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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

jueves, 3 de julio de 2025

cristian cruz / cuatro poemas













Una bella noche para bailar Rock

*
 
Esta es una bella noche para bailar rock.
A mi padre lo trajimos muerto desde Santiago,
El clan quería verse reunido al fin:
nuestra madre sólo recibía órdenes de la familia,
“Tú eres el encargado para irte con tu padre
                                             /en la carroza”.
Bien, asentí, y fui a comprar cigarrillos.
A la salida de la ciudad le pedí al chofer
                                             /que prendiera la radio,
nos pusimos a fumar.
“Mi padre fumaba también”, dije.
Ya en la carretera buscaba una emisora;
las radios aquí se escuchan mal producto
                                              /de las montañas.
“Escuchemos un cassette”, dijo el chofer.
Colocamos la cinta, una selección de rock argentino,
Y luego preguntó si fumaba cannabis.
Fumamos mientras avanzábamos
                                              /por las montañas y la carretera.
Al llegar bajamos el féretro de papá,
le di gracias al chofer por el viaje.
Hoy como hace dieciocho años
pienso a quién debo traer de la gran ciudad,
para que la familia esté unida
para que la familia sea feliz.
 
~

Mala racha

*
 
Los tragamonedas funcionan todo el día,
la vecina de la mano cortada me cuenta que
                             /compra el pan con lo que gana,
aunque siempre gana la máquina, según el dueño.
Las leyendas de los tragamonedas
                             /se encuentran en inglés,
pero todos juegan sin detenerse;
siempre que voy por cigarrillos
está la vecina de la mano cortada
y otra vecina rubia:
a ratos golpean la máquina,
murmuran y garabatean su mala racha.

~
 
La trama

*
 
El poema es la trama que está sobre nosotros
                                             /sin darnos cuenta,
es la avioneta que deja entrar su ruido por la ventana
y pensamos en el piloto que mira nuestra casa.
Entonces la avioneta es el poema que
                                             /esta sobre nosotros
y el piloto es el que escribe en su libreta;
que ha visto una casa, un auto varado en el patio,
una hilera de árboles azotándose contra el viento
y dos o tres pozas de agua, que son dos o tres
                                                         /espejos si están quietas.
Continúa diciendo el poema que
                                            /sobre el techo de la casa
la sombra de la avioneta o bien la sombra del poema
                         /era una mujer con los brazos abiertos.
Nosotros que a esa hora dormíamos en casa
interpretamos el sonido del poema
que entraba por la ventana;
más bien era el sonido del cielo,
porque las avionetas son el sonido del cielo.
Pero era el poema que ululaba tras los visillos
                                                    /para que yo lo escribiera.


Me veo junto a mi madre


Estoy junto a mi madre abatida por el Alzheimer
                                       /almorzando,
A cada cucharada acercaba su cabeza
                        /y luego preguntaba ¿Quién es usted?
Tanto ella como yo estábamos arruinados
¡Tómate una agüita de hierbas, debemos partir!
Y aunque no se pueda creer
        /algo se rearmaba y así hasta nuestra despedida.
No nos volvimos a ver después de aquello.
¿Qué quién soy?, no lo olvido,
el recuerdo, el extravío que nos supera,
te lo prometo, no lo olvido.

***
Cristian Cruz (San Felipe, 1973)

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