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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

sábado, 1 de mayo de 2021

gertrud kolmar / leda














Mi ventana se abre en la oscuridad
Y mi alma se abrió con ella.
Veo la corona de estrellas de los querubines
Y sirvo la mesa para el cisne.

La brisa nocturna vaga por el campamento y los bancos
Toca mi vestido tembloroso
Y me acaricia la mano con un dedo frío;
Mi pie está desnudo y fresco.

No contengo al día que se decolora
No reconozco ni a la mañana ni a la tarde;
Entré en las habitaciones. Aunque mi ser quedó parado
Y llamó a la noche y a ti.

Te llamo. Me lamento por ti en silencio.
Te anhelo. Y no me atrevo a gritar.
Si así fuera, la curiosidad, el asombro y la ira 
se apoderarían de él; ahora duerme por todas partes.

¿Dónde habita el estanque, dónde están las rosas pálidas?
¿Dónde brilla la profundidad, dónde extraes la plata,
Las gotas mezcladas con la luna que sorbes,
Acaso susurra el viento azul pálido?

Mi fortuna sostiene un dolor ardiente,
Tu orgulloso cuello se retuerce y se hunde...
¡Oh, tiempo, cuando tu vuelo, como un destello nevado
Late en cielos oscuros!

Oh, tiempo, cuando te acuestas con arrebato,
Sobre mis pechos baja una suave pelusa,
¡Oh, por el amor que te hace temblar,
Tus alas vírgenes se cierran!

Oh, vamos. Oh, vamos. Mi copa está repleta.
Y me baña, llena de humildad y perfume,
Se cierne en el claro aire del invierno
Y sirve la mesa para el cisne.

***
Gertrud Kolmar (Berlín, 1894-Auschwitz, 1943)
Versión de Nicolás López-Pérez

/

Leda

*

Mein Fenster ist im Dunkel aufgetan
Und meine Seele aufgetan mit ihm.
Ich seh den Sternenkranz der Cherubim
Und warte auf den Schwan.

Der Nachthauch irrt um Lager und Gestühl
Und tastet an mein schauerndes Gewand
Und streicht mit kaltem Finger meine Hand;
Mein Fuß ist nackt und kühl.

Ich habe nicht den Tag, der eben blich,
Den Morgen und den Abend nicht erkannt;
Ich ging in Zimmern. Doch mein Wesen stand
Und rief die Nacht und dich.

Ich rufe dich. Ich klage nach dir stumm.
Ich sehne mich. Und wage keinen Schrei.
Sonst stürzte Neugier, Staunen, Zorn herbei;
Nun schlummert das ringsum.

Wo weilt der Teich, da blasse Rosen sind?
Wo glimmt die Tiefe, da du Silber schürfst,
Der mondgemischte Tropfen, den du schlürfst,
Raunt taubenblauer Wind?

Der meines Glückes glühnde Schmerzen trägt,
Dein stolzer Nacken windet sich und sinkt...
O Stunde, da dein Flug, der schneeig blinkt,
An schwarze Himmel schlägt!

O Stunde, da du rauschend niederziehst,
Auf meine Brüste weicher Flaum sich senkt,
Da um die Liebe, die dir bebend schenkt,
Du reine Flügel schließt!

O komm. O komm. Mein Kelch ist aufgetan
Und badet, schwer von Demut und von Duft,
Sich blühend in der winterklaren Luft
Und wartet auf den Schwan.

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