también retrocedes en tu vida lentamente
subiendo al Hradchin y de noche escuchando
cantar canciones checas en las borracherías

Aquí estás en Marsella entre sandías

Aquí estás en Coblenza en el hotel del Gigante

Aquí estás en Roma sentado bajo un níspero

Aquí estás en Ámsterdam con una chica que te parece linda y que es fea
debe casarse con un estudiante de Leiden
se alquilan cuartos en latín Cubicula locanda
me acuerdo pasé tres días ahí y tres en Gouda

Estás en París ante el juez de instrucción
como a un criminal te encierran en la prisión

Hiciste viajes dolorosos y gozosos
antes de darte cuenta de la mentira y de la edad
sufriste de amor a los veinte y a los treinta años
viví como un loco y perdí mi tiempo
ya no te atreves a mirarte las manos y a cada rato yo quisiera sollozar
por ti por la que amo por todo lo que te horrorizó
Miras con ojos llenos de lágrimas a esos pobres emigrantes
creen en Dios rezan las mujeres amamantan a los hijos
llenan con su olor el hall de la estación Saint-Lazare
tienen fe en su estrella como los reyes magos
esperan ganar plata en Argentina
y volver a su país después de haber hecho fortuna
una familia lleva un edredón rojo como ustedes llevan su corazón
ese edredón y nuestros sueños son igual de irreales
algunos de esos emigrantes se quedan aquí y se alojan
en las calles des Rosiers o des Écouffes en pocilgas
suelo verlos de tarde salen a tomar aire
se mueven raramente como piezas de ajedrez
hay sobre todo judíos sus mujeres usan pelucas
y se quedan sentadas exangües en el fondo de los negocios

Estás de pie ante el estaño de un bar crapuloso
tomas por diez centavos un café entre desgraciados

Estás de noche en un gran restaurante

Esas mujeres no son malas tienen preocupaciones no obstante
todas hasta la más fea hizo sufrir a su amante

Ella es hija de un sargento de policía de Jersey

Yo no había visto sus manos que son duras y se tuercen

Siento una inmensa piedad por las costuras de su vientre

Ahora humillo a una pobre muchacha de risa horrible mi boca

Estás solo la mañana va a llegar
los lecheros hacen tintinear sus jarros en las calles
la noche se aleja como una mestiza hermosa
es Ferdine la falsa o Léa la mimosa

Y bebes ese alcohol ardiente como tu vida
tu vida que bebes como un aguardiente

Caminas hacia Auteuil quieres ir a tu casa a pie
dormir entre tus fetiches de Oceanía y de Guinea
son Cristos de otra creencia y con otras figuras
son los Cristos inferiores de esperanzas oscuras

Adiós Adiós

Sol cuello cortado

[1913]

***
Guillaume Apollinaire (Roma, 1880-París, 1918)
Versión de Mariano Fiszman

martes, 10 de junio de 2025

bruno galluccio / circuitos eléctricos











por fin en via Mezzocannone dieciséis
se subía a través de la integridad de sombras y luces cortadas
el polvo y las confidencias susurradas del bosque

podría haber sido una promesa borgesiana
de archivos y espejos sobre dimensiones pasadas
pero en la sala grande e inesperadamente clara
del laboratorio de física
sobre las mesas aparecieron las manos inquietas de los instrumentos
las ondas sinusoidales de color verde de los osciloscopios

y sobre las bases perforadas como Lego infantil
comenzamos a insertar en diferentes combinaciones
condensadores y resistencias eléctricas 
para ver cómo estando
en serie o en paralelo cambiaban las intensidades
de las corrientes en los extremos

y como ejercicio de escapismo
nos preguntamos si incluso los núcleos
(al condensar y resistir)
suman o suman sus inversos
dependiendo de si se ramifican desde el mismo nodo
o surgen desde un extremo del otro

***
Bruno Galluccio (Nápoles, 1953)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Circuiti elettrici

*

finalmente a via Mezzocannone sedici
si saliva attraverso l'integrità di ombre e di luci tagliate
la polvere e le confidenze sussurrate dai legni

poteva essere una borgesiana promessa
di archivi e di specchi su dimensioni trascorse
ma nella grande sala inaspettatamente chiara
del laboratorio di fisica
sui tavoli apparivano le lancette inquiete degli strumenti
le onde sinusoidi di verde degli oscilloscopi

e sulle basi forate come di Lego infantili
cominciavamo a inserire in combinazioni diverse
condensatori e resistenze elettriche
per vedere come l'essere
in serie o in parallelo cambia le intensità
delle correnti agli estremi

e per esercizio di fuga
ci si chiedeva se anche le anime
(nel condensare e resistere)
si sommino o sommino i propri inversi
a seconda che si diramino dallo stesso nodo
oppure nascano una dalla fine dell'altra

lunes, 9 de junio de 2025

selva dipasquale / un poema













Anudo el alma a las sombras
camino.

El sol se detiene en el
duro corazón
de la simetría.

Puntos de luz.

Lo que acaricio

se derrite.

***
Selva Dipasquale (Buenos Aires, 1968)

domingo, 8 de junio de 2025

derek walcott / volcán










Joyce les temía a los relámpagos,
pero los leones rugieron durante su sepelio
desde el zoológico de Zurich.
¿Era Zurich o Trieste?
No importa. Éstas son leyendas, en tanto
sea leyenda la muerte de Joyce,
o el fuerte rumor de que Conrad
ha muerto, y que Victoria es irónica.
Al borde del nocturno horizonte
desde esta casa de playa en el acantilado,
pueden mirarse ahora, hasta el amanecer,
dos resplandores que llegan —millas mar adentro—
desde las plataformas petroleras;
se asemejan al resplandor de un puro
o al resplandor del volcán
al final de Victoria.
Uno podría abandonar la escritura
por las señales lentamente ardiendo
de lo grandioso, y ser, en cambio,
su ideal lector, reflexivo,
voraz, haciendo que el amor por las obras maestras
sea superior al intento
de repetirlas o superarlas,
y convertirse en el mejor lector del mundo.
Por lo menos esto requiere asombro,
algo que se ha perdido en nuestro tiempo;
demasiada gente que lo ha visto todo,
demasiada gente capaz de predecir,
demasiados que se niegan a penetrar el silencio
de la victoria, la indolencia
que consume hasta la médula,
demasiados que no son otra cosa
que ceniza erguida, como el cigarro,
demasiados que dan por sentado el relámpago.
¡Qué tan común es el relámpago,
qué tan perdidos están los leviatanes
que dejamos de buscar!
Había gigantes en aquellos días.
En aquellos días se hacían buenos puros.
Debo leer con más cuidado. 

***
Derek Walcott (Castries, 1930-Cap Estate, 2017)
Versión de Óscar Paul Castro Montes

sábado, 7 de junio de 2025

ana salomé / diario













A partir de ahora, todo poema que hable de amor, fuera.
Todo poema que no revolucione, fuera.
Todo poema que no enseñe, fuera.
Todo poema que no salve vidas, fuera.
Todo poema que no sobreviva, fuera.
Voy a dejar un anuncio en el periódico;
Se busca poeta. Me traspaso.

***
Ana Salomé (Lisboa, 1982)
Versión de María Sánchez

/

Diário

*

A partir de agora, todo o poema que fale de amor, fora.
Todo o poema que não revolucione, fora.
Todo o poema que não ensine, fora.
Todo o poema que não salve vidas, fora.
Todo o poema que não se sobreviva, fora.
Vou deixar um anúncio no jornal:
Procura-se poeta. Trespasso-me.

viernes, 6 de junio de 2025

sandra cisneros / por qué no lo hice













Claro,
Yo iba a, ya sabes.
o tal vez no lo sabes…

Mi boca se había suavizado,
cuando me diste un beso de buenas noches
y me dejaste ir.

Pero en lugar de amor
sólo había un viejo saco de dormir,
que me lanzaste y tres
mordidas de pulgas en mi vientre
a la siguiente mañana.
No sabias eso
¿O sí?

No lo creo.

Ni tu nombre que robé
y llevo conmigo
todo el camino desde San Antonio
a Puerto Escondido.

Y hoy cuando esperé,
que apareciera 
tu camioneta para recogerme.
Volveré y me dejarás ahí,
en tu cochera llena de maletas y
cajas y sierras y cedro.

Entré en tu habitación
y me acosté en tu cama
solo para ver si me conviene.
Las sábanas estaban frescas
y un fino talco de polvo yacía por todas partes.
la forma en que algunos hombres que viven solos
están acostumbrados a vivir.

Oh, estoy asustada
¿No te has dado cuenta?, Lo estoy,
soy tímida cuando me gusta un hombre.
Y a decir verdad,
no estoy segura de que el amor valga 
el riesgo de perder una amistad.

Habría sido fácil, 
podría haberte reclamado.
Tenía miedo de la oscuridad,
soy, ya sabes. Miedosa, quiero decir.

Pero ahí estaba ese avión
que tomar la mañana siguiente.
Y tenías que ir a trabajar.
Además, yo tenía sueño.
Y el amor, ese pez demasiado viejo para escapar,
estará allí a la mañana siguiente. Y si no,
hay otras mañanas, otros peces.

***
Sandra Cisneros (Chicago, 1954)
Versión de Zel Cabrera

/

Why I didn't

*

Of course.
I was going to, you know.
Or maybe you didn’t.

Already my mouth gone soft
when you kissed me good night
and let me go.

But instead of love
there was only an old sleeping bag
you tossed at me and three
flea bites on my belly
the next morning.
You didn’t know that,
did you?

I didn’t think so.

Nor your name I stole
and took with me
all the way from San Antonio
to Puerto Escondido.

And today when I waited
for your pickup to appear,
I’ll be right back, and left me there
on your porch full of suitcases and
crates and saws and cedar,

I went into your room
and lay down on your bed
just to see if it’d suit me.
The sheets were cool
and a fine talc of dust lay everywhere
the way some men who live alone
are used to living.

Oh I’m scared all right
Haven’t you noticed, I’m
only shy when I like a man.
And to tell the truth
I’m not sure love is worth
the risk of losing friendship.

It would’ve been easy.
I could’ve claimed
I was afraid of the dark.
I am, you know. Afraid I mean.

But there was that plane
to catch the next morning.
And you had to go to work.

Besides, I was sleepy.
And love, that fish too old to get away,
will be there the next morning. And if not,
there are other mornings, other fish.

jueves, 5 de junio de 2025

farah barqawi / el último abril









El último abril caminamos durante toda
una mañana por Shuya'ia.
Yo era como una turista y vos eras
como la llave de lugares
que se cayeron de la memoria, de la vida misma.

Caminamos y sacamos fotos divertidas
o más bien tristes
o quizá incómodas

de una realidad que no puede albergarnos
al mismo tiempo a las dos,
pero la forzamos a hacerlo,
al menos durante toda una mañana
en el casco antiguo de Gaza.

Yo, con mi pelo enrulado; vos,
con tu niqab gris,
un mundo de controversias estaba
redescubriendo los
callejones ocultos, revelándose
a sí mismo.

Quisiste llevarme a
Hamam al-Sammara
Me quedé ingenuamente sorprendida. Supongo que
la distancia me ha vuelto ignorante
y rígida. Te retiraste el niqab
de la cara. Me quedé,
por supuesto, sorprendida otra vez.

Nos sacamos una selfie como dos colegialas
que se ausentaron de la clase de matemáticas
procurando algo de libertad
al descubrir sus inmediaciones.

Me mostraste la antigua puerta de
la mezquita Omari,
tu mezquita favorita. Luego
me presentaste al vendedor de knafeh. Me convertí
en tu amiga extranjera
de visita desde otro mundo. Vos
querías jugar.
Te reíste de tu mentira inocente.
Querías resolverle
el rompecabezas de vernos juntas,
tan dispares.

En el mercado Fras me aseguraste que podía sacar
fotos de la gente que pasaba.
Era Ramadán, estaban haciendo
las compras para el Eíd, gritándoles cosas graciosas
a sus hijos.
Nosotras también decíamos cosas graciosas,
y vos me hiciste un video caminando
entre carros llenos de menta fresca,
rúcula y rabanitos.
Me llevaste a ver
la tienda de encurtidos.
Yo era tu prima turista, tu hija
no nacida, tu amiga perdida.

Te probaste un vestido. Era del color
del vino tinto, y vos no
tomás vino, pero el árabe te obliga
a usar esa expresión. Te dije
que te quedaba bien. Compraste
el vestido para el Eíd.

El paseo terminó pronto junto al mar.
El calor te cansaba, pero teníamos
que ver el puerto, lo único parecido
a una salida libre, pese a saber las dos
que nunca lo fue.

