miércoles, 10 de marzo de 2021

audre lorde / dos poemas










Mujer madre negra

*

No puedo recordarte con dulzura
aunque con tu espeso amor
me he convertido
en el retrato de tu carne antes delicada
agrietada con anhelos tramposos.

Cuando los extraños me felicitan
tu espíritu de años se inclina
cascabeleando con orgullo
pero una vez ocultaste ese secreto
en el centro de tu furia
sujetándome
con pechos caídos y pelos necios
tu propia carne agrietada
y tus ojos de largo sufrimiento
enterrados en mitos de poca monta.

Aunque he descascarado tu ira
hasta su entraña de amor
y mira madre,
soy un templo oscuro
donde tu espíritu auténtico se levanta
hermoso duro como una castaña
una columna contra nuestra pesadilla de debilidad
y si mis ojos disimulan
un batallón de rebeliones encontradas
aprendí de ti
a definirme
desde tus rechazos

~

Poder

*

La diferencia entre poesía y retórica
consiste en estar listo para matarte
en vez de que mueran tus hijos.

Estoy atrapada en un desierto de heridas de bala
y un niño muerto arrastra su cara negra
destrozada fuera del borde de mi sueño
la sangre de sus mejillas y hombros perforados
es el único líquido por miles
y mi estómago
se revuelve en el sabor imaginado mientras
mi boca se divide en labios secos
sin lealtad ni razón
sedientos por la humedad de su sangre
a medida que se hunde en la blancura
del desierto donde estoy perdida
sin imaginería ni magia
tratando de generar poder desde el odio y la destrucción
tratando de sanar a mi hijo moribundo con besos
solo el sol blanqueará más rápido sus huesos.

Un policía que le disparó a un niño de diez en Queens
se paró sobre él con sus zapatos de policía en sangre infantil
y una voz dijo “Muere pequeño conchetumadre”,
ahí están las cintas para probarlo. En el juicio en su contra
este policía dijo en defensa propia
“No pude notar el tamaño ni otra cosa más
solo el color”. Y
ahí están las cintas para también probar eso.

Hoy ese hombre blanco de 37 años
con 13 de servicio en la fuerza policial
fue dejado en libertad
por once hombres blancos que dijeron que estaban satisfechos
que la justicia se hizo
y una Mujer Negra dijo
“me convencieron” queriendo decir
arrastraron su silueta de Mujer negra de 1,47 m
por encima de las ascuas
de cuatro siglos de aprobación masculina blanca
hasta que ella se liberó
el primer poder verdadero que ella tuvo
y que rayó su propio útero con cemento
hasta hacer una tumba para nuestros niños.

No soy capaz de tocar la destrucción
dentro de mí.
Pero a menos que aprenda a usar
la diferencia entre poesía y retórica
mi poder también se corromperá como un moho venenoso
o yacerá cojo e inútil como un cable sin conectar
un día voy a tomar mi conector adolescente
y lo pondré en el enchufe más cercano
violando a una mujer blanca de 85 años
que es la madre de alguien
y cuando la golpee sin sentido y prenda fuego a su cama
un coro griego va a cantar en ¾
“Pobrecita. Nunca le hizo daño a un alma. ¡Qué bestias!”

***
Audre Lorde (Harlem, 1934-Saint Croix, 1992)
Versiones de Nicolás López-Pérez

/

Black mother woman

I cannot recall you gentle
yet through your heavy love
I have become
an image of your once-delicate flesh
split with deceitful longings.

When strangers come and compliment me
your aged spirit takes a bow
jingling with pride
but once you hid that secret
in the center of your fury
hanging me
with deep breasts and wiry hair
your own split flesh
and long-suffering eyes
buried in myths of little worth.

But I have peeled away your anger
down to its core of love
and look mother
I am     a dark temple
where your true spirit rises
beautiful     tough as chestnut
stanchion against nightmares of weakness
and if my eyes conceal
a squadron of conflicting rebellions
I learned from you
to define myself
through your denials.

~

Power

*

The difference between poetry and rhetoric
is being ready to kill
yourself
instead of your children.

I am trapped on a desert of raw gunshot wounds
and a dead child dragging his shattered black
face off the edge of my sleep
blood from his punctured cheeks and shoulders
is the only liquid for miles
and my stomach
churns at the imagined taste while
my mouth splits into dry lips
without loyalty or reason
thirsting for the wetness of his blood
as it sinks into the whiteness
of the desert where I am lost
without imagery or magic
trying to make power out of hatred and destruction
trying to heal my dying son with kisses
only the sun will bleach his bones quicker.

A policeman who shot down a ten year old in Queens
stood over the boy with his cop shoes in childish blood
and a voice said “Die you little motherfucker” and
there are tapes to prove it. At his trial
this policeman said in his own defense
“I didn't notice the size nor nothing else
only the color”. And
there are tapes to prove that, too.

Today that 37 year old white man
with 13 years of police forcing
was set free
by eleven white men who said they were satisfied
justice had been done
and one Black Woman who said
“They convinced me” meaning
they had dragged her 4'10'' black Woman's frame
over the hot coals
of four centuries of white male approval
until she let go
the first real power she ever had
and lined her own womb with cement
to make a graveyard for our children.

I have not been able to touch the destruction
within me.
But unless I learn to use
the difference between poetry and rhetoric
my power too will run corrupt as poisonous mold
or lie limp and useless as an unconnected wire
and one day I will take my teenaged plug
and connect it to the nearest socket
raping an 85 year old white woman
who is somebody's mother
and as I beat her senseless and set a torch to her bed
a greek chorus will be singing in 3/4 time
“Poor thing. She never hurt a soul. What beasts they are.”

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