Anuncio

El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

martes, 23 de julio de 2024

malú urriola / un poema










No debería escribir más, no debería, nunca debí escribir, pero tuve miedo de quedarme con tantas palabras, nunca he sabido qué hacer con las palabras y como esta boca de perra que tengo es torpe me puse a escribir, sé que escribir no sirve para nada, para nada, una cosa es la literatura y otra la burda reality, en la grieta, en el abismo perdí el rumbo, ese es el simulacro, los intelec creen que sirve, los que escriben creen que sirve, pero después de escribir me queda atragantada la sensación de haber perdido el tiempo, toda la tarde he perdido el tiempo, doy batalla con la escritura como con un cuchillo, con el cuchillo con que me rajo la carne que cede, que siempre cede... a quién mierda le importa... frente, frente a las palabras, so alone, otros estarán jodiendo a esta hora en el baño de algún cine, te acuerdas del baño del cine y la cara de la mujer que trapeaba el piso y no dejaba de trapear... estarán besando un trasero vivo, agitándose como si estuviesen vivos y yo aquí harta de perder el tiempo y de escribir huevadas que nadie lee, espero por una buena muerte que todo lo calle, que hasta a mí me calle, que me calle esta cabeza que nadie calla, no soporto a las palabras, no sabes cómo se sienten, como el forado de una automática se sienten, como si entraran quemando se sienten, me pesan en las tripas y no hay calmante que valga... estiro la cuerda del arco pero sin f lechas... ya no me llegan postales de Atlanta, nadie se toma un café helado, ni piensa en mí, nadie... me dejaste por otra, no necesitas dejarme por otra, para dejarme tirada así, enmudecida así, perdida así, no necesitas a otra, les creo a las palabras, les creo, mientes, miénteme, quítame este brazo muerto, no me lo dejes, no me pesan las palabras, no me pesan, hace meses que no escribo.

***
Malú Urriola (Santiago de Chile, 1967-2023)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario