domingo, 7 de marzo de 2021

raúl henao / tres poemas









En voz alta

*

“Quemar no es contestar” (Gerard de Nerval)


Aquella noche el viento llamaba a mi puerta
con nudillos de recién nacido

Sentía un vivo deseo de correr al trotecito

Me veía en el espejo relinchando como un caballo
al que se patea en los ijares.

En las calle miraba el rostro de la gente
caras vacías a las que el espectáculo
prestaba algunas de sus luces

Creía reconocer en ellas a personas que me habían
sido familiares hace mucho tiempo

A duras penas evitaba saltar al cuello
de quienes pasaban a mi lado

Vi caer un paracaidista disculpándose
con la mejor sonrisa

Una y otra vez preguntaba por la dirección
de mi casa olvidada bajo llave

Arrastraba los pies con exagerado amor propio
daba un paso y otro

De repente me encontré subiendo las gradas
de un inmenso estadio desierto
Hablaba en voz alta en voz alta.

(de Combate del Carnaval y la Cuaresma)

~

El hambre 

*

Mientras miraba fijamente las vueltas que daba un pollo
en el asador
Advertí que a pesar de poner todo empeño de mi parte
no podía cerrar la boca.

Afortunadamente había pasado desapercibido para las personas
Que a esa hora acostumbran pasearse
A lo largo de la calle.

Cuando tocado por la curiosidad alguien se detuvo
A mi lado y echó una ojeada

Luego con el aire del domador de circo que mete su cabeza
En la boca de un león, introdujo la suya en mi boca
Y volvió a sacarla al parecer sin ningún desperfecto.

Sólo en la expresión avergonzada de su rostro
Se adivinaba que acababa de perder la cabeza.

(de Combate del Carnaval y la Cuaresma)

~

El azar de tus pasos

*

El azar de tus pasos por el que tomas
cada vez mis caminos

Cada vez que vuelves el rostro
hecho de un fino hilo de agua

Endulzas tus palabras guardadas
para los días de fiesta

Corteses como damas de compañía
en el mirador de un hotel

Cuyas escaleras mareadas jamás prestaron
su mano a otra boca más roja

Ramas con azulejos tus cejas
bajo las que corres
una armadura de cota de malla

He visto como olvidabas tus ojos
en la porcelana de sol:

Leche derramada en la mesa de noche

Pero nunca dejabas de preguntarle
a una rosa abandonada en tu escote

Parte de su encanto consiste en borrar
de tu mirada otro paisaje

Vueltas a encontrar tus horas
en un reloj de arena

La ceguera tiene salas para jurar
en vano que mientes

Si dices que despiertas para los que sólo
sueñan que despiertan.

(de Parte del León)

***
Raúl Henao (Calí, 1944)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario