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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

sábado, 15 de febrero de 2025

claudio archubi / dos poemas










El libro y el sol

*

Ahora estás de pie, bajo el sol frí­o, frente a la casa cerrada que perteneció a tus abuelos.

Un cansancio antiguo parecí­a atravesar a tu abuela cuando por la noche, después de cerrar esa casa, retiraba la mano de tu hombro y abandonaba tus ojos para fijar los suyos en un libro. Te dejaba levemente desprotegido, quizá para que aprendieras lo que es el mundo de afuera, señalándote con su silencio que las palabras eran ventanas que aprenderí­as a abrir y a cerrar respetuosamente, hasta que llegase tu momento de saltar por ellas hacia el amor o hacia el final del amor, descubriendo que ambos caminos son necesarios para dejarse rozar por la verdad, aquella que alguna vez estuvo sobre tu hombro, y que luego siempre estarí­a por encima de ti, sobrevolándote como un águila a su dueño que por buscarla mirando insistentemente el sol se ha quedado ciego.

~

El futuro

*

Cierras los ojos:

Tu ciudad se vuelve más ní­tida a medida que el tiempo cae.

Así­ el pasado se adueña del futuro.

Ahora que has vuelto a dormirte sobre la playa, bajo el sol de invierno, sueñas que la ciudad a la que has regresado no existe y tú tampoco. Sientes frí­o. ¿Te has hundido demasiado lejos en el futuro?

Abres los ojos:

Tan lejos como un niño. Pero tu conciencia es de arena. Y ahora cubre tu cuerpo, extendiéndose sobre la costa desierta.

***
Claudio Archubi (Mar del Plata, 1971)

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