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El 11 de diciembre de 2025, la comparecencia infinita terminó su fase de actualizaciones diarias. Agradecemos a todxs lxs lectorxs e colaboradorxs. Sin su apoyo no habría seguido adelante este proyecto que nació en abril de 2017 y que vivió un período de inactividad desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 10 de febrero de 2020. Este año homenajeamos también a Jorge Aulicino, escritor y poeta argentino que nos ha dejado el pasado julio, sin el cual no habríamos llegado al formato de actualizaciones diarias. La siguiente fase de la comparecencia infinita será de actualizaciones inusitadas, destellos e intermitencias en la bandeja de correo de cientos de suscriptorxs y de miles de lectorxs. A lxs colaboradorxs pedimos que sigan enviando material, será, como siempre, bien recibido. Volveremos, pero a pequeñas dosis esporádicas. Hasta cuando sea, gracias totales.

sábado, 30 de septiembre de 2023

antonio cussen / dos poemas










Aide-Mémoire

*

Anota lo más urgente, Pausanias;
y en el sello los planetas en línea.
Montar mi trilogía. Traducirla al griego.
Fomentar medicina de ultratumba.
Plantar palmas egipcias en los cerros.
Ampliar cloacas públicas, limpiar 
mi palomar. Mandar hacer la copia
del Adonis de Fidias, con los labios
azules, la belleza del detalle.
Navegar con Terencia por la playas
de África y darle un pedazo del Nilo.
Conseguirse el nombre de ese mimo
que tanto toca, inflama y estremece
al Príncipe. Tomar clase de etrusco.
Ahora mismo tomar clases de etrusco.
O quizás no. Tal vez pueda esperar.

~

La sagrada fiebre del oro

*

Siento anticipadamente
el tedio y el cansancio general
que está engendrando la sagrada fiebre
del oro. Estos jóvenes romanos
--los distinguidos, no los disolutos--
buscan minas y acrecentar parcelas,
pero sin el tesón de sus ancestros,
que se las batían con chuzo y rueca.
Mira cómo se deslizan los de ahora
por las calles y el foro, más rellenos
que los cerditos de Circe y untados
con óleos de incremento. Escasea
en todos la rebeldía innata
para desatender el patrimonio.
Es verdad que hay algunos ostentosos
que tienen sus bibliotecas, sus colecciones,
sus academias con teóricos de corte
y un remolino de bobos brillantes,
pero los pervierte la codicia
el poder y la vanidad, venenos
que sólo aumentan con los años.

***
Antonio Cussen (Santiago de Chile, 1952)

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