El mar de Gaza nos infunde muchos deseos,
pero sencillamente podría devorarnos
si intentamos seguirlos.

El paseo terminó demasiado pronto, mi amor.
Estabas ayunando y te cansaste.
Me preguntaste de nuevo si estaba
bien desear una hija después de
tres varones. Te dije que sí, pero
temí por ella y por vos en mi corazón.

El viaje terminó demasiado pronto, mi Doa'a.
El taxista te dejó
antes que a mí. Luego hubo
confinamiento, luego tuve que tomar
un vuelo, luego llegó la guerra,
allí estaba tu edificio,
con su estructura vieja

y muchas bombas israelíes
hundiéndose en el vientre
de tu calle.
Allí estaba tu vestido de Eíd sin estrenar, tu
hija sin nacer, tus hijos
sin crecer y tus historias
sobre Gaza que no pudiste contar. Todos estaban allí
contigo mientras escuchabas los últimos ruidos
de lo que pensaste que estaba lejos, hasta
que estuvo cerca; y caminaste
sola esta vez hacia el mar abierto de Gaza.

Sin caras cubiertas, sin extraños molestos,
sin necesidad de mentiras inocentes
ni de entender las controversias.

El paseo terminó demasiado pronto mientras
espero aquí otra
aventura turística con
vos en las calles que amabas,
las calles que te llevan en su vientre.

(Para vos y para ese día, 22 de abril de 2021)

***
Farah Barqawi (Campo de refugiados de Yarmuk, cerca de Damasco, 1985)
Versión de Olga Outside

/

Last April

*

Last April we walked for a whole
morning in Shejaiya
I was like a tourist and you were
like the key to places
that fell out of memory, out of a lifetime.

We walked and took funny photos
or rather sad ones
or maybe awkward ones

of a reality that cannot hold both
of us at a time —
but we forced it to —
at least for a whole morning
in oldtown Gaza.

I, with my curly hair; you,
with your grey niqab
a world of controversies was
rediscovering the
hidden alleys, revealing
itself to itself

You wanted to take me to
Hamam al-Sammara
I was naïvely shocked. I guess the
distance has made me ignorant
and rigid. You lifted the niqab
away from your face. I was,
of course, shocked again.

We took a selfie like two school girls
skipping math class
attempting some freedom
in discovering their surroundings

You showed methe old gate of
the Omari mosque,
your favorite mosque. Then you
introduced me
to the Knafeh maker. I became
your foreigner friend
visiting from another world. You
wanted to play.
You laughed at your own little lie.
You wanted to relieve him the
puzzle seeing us together,
such a mismatch.

In Souq Faras, you assured me I can take
photos of passing folks.
It was Ramadan, they were
shoppings for Eid, shouting funny things
to their kids.
We were saying funny things too,
and you took a video of me walking
among carts full of fresh mint,
rocca, and radishes.
You made me take a close
look at the pickles shop.
I was your tourist cousin, your unborn
daughter, your lost friend.

You tried a dress on. It had the colour of
red wine, and you don't
drink wine, but Arabic forces
you to use Its name this way. I told
you it fit you well. You
bought that dress for Eid.

The walk ended soon by the sea.
The heat made you tired, but we had
to see the port, the only resemblance
of a free exit, despite both of us
knowing it was never one.

The sea in Gaza throws many desires
in us, but could simply eat us
if we try to follow them.

The walk ended too soon, my love.
You were fasting and you got
tired. You asked me again if it was
okay to desire a daughter after
three boys. I said yes, but
I feared for her and you in my heart.

The trip ended too soon, my Doa'a.
The taxi driver dropped
you off before me. Then there
was curfew, then I had to catch a
flight, then there was war,
there was your building
with an old structure,

there were many Israeli bombs
diving down in the belly
of your street.
There was you unworn Eid dress, your
unborn daughter, your ungrown
boys, and your untold
stories about Gaza. They were all there
with you as you heard the last noises
from what you thought was far, until
it was close, and you walked
alone this time to the open sea of Gaza.

No face covers, no annoying strangers,
no need for little lies nor an
understanding of controversies.

The walk ended too soon while
I wait here for another
touristic endeavor with
you in the streets you loved,
the streets that carry you
in their belly.

(to you and to that day.
April 22nd, 2021)