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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

viernes, 3 de noviembre de 2023

doris lessing / fábula









Cuando miro atrás me parece recordar que cantaba.
Aun así, en aquella larga y cálida habitación siempre había silencio.

Impenetrables, esas paredes, pensábamos,
Oscuras con antiguos escudos. La luz
Brillaba en la cabeza de una niña o en los miembros jóvenes
Estirados sin cuidado. Y las voces bajas
Surgían en el silencio y se perdían como en el agua.

Aun así, todo era tranquilo y cálido como una mano,
Si uno de nosotros corría las cortinas
Una lluvia fina soplaba sin cuidado fuera.
A veces un viento se arrastraba, meciendo las llamas,
Y proyectaba sombras agazapadas en las paredes,
O un lobo aullaba en la noche,
Y sintiendo nuestra carne helada nos acercábamos.

Pero durante un tiempo el baile continuó.
Así es como me parece ahora:
Lentas formas moviéndose en calma a través de
Charcos de luz como redes de oro en el suelo.
Podría haber continuado, como un sueño, para siempre.

Pero entre un año y otro sopló un nuevo viento...
La lluvia pudrió por fin los muros...
¿Los hocicos de los lobos se abalanzaron sobre las vigas caídas?

Fue hace tanto tiempo.
Pero a veces recuerdo la habitación con las cortinas
Y oigo las lejanas voces juveniles cantando

***
Doris Lessing (Kermanshah, 1919-Londres, 2013)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Fable

*

When I look back I seem to remember singing.
Yet it was always silent in that long warm room.

Impenetrable, those walls, we thought,
Dark with ancient shields.  The light
Shone on the head of a girl or young limbs
Spread carelessly. And the low voices
Rose in the silence and were lost as in water.

Yet, for all it was quiet and warm as a hand,
If one of us drew the curtains
A threaded rain blew carelessly outside.
Sometimes a wind crept, swaying the flames,
And set shadows crouching on the walls,
Or a wolf howled in the wide night outside,
And feeling our flesh chilled we drew together.

But for a while the dance went on –
That is how it seems to me now:
Slow forms moving calm through
Pools of light like gold net on the floor.
It might have gone on, dream-like, for ever.

But between one year and the next – a new wind blew ?
The rain rotted the walls at last ?
Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams ?

It  is so long ago.
But sometimes I remember the curtained room
And hear the far-off youthful voices singing

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