domingo, 20 de marzo de 2022

gilka machado / cinco poemas













El retrato fiel

*

No creas en mis retratos,
ninguno de ellos me revela,
¡ay, no me juzgues así!

Mi cara verdadera
huyó a las penas del cuerpo,
quedó exenta de la vida.

Toda mi presuntuosidad
y mi vanidad toda
están en la sonora cara;

en aquella que no fue vista
y que revolotea, levitando,
en medio de un mundo de ciegos.

Mis retratos son variados
y en ellos no tendrás nunca
mi rostro de poesía.

No mires mis retratos,
ni me supongas em mí.

~

Reflexión

*

Hay ciertas almas
como las mariposas,
cuya fragilidad de alas
no resiste al más leve contacto,
que dejan pedazos
en los dedos que las tocan.

En su vuelo de ideal,
deslumbran ojos,
atraen las miradas:
las persiguen,
las alcanzan,
las detienen,
pero, casi siempre,
por saciedad
o piedad,
las liberan otra vez.

Ellas, sin embargo, no vuelan como antes,
quedan vacías de sí mismas,
llenas de desaliento...

Almas y mariposas,
no fuese la tentación de las cosas rasas;
- el amor de néctar,
- el néctar del amor,
e revolotearemos en las cimas
seduciendo desde lo alto,
¡admirando de lejos!...

~

Fecundación

*

Tus ojos me miran
largamente,
imperiosamente...
desde dentro de ellos tu amor me espía.

Tus ojos me miran en una tortura
de alma que quiere ser cuerpo,
de creación que ansía ser criatura.

Tu mano contiene la mía
de momento a momento:
es un ave afligida
mii pensamiento
en tu mano.

Nada me dices,
Aunque me entra en la carne la persuasión
de que tus dedos echan raíces
en mi mano.

Tu mirada abre los brazos,
de lejos,
a la forma inquieta de mi ser;
abre los brazos y me enlaza toda el alma.

Tiene tu mórbida mirada
penetraciones supremas
y siento, por sentirlo, tal placer,
hay en mis poros tal palpitación,
que me viene la ilusión
de que se va a abrir
todo mi cuerpo
en poemas.

~

Esbozo

*

Tus labios inquietos
por mi cuerpo
encendían astros...
y en mi cuerpo de la selva
las luciérnagas
de cuando en cuando,
insinuaban
fosforescentes caricias...
y el cuerpo del silencio estremecía,
se agitaba,
con los sonajeros
del cri-cri oscilante
de los grillos que imitaban
la música de tu boca...
y en el cuerpo de la noche
las estrellas cantaban
con la voz trémula y rútila
de tus besos...

~

Lluvia de Cenizas

*

Lluvia de cenizas... Cae la tarde ahí afuera
en la estática mudez de la Tierra triste y viuda;
y, de la tarde al caer, siento, mi alma, ahora,
encubrirse en el cavilar y en el sopor se enguanta.

Hora crepuscular, hora de nieblas, hora
en que de bien ignoto el humano ser enviuda;
y, mientras de ceniza todo el espacio se tiñe,
el tedio, en nosotros, es como una cinérea lluvia.

Hora crepuscular - concepción y agonía,
hora en que todo siente una incerteza inmensa,
sin saber si despunta o si fenece el día;

hora en que el alma, pensando en la inconstancia de la suerte,
se queda dentro de nosotros oscilando, suspendida
entre el ser y el no ser, entre la existencia y la muerte.

***
Gilka Machado (Rio de Janeiro, 1893-1980)
Versiones de Raquel Madrigal Martínez

/

O retrato fiel

*

Não creias nos meus retratos,
nenhum deles me revela,
ai, não me julgues assim!

Minha cara verdadeira
fugiu às penas do corpo,
ficou isenta da vida.

Toda minha faceirice
e minha vaidade toda
estão na sonora face;

naquela que não foi vista
e que paira, levitando,
em meio a um mundo de cegos.

Os meus retratos são vários
e neles não terás nunca
o meu rosto de poesia.

Não olhes os meus retratos,
nem me suponhas em mim.

~

Reflexão

*

Há certas almas
como as borboletas,
cuja fragilidade de asas
não resiste ao mais leve contato,
que deixam ficar pedaços
pelos dedos que as tocam.

Em seu vôo de ideal,
deslumbram olhos,
atraem as vistas:
perseguem-nas,
alcançam-nas,
detem-nas,
mas, quase sempre,
por saciedade
ou piedade,
libertam-nas outra vez.

Elas, porém, não voam como dantes,
ficam vazias de si mesmas,
cheias de desalento...

Almas e borboletas,
não fosse a tentação das cousas rasas;
- o amor de néctar,
- o néctar do amor,
e pairaríamos nos cimos
seduzindo do alto,
admirando de longe!...

~

Fecundação

*

Teus olhos me olham
longamente,
imperiosamente...
de dentro deles teu amor me espia.

Teus olhos me olham numa tortura
de alma que quer ser corpo,
de criação que anseia ser criatura.

Tua mão contém a minha
de momento a momento:
é uma ave aflita
meu pensamento
na tua mão.

Nada me dizes,
porém entra-me a carne a pesuasão
de que teus dedos criam raízes
na minha mão.

Teu olhar abre os braços,
de longe,
à forma inquieta de meu ser;
abre os braços e enlaça-me toda a alma.

Tem teu mórbido olhar
penetrações supremas
e sinto, por senti-lo, tal prazer,
há nos meus poros tal palpitação,
que me vem a ilusão
de que se vai abrir
todo meu corpo
em poemas.

~

Esboço

*

Teus lábios inquietos
pelo meu corpo
acendiam astros...
e no corpo da mata
os pirilampos
de quando em quando,
insinuavam
fosforecentes carícias...
e o corpo do silêncio estremecia,
chocalhava,
com os guizos
do cri-cri osculante
dos grilos que imitavam
a música de tua boca...
e no corpo da noite
as estrelas cantavam
com a voz trêmula e rútila
de teus beijos...

~

Chuva de Cinzas

*

Chuva de cinzas...Cai a tarde lá por fora
na estática mudez da Terra triste e viúva;
e, da tarde ao cair, sinto, minha alma, agora,
embuça-se na cisma e no torpor se enluva.

Hora crepuscular, hora de névoas, hora
em que de bem ignoto o humano ser enviúva;
e, enquanto em cinza todo o espaço se colora,
o tédio, em nós, é como uma cinérea chuva.

Hora crepuscular - concepção e agonia,
hora em que tudo sente uma incerteza imensa,
sem saber se desponta ou se fenece o dia;

hora em que a alma, a pensar na inconstância da sorte,
fica dentro de nós oscilando, suspensa
entre o ser e o não ser, entre a existência e a morte.

